martes, 8 de enero de 2013

Música y Danza en el Antiguo Egipcio



Música y Danza en el Antiguo Egipcio

Todos sabemos que desde el principio de la historia de la humanidad, la música y la danza, en sus diferentes facetas, ha estado presente en la vida cotidiana, en las celebraciones y en rituales de todo tipo. Los antiguos egipcios no són una excepción. Me gustaria compartir con todos vosotros la información que he encontrado al respecto, puesto que es un tema bastante apasionante.

La danza es el arte de expresarse mediante movimientos del cuerpo, generalmente acompañados de ritmos musicales.
También se la puede definir como el arte de expresarse mediante el movimiento del cuerpo de manera estética y a través de un ritmo, con o sin sonido. Esto significa que algunas danzas se pueden interpretar sin el acompañamiento de la música. Puede expresar sentimientos, emociones, estados de ánimo, contar una historia, servir a los dioses, etcétera.
Los inicios de la danza en Egipto.
Las primeras alusiones a la danza en Egipto las podemos encontrar en la época predinástica donde aparecen en algunas vasijas escenas de mujeres bailando.

Algunos estudiosos han llegado a diferenciar hasta seis tipos de bailes: religiosos, no religiosos, de banquetes, de harén, de combate y los de la calle.

En la mayor parte de las representaciones, se pueden ver grupos de hombres y mujeres bailando separadamente aunque formando parte de una misma “coreografía”, ejecutando diferentes movimientos que incluso podían ser acrobáticos.

El problema del entendimiento de estas danzas radica en el desconocimiento de los “códigos” de interpretación de algunos de los movimientos y por tanto, el desconocimiento de su significado real.

A través de las escenas que nos han llegado, podemos observar cómo se vestían las bailarinas de los harenes egipcios (muchas de ellas esclavas): túnicas, tocados, pelucas, algunas incluso bailaban desnudas, con una simple tira sobre sus caderas y siempre descalzas.

Etimológicamente hablando, la representación de la danza en el Antiguo Egipto es bastante confusa, dado que no existe en el lenguaje jeroglífico una palabra específica para “danza” y que se corresponda a ese arte.

De las escenas de harem podemos extraer la no existencia de una relación directa entre danzarinas y músicos o la parte instrumental. La mayor parte de las veces, aparecen en registros separados. Los únicos instrumentos relacionados con las bailarinas son las palmas, los pequeños tambores y alguna percusión para llevar el ritmo. Los instrumentos de viento o cuerda rara vez aparecen. Eso significa que las bailarinas hacían solos interpretativos y no improvisaban, y sus “pasos” estaban estudiados. Se tienen algunas referencias de pasos: caídas de cadera (drop marcha del país), movimientos circulares de cadera, saltos y piruetas varias.

De las danzas relacionadas con ritos funerarios se tiene más constancia y son las más antiguas de Egipto. Como se han recogido en las pinturas de las tumbas del Imperio Antiguo, tras el proceso de momificación se realizaban unas danzas por parte de un grupo de mujeres encaminadas a ayudar al muerto a entrar en su nueva vida.
Igualmente existían danzas en la procesión funeraria como se puede ver en las tumbas de Beni Hasan, Imperio Medio. De este periodo podemos encontrar una variante de danza en honor a la diosa Hathor, diosa que ayudaba a los muertos a entrar en el inframundo. Las danzas incluían cantos y el uso de instrumentos de percusión.

Otro grupo de danzarinas funerarias de las que se tiene conocimiento son las llamadas “bailarinas de Muu” o “bailarines  Muu” que ejercieron su rito desde el Antiguo al Imperio Nuevo. Aunque no aparecen en muchas escenas, se tiene conocimiento de que eran porteadoras del cuerpo por las aguas de la purificación, en una ruta que les llevaba de Menfis a Sais (sha el hagar) y de vuelta.

Tumba de Nebamun

Aunque muchas representaciones de danzas nos han llegado a través de las representaciones en la tumbas, no significa que no existieran otras danzas. Algunas representaciones aparecen en el contexto de la vida cotidiana aunque indudablemente siempre poseían un contenido religioso. Los banquetes son un claro ejemplo de ello. En sus representaciones, la comida pasa a un segundo plano con respecto a la bebida. Los comensales bebían hasta emborrachase, cantaban, bailaban. Las bailarinas y músicos amainaban una fiesta cuya misión era entrar en contacto con Hathor (diosa de la bebida).

Después del Imperio Nuevo, desaparecen las representaciones de danza en las tumbas (aunque se continuaban haciendo) y se traslada el foco central de las mismas al templo, donde se harán las ceremonias reales y religiosas.

Se tienen constancia de bailes durante la ceremonia de “jubileo” de los faraones, en el festival en honor del dios Amun en Tebas (en el que se usaban danzas con velas en una vigilia), festivales entre en los templos de Karnak y Luxor, donde el dios Amun (Karnak) salía en procesión en busca de la diosa Mut (Luxor). Esta procesión de alrededor de 4 km que separa un templo de otro, estaba compuesta por una gran cantidad de mujeres, sobre todo las exóticas Nubias, que cantaban, bailaban y hacían acrobacias al paso de la comitiva y por último, la festividad de Min, o las fiestas para celebrar la crecida anual del Nilo (ritos de fertilidad).
A medida que el Imperio iba creciendo, se sofistico, debido entre otros motivos al intercambio cultural con otros pueblos: Fenicios, Sirios, Palestinos, Nubios y Beduinos.

Se sabe que el 1500 ac, llegaron al harem egipcio bailarinas traídas de algunos templos de India, que según escritos en papiros, tenían unos movimientos mucho más sutiles y elegantes.

Tras el Imperio Nuevo, a Egipto le sucedieron las invasiones a destacar Asirios y Persas, que también influenciaron el baile….pero esta historia la contaré en otro apartado un poco más adelante.

La música, acompañada con bailarinas, tanto amenizaba banquetes, campañas militares, funerales o actividades relacionadas con los dioses. Aún estando vinculada al erotísmo, carecía de función sexual, su expresión era únicamente como forma de adoración, animación, regeneración del dios o bien del difunto.

En un principio, tanto músic@s y bailarinas fueron mayoritariamente personal laico, luego la estructura sacerdotal fue complicándose, y las labores más especializadas se introdujeron dentro del clero femenino. La jerarquía acostumbraba a encontrarse bajo la dirección de un superior generalmente masculino, por ejemplo, los títulos de Inspector de Cantantes o de Bailarinas, o bien Inspector de Bailarinas, aunque también existe algún caso en el cual este cargo estuvo en manos de una mujer.
Durante el Imperio Antiguo, los músicos aparecen en los relieves con su nombre escrito en jeroglífico, aunque más adelante pierden su individualidad y empiezan a aparecer como colectivo.

La existencia de de grupos de músicos, danzarines y danzarinas, que participaban en las ceremonias litúrgicas, sobre todo de Culto Divino, se encuentra sobradamente documentada. Estos fueron los llamados "Heneret" constituyendo parte del harén del dios.

Esta imagen, procede de la tumba de Antekofer en Tebas, propietario de la tumba nº 60, pertenece al Imperio Medio, ya que Antokefer fue visir bajo los reinados de Amenemhat I y de Sesostris I sus escenas de la vida cotidiana y ritos funenarios, la hacen ser de las más ricas en escenas




En la tumba de KHEROUEF (intendente de reina Tiy, la esposa de AMENOPHIS III- El cuerpo y la cabeza adelante en el curso del baile.


Bailarines en la tumba de Mererouka: Alto funcionario de la VI dinastia:Una joven mujer llama en sus manos para darles el ritmo a las bailarinas. Llevan el cabello recogido con una cola y al final una borla que se agita en el transcurso del baile.

Tumba de Mererouka – bailarinas

Danza acrobática: relive pocedente de la mastaba de Kagemni, visir de la VI Dinastia. Saqqara

Mastaba de Kheruef Senaa "Intendente de la Gran Esposa Real" de la reina Tiye, amadisima esposa de Amenofis III su tumba ha quedado inacabada, pero la parte oeste dónde se evoca la fiesta para celebrar el jubileo de Amenofis nos muestra unos relieves de danzarinas y mujeres tocando palmas.

LAS MÁS FAMOSAS DANZAS EN EL EGIPTO ANTIGUO

1) La danza de las damas de Acacia: representaba la importancia del baile como fase de los rituales funerarios en el mundo egipcio antiguo; las bailarinas realizaban esta danza nada más que hubiera acabado la momificación con la finalidad de satisfacer la diosa “Sejmet” Que era la diosa de la muerte, de las enfermedad , de la sangre y la matadora de los enemigos del sol –derrotar  a los genios maléficos que obstaculizaban el comienzo del otro ciclo, la creación del nuevo y la llegada al mundo de la inmortalidad.
Las bailarinas empezaban con actitud como las plañideras.

2) La danza del Mw: Los bailarines se disfrazaban en esta danza en forma de plantas de papiro para simbolizar las malezas del delta y sus habitantes, los miembros de la procesión funeraria que transmitía el viaje – referían al muerto – a través de las aguas al otro mundo de la inmortalidad durante su viaje mitológico aparecían en escenas llenas de árboles , lagos y símbolos religiosos como tentativa de nacer de nuevo.

3) La danza de la laudo: Dependía esta danza de una sola bailarina que estaba entre los músicos bailando con un profundo conocimiento de los ritmos y hacía movimientos estéticos y gestos especiales. Esta danza era muy común en los convite que acogían a los parientes y los amigas y tenían mucho vino para emborracharse y comunicarse con la diosa de la borrachera Hathor. Esta misma danza tenía momentos de alegría y otros de tristeza.

4) Los bailarines del sol “La danza de los enanos: Fue conocida por la danza de la despedida, ya que la aparición de los bailarines enanos significaba la partida del hombre hacia el otro mundo del más allá, la puesta del sol y el comienzo del viaje nocturno. El enano en lo cultura egipcia antigűa fue como símbolo de la Juventud permanente porque no se ponía más grande y esto fue bien relacionado con el comienzo del otro ciclo de la vida y nacer de nuevo.

5) La danza de Hathor: Tenía un grupo de bailarines que hacían saltos y giros celebrando la venida de la diosa Hathor que recibía el viajero – muerto – a su entrada al mundo inferior y fue habitual ver el faraón bailando en este festival.

6) La danza de la mesa de ofrendas: Fue como continuación de los rituales mortuorios, y a que bailaban las bailarinas en frente de mesa de ofrendas con la finalidad de simbolizar el poder del viajero – muerto – de comer su primera comida en el otro mundo.

Había también danzas ceremoniales religiosas a parte de las funerarias sobre todo la danza del festival del “Opet” y la danza del festival de la celebracion del Año nuevo.

La danza del “Opet”: En la cultura egipcia antigua Había la creencia muy común de que los dioses se casaban como el ser humano y había una fiesta de celebración de  estas bodas como este caso de la celebración de la boda divina entre “Amón” el dios del sol del templo del “Karnak” con la diosa “Mut” del templo de “Luxor”.

Las bailarinas acompañaban la procesión de “Amón” danzando acrobáticamente.

La danza del Año Nuevo: Era la danza que celebraba la venida de las aguas de la inundación en los últimos cinco días del año que termina sobre el 19 de julio.
Esta danza tenía el motivo de satisfacer a la diosa “Sejmet” y calmarla por el baile y la música para evitar el ataque de las enfermedades y los genios maléficos y fertilizar el terreno para tener prosperidad.

Esta danza era relacionada con los rituales religiosos y las ceremonias; y en parte de estas habían bailarines profesionales a cambio del precio en los convites y fiestas para bailar con el ritmo de la música y deseaban larga vida para los invitados.


Como la música egipcia no se escribía y se transmitía vía oral, todo lo que nos ha llegado hasta nuestros días es a través de relieves, pinturas y algunos textos empleados en algunas ceremonias, como la del culto a Isis y Neftis, que permiten suponer que dos sacerdotes alternaban el canto combinados son solos a cargo de las sacerdotisas que representaban a la diosa; así como restos y/o instrumentos musicales, encontrados en las tumbas, mastabas.


La música es el arte de organizar sensiblemente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo.

La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural. El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptual del individuo, así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, etc.)

La egiptología es una ciencia que ha avanzado mucho en los últimos tiempos, aportando datos que nos acercan a los enigmas de esta milenaria civilización. Sin embargo, hay un capítulo que todavía está por descifrar y que suscita gran cantidad de hipótesis y conjeturas; se trata de su arte sonoro, el más sutil de todos: la música. ¿Cómo era la música egipcia de hace miles de años? Averiguarlo no sólo se supedita a conocer su estilo musical, sino que requiere poder conocer la mentalidad con que la escuchaban, pues tan importante como saber leer sus jeroglíficos, es comprender su escala de valores.

Para poder profundizar en este tema, debemos tratar de entender primero qué era la música para los egipcios. Su mentalidad trascendente la consideraba como una manifestación física de la armonía que envuelve al cosmos. Según sus creencias, los Dioses, grandes fuerzas de la Naturaleza, habían creado el universo según unas leyes que eran las mismas para el cielo, la tierra y el hombre: «La música es la expresión y la imagen de la unión de la tierra y el cielo; sus principios son inmutables; fija el estado de todas las cosas; actúa directamente sobre el alma y hace entrar al hombre en tratos con los espíritus celestes». Todo en la Naturaleza guarda una estrecha relación entre sí, y por ello el concepto más cercano es el de armonía, equilibrio, que representaron en la diosa Maat. Los hombres, como partícipes del cosmos, sienten la necesidad y la responsabilidad de colaborar en el mantenimiento de este orden y es por ello que necesitan de la música para reflejar ese equilibrio.

De la misma manera que en todas las cosmogonías el origen del Universo se atribuye al Verbo, a la palabra o al sonido, la voz humana, y por ende el canto, es una expresión concreta del mundo espiritual. De ahí que el canto sea el vehículo de la palabra sagrada. Una forma de decir música es hst, que es «canto» entendido como «fuerza creadora del universo». Gracias a todo lo anterior, podemos entender por qué los egipcios no buscaban en la música la innovación y la originalidad, sino la perfección de las formas y su mantenimiento.

No es de extrañar, pues, que tuvieran unas reglas musicales muy precisas y una técnica muy concreta, donde nada se dejaba al azar o a la improvisación. Su carácter ritual requería de unos músicos que, además de ser buenos intérpretes, buscaran el perfeccionamiento y el dominio de sí mismos dentro de la búsqueda espiritual, para poder ser fieles transmisores de Maat, del equilibrio cósmico. Consideraban que si ellos no estaban «afinados» internamente según la armonía celeste, era imposible hacer música sagrada. Se entiende así por qué los músicos solían ser sacerdotes o estar vinculados a los templos. Por otra parte, la profesión estaba muy reconocida, especialmente la de cantante; numerosas tumbas así nos lo demuestran.

Conviene aclarar que además de la música sacra tenían, como siempre ha existido, la popular, que abarcaba desde la música de la corte –con una función de entretenimiento y que alcanzó un alto nivel de refinamiento-, hasta los cantos y melodías tradicionales, donde la alegría era protagonista. No hay que olvidar que otra palabra para «música» era Ihy, que significa «alegría, disfrute». Su símbolo era un loto florecido y por eso muchas arpas aparecen ornamentadas con dibujos de lotos en flor: «Que haya música y canto ante ti, deja tras de ti todo cuidado y preocúpate de alegrarte hasta que venga ese día en que viajemos a la tierra que ama el silencio». Contaban  con música para animar las diferentes labores de cosecha, pesca, caza… con ritmos que marcaban una cadencia que transmitía fuerza y energía. Para los egipcios, la música tiene la capacidad de modificar la sensación del tiempo real y abrir la conciencia a otra dimensión. Esta capacidad, que todos hemos vivido en mayor o menor medida, se relaciona con el término «en-cantar». Es decir, el canto nos hechiza, nos transporta… por supuesto, siempre en función de nuestra sensibilidad.

Otra ciencia que dominaban era la curación por sonidos o musicoterapia. Se ha comprobado que en muchos templos tenían hospitales donde aplicaban la música como método de sanación. Hoy, a nivel científico, se ha podido demostrar la capacidad curativa de la música, tanto en el cuerpo (soma) como en la psique, lo que nos constata que simplemente estamos redescubriendo una ciencia que ya conocía el hombre antiguo.

A continuación vamos a profundizar en lo poco que se sabe sobre la música egipcia. Las fuentes de investigación son, además de sus jeroglíficos, los instrumentos que se han podido rescatar, su iconografía musical y la actual liturgia copta; ésta consta de diferentes técnicas musicales que, según comentan, realizan «a la manera del antiguo Egipto».

           
LOS INSTRUMENTOS
Los instrumentos más antiguos fueron probablemente los idiófonos («los que suenan por sí mismos»): sonajeros de cerámica en forma de fruto o huevo, que al percutirse movían semillas en su interior (símbolo de fertilidad); tablillas que chocan entre sí, generalmente hechas de marfil y que producían un sonido agudo; en cambio, los realizados con madera tenían un sonido más grave. Destacan las tablillas hathóricas, con forma de mano y brazo, durante el Imperio Antiguo.

El sistro es un instrumento egipcio que produce un sonido de susurro de cañas. Está dedicado a la diosa Hathor, una de las protectoras de la música. Los hay de varios tipos: hay que distinguir el sesheshet (con una naos que sostiene a un Horus sobre el techo) y el sistro sehem (tiene forma de herradura cerrada por la parte superior; el mango suele aparecer con una cabeza de Hathor). Contaban, a su vez, con el menat o collar hathórico, realizado con un contrapeso metálico, símbolo de renacimiento.
Sistro en forma de naos. Reino de Teti. Dinastia VI

Sistro en forma de naos con representación de Hathor. Nuevo Imperio. Museo Petrie
Sistro arqueado de bronce con representación de Hathor. Nuevo Imperio. British Musseum

Por último aparecen los crótalos y címbalos ya en época tardía -posiblemente importados de Grecia-, con un marcado carácter funerario.
Los crótalos o chinchines. Son unos diminutos platillos de bronce, que se anudan mediante tiras de cuero a los dedos pulgar y medio. Para hacerlos sonar, se los entrechoca entre sí, al hacer un gesto similar al de pellizcar.
Aunque ahora los crótalos son los platillos de metal, en su origen eran de madera, muy parecidos a las castañuelas.En los tiempos de la civilización egipcia la danza era acompañada por palmas o chasquidos de los dedos de las bailarinas (al estilo de las sevillanas), pero luego se impusieron los crótalos.

Los crótalos serán uno de los instrumentos en los que podremos observar su evolución puesto que se han encontrado muestras des de la época predinástica.

Menat procedente del palacio tebano de Amenophis III. Museo Metropolitano New York
Sekhmet le tiende la mano a Seti I y le ofrece el menat. Templo de Seti .Capilla de Amón. Abydos


Representación de un bello menat en la tumba de INHERKHAOU (varias ortografías posibles), vivió a Deir el-Medineh durante la XX dinastía
Bajo los reinados(reinos) de RAMSES III y RAMSES IV. Su esposa Ouabet, era cantante de AMON.
Crótalos de Madera tallada. Imperio Nuevo. RIJKSMUSEUM VAN OUDHEDEN LEIDEN

Los aerófonos, o instrumentos que funcionan por la vibración del aire al soplar, abarcan desde los silbatos de concha y los cuernos (los más primitivos), hasta la flauta faraónica (con medidas establecidas según su sistema, que se regía por el codo egipcio de 45 cm). Eran, generalmente, de uno o dos codos de largo, y constaban de tres o cuatro agujeros que se tapaban con las falanges y no con las yemas de los dedos. Producían un sonido claro en los agudos y tenue en los graves, muy parecido a la voz humana.


Por último cabe destacar los clarinetes dobles, con un sonido ronco y áspero pero penetrante, usado en exteriores (procesiones y representaciones al aire libre). Posteriormente aparecieron los oboes de lengüeta doble y las trompetas, relacionadas con Osiris y la resurrección.
Trompetas de Tuthankamon. Dinastia XVIII Museo del Cairo

Flauta (seba) de caña de 4 a 6 orificios.

Flauta doble procedente de Abu Ghurab.Museo Petrie.
Trompeta, utilizada en ceremonias religiosas y militares.
Casi tan antiguas como la flauta, que se reputa el instrumento más antiguo y generalizado, debieron ser la trompeta y la corneta, derivadas del cuerno de buey que aún puede servir como trompa de caza. En los Museos Británico y de Nápoles se hallan trompetas de bronce egipcias y romanas.

Entre los cordófonos o instrumentos realizados con cuerda, generalmente de fibra vegetal de palmera, el arpa era la más emblemática y muy apreciada por su dificultad técnica. Había de muchos tamaños y estilos, así como de diferente número de cuerdas (de cinco a doce según la época) y su sonido era más oscuro que las arpas modernas. Su afinación exigía tanto rigor y paciencia que se ha hecho famoso el pleito que se puso a un músico por devolver a un templo un arpa desafinada. Ya en épocas posteriores aparecieron las liras y los laúdes de origen asiático.

Lira: Dinastia XVIII : Museo del Lovre


Arpas trígona conservada en el Museo del Louvre.Poseía de 17 a 21 cuerdas.1069-332

Arpa de madera. Imperio Nuevo: British Musseum

Arpa Dinastia XVIII Periodo de amarna. Museo del Louvre

En general, los instrumentos de viento o aerófonos los tañían hombres principalmente, mientras que los instrumentos de cuerda o cordófonos tenían un carácter femenino relacionado con cultos lunares y hathóricos.

Dentro de la clasificación instrumental faltarían los membráfonos, en los que se percute una membrana de piel. Su tradición se mantiene en la actualidad pudiendo encontrar varias formas que producen un timbre cálido y misterioso. Los tambores y panderos marcaban una música muy rítmica.

NOTACIÓN MUSICAL

A pesar de todas las investigaciones realizadas al respecto, actualmente todavía no se ha descubierto la notación musical. Se cree que no buscaban una fijación de la estructura melódico-armónica, que es el sistema con el que se rige nuestra música occidental actual. Se piensa, más bien, en una estructura numérico-rítmica. Platón, en su tratado sobre las Leyes, escribe: «Parece que hace tiempo los egipcios establecieron la regla (musical) de que la juventud de un estado debería practicar en sus ensayos posturas y entonaciones que sean buenas. Prescribieron éstas en detalle y las fijaron en los templos, y fuera de esta lista oficial estaba, y aún está prohibido a los pintores y todos los otros reproductores de posturas y representaciones, introducir cualquier innovación, tanto en tales producciones como en cualquier otra rama de la música sobre las formas tradicionales… En lo que respecta a la música ha resultado posible para las entonaciones que poseen una corrección natural decretarlas mediante ley y consagrarlas permanentemente (…) Tenían un modelo establecido en la búsqueda de Maat».

No sería descabellada la posibilidad (contando con que su sistema estuviera escrito en los templos, tal como señala Platón) de encontrar similitudes con una antigua notación griega que representaba las notas con letras; según su duración cambiaban de posición, de color o giraban sobre su eje (lo cierto es que aparecen signos jeroglíficos girados sobre su propio eje).

Por otra parte, sus escalas buscaban aplicar el Maat y por eso se basaban en las leyes universales y no en meras cuestiones musicales. Parece ser que usaron la escala pentatónica, usada extensamente en Oriente, pero fue derivando hasta la escala de siete notas o pitagórica. No hay que olvidar que Pitágoras, padre de nuestro sistema musical, estudió en Egipto, así que lo que nos transmitió puede proceder del viejo país de Kem.

"Orquesta" egipcia (de izquierda a derecha):tocando palmas, arpa de hombro, chirimía doble,laúd egipcio, lira asimétrica y arpa.

QUIRONOMIA o QUIRONIMIA
La Quironimia es en realidad una transcripción de una serie de gestos de la mano o dedos, cada gesto representa un valor musical.

Quironimia tiene más documentación visual en Egipto que en cualquier otra parte del mundo antiguo; algunos especialistas creen que el arte fue inventado probablemente allí. Se encuentra retratado en las mastabas (monumentos) y en las tumbas de muchos de los antiguos faraones. Es evidente que el sistema de quironimia utilizada se mantuvo esencialmente la misma a través de muchos siglos, comenzando con el Imperio Antiguo.

Aparecen unos músicos que realizan distintas posiciones de signos moviendo las manos y los brazos. Hickmann fue el primero en investigar desde 1958 ésta iconografía, comparándola con las actuales formas de dirigir de los coptos. Resulta difícil imaginar que pudieran, mediante estos signos, ir dictando las notas musicales a los instrumentistas, ya que obviamente resulta muy poco práctica de cara al fluir natural de la melodía. No hay que olvidar que la lectura de una partitura siempre va por delante de lo que realmente toca el músico, como hacemos también al leer en voz alta. Es muy probable que las melodías se interpretaran de memoria tras un estricto aprendizaje, como ocurre actualmente cuando el músico prescinde de la partitura.

Se contemplan, pues, varias hipótesis. Entre las que parecen más lógicas destaca la que apunta que con el ángulo del brazo indicarían las notas agudas o graves; la mano, según su gesto, podría indicar un final en la fundamental o en la dominante de la escala (primer o quinto grado); la otra mano, ya bien estuviera sobre la rodilla, el muslo o la oreja, podría indicar los tres modos de hacer música. Su creación se atribuye a Thot, que aparece como inventor de la teoría musical. Se dice que creó una lira de tres cuerdas que representaban a las tres estaciones:

·         El tono alto, ajet o verano.
·         El tono medio, peret o primavera.
·         El tono bajo, shemu o invierno.

De cualquier modo, su interpretación sigue siendo un misterio que despierta numerosas preguntas, como, por ejemplo, por qué hay a veces tres quirónomos con distintos signos frente a un solo músico, o por qué aparecen, en ocasiones, dando la espalda a los músicos. Tras un estudio profundo de la iconografía musical se debe insistir en que cada una de las posiciones de los instrumentistas, de los quirónomos y de los bailarines, no está hecha al azar, sino que refleja una posición real que se preocuparon de inmortalizar de forma estricta según su mentalidad. Nada daba igual: todo estaba supeditado a un complejo ritual que, hecho de otro modo, perdía su capacidad mágica y sagrada, siendo inútil, cosa que se cuidaban en extremo de evitar, tal era su ciencia de lo sagrado.

Por último, el ritmo tenía un papel predominante, pareciendo más bien que era aditivo, es decir: no sujeto a un ritmo racional mensurable en compases, sino que consistía en determinadas proporciones y números de golpes que se destacaban al inicio de cada ciclo. Lo más parecido que podemos observar hoy sería el ritmo según los derviches o los bailadores de flamenco, que entienden el ritmo como un todo y no dividido en partes iguales; es un ritmo vivo y flexible que evoluciona a través de su ejecución.

Sin embargo, sin una evidencia gráfica de la arpa en el arte literario y visual trabajada por hábiles grabadores antiguos, y sin las escenas funerarias musicales encontradas en las tumbas mastabas y pinturas murales, frescos y relieves, nuestro conocimiento de la música en el Antiguo Egipto sería menos que completo. Muchas de estas escenas musicales visiblemente muestran las manos de un arpista arrancando ciertos acordes, que claramente indican proporciones musicales, como el cuarto; su recíproco o inversión, la quinta, y la octava, lo que sugiere el conocimiento fundamental del sistema musical los tetrachords[1]. El antiguo arte de la música, en la que la mayoría eran inflexiones cadencias, fue siempre un complemento de la poesía, el canto y la danza. Desde la posición de las manos del arpista sobre las cuerdas del arpa (es decir, las notas altas o más bajas en sus instrumentos) los musicólogos derivados de la relación tonal entre los grados de los modos básicos, incluyendo la relación entre una serie de los intervalos musicales, que reconocieron como un tetrachord concordante perfecto.

Muy a menudo, los músicos eran controlados por un chironomist llamado (cheironomist), un director titular, un líder de grupo, y a menudo una cantante, que podría conducir, y "cantar", un conjunto de música por medio de la mano y / o gestos con los dedos , señalando una variedad de instrumentistas una quironimia específica tocan al unísono y, posiblemente, en octavas, acordes invertidos, y en la polifonía primitiva (término que se aplica a la música de sonido muchos, es decir, "muchas voces" de música.) Los símbolos de quironimia indican la notas de la escala pentatónica (una escala de 5 notas), utilizada principalmente en el oriente, y sus notas accidentales (teclas agudo o grave). Las cheironomists fueron retratados a menudo como manteniendo una mano en su oreja, como para "escuchar" (todavía lo hacen algunos cantantes) o colocando la mano en la garganta para alterar el sonido de su voz para cantar (la técnica todavía se utiliza en el Oriente Medio.) El canto musical se caracterizó por un particular efecto glissando[2], una ejecución técnica realizado hasta el presente.

Hubo muchos intentos para reproducir música del arte funerario. La notación musical del antiguo Egipto faraónico es casi desconocida, extracto de algunos restos, como los himnos de los Textos de las Pirámides (el más antiguo libro sagrado de la pirámide del rey Unas (Wenis) de la dinastía V, 2375-2345 aC, Antiguo Reino), invocación al dios Horus, y los himnos procesionales a la Diosa Hathor e Isis. (Tal vez el bacalao Sumo Sacerdote no permitiría que la notación musical escrita usado en servicio del templo litúrgico-ritual mientras que la música era un secreto sagrado y protegido realizado únicamente por los iniciados.

El egipcio musical "orquesta" (conjunto instrumental), consiste generalmente de cuerdas, viento (madera / metal), y los instrumentos de percusión, arpa, la lira, el laúd, guitarra, flauta tubo, tubo doble, clarinete, trompeta, trompa (Oxhorn ), tambores, campanas, pandereta, castañuelas, y un grupo especial llamado palmeros. Los arpistas en solitario a menudo eran cantantes, porque en el arte sobreviviente de la obras muestran claramente moviendo sus labios, y también tocaron con otros instrumentos (flautas, arpas o laúdes) en conjuntos de dúo o trío.


LA MÚSICA EN EL TEMPLO
En las casas de los dioses, los templos, se realizaban cultos diarios donde la recitación de textos sagrados iba pareja a la música, usada como «vehículo» de estas oraciones. El canto se consideraba la forma más eficaz de conectarse con lo divino y tenían inspectores de música que velaban por esa pureza musical. La lectura de los textos sagrados era realizada por el portador del libro ritual, el Heri-heb o «sacerdote lector». Se cree que se recitaba de forma silábica (una nota diferente cada sílaba) y también melismáticamente (varias notas cada sílaba), propiciando un estado de concentración especial.
Se ejecutaban cantos y bailes para los dioses cada día. Todos los templos tenían sus músicos, cantantes y bailarinas. Las Hener, conjuntos formados por cantantes y bailarinas, o «las cantoras de Amón», eran algunos de los nombres que recibían.

En la fachada exterior de los templos o en sus zonas más públicas, se representaban obras dramáticas recitadas y cantadas, en donde se dramatizaban mitos y misterios religiosos. En estos dramas el clarinete doble ocupaba un importante lugar, al estar al aire libre.

RITUAL FUNERARIO
En las mastabas se encuentra la gran iconografía musical de los quirónomos. Se bailaba con palmas en la casa del embalsamamiento y durante la procesión para llevar al difunto a su última morada. En las mastabas se realizaban ofrendas de todo tipo, incluídas las musicales, para alimentar al ka y mantenerlo unido con los mortales. Las danzas eran de carácter simbólico y representaban el orden del cosmos; los instrumentos solían ser sistros, tablillas de entrechoque y palmas que marcaban el ritmo. En estas danzas se realizaban mudras con las manos y el cuerpo que reflejaban todo un lenguaje parecido a las danzas del Katakali u otras típicas del sur de la India (danza Baratanatya). Por ejemplo. La unión del dedo pulgar (conciencia cósmica) con el dedo índice (conciencia individual), simboliza la unión del hombre con lo sagrado.

Al tener creencias muy profundas respecto a la vida en el más allá y a la existencia de las divinidades que representaban las fuerzas del Cosmos, su vida rebosaba de una trascendencia que vemos reflejada extensamente en la mentalidad de todas las antiguas civilizaciones. Esto obliga al investigador moderno a empatizar con la cultura a estudiar y a tratar de no estar condicionado por la mentalidad actual, pues estos requisitos son imprescindibles para poder realizar -sin partir de consideraciones a priori-, una investigación seria, exhaustiva y rigurosa, que permita desentrañar parte del lenguaje que tenemos ante nosotros en las inscripciones pero que todavía no podemos entender. Más allá de las cuestiones referentes a su notación musical, sus quirónomos y sus instrumentos no cabe la menor duda de que los egipcios fueron un pueblo que amó y respetó la música con tal intensidad que la tuvieron presente en todos los actos de su vida bajo múltiples manifestaciones. Y es que como decía Platón: «La música brinda un alma al universo, alas al pensamiento, vuelo a la imaginación, encanto a la tristeza, alegría y vida a cada cosa. Es la esencia del orden que ella restablece, y eleva hacia todo lo que es bueno, justo y bello y, aunque invisible, es la forma deslumbradora, apasionante y eterna de todo ello»

La evidencia arqueológica de la Música en el Antiguo Egipto
Jeroglíficos y los textos de los papiros los expedientes de la mitología egipcia, los descubrimientos arqueológicos de los últimos dos siglos, y el arte literario y tratados históricos de Homero, Herodoto de Halicarnaso, Platón, Plutarco, Diodoro Sículo, y Dión Casio de Nicea (Iznik de hoy en Turquía) revelan que la música jugó un papel muy importante en la sociedad egipcia antigua en todos sus niveles. El sonido de la música, que puede ser caracterizado como divino o secular (sagrado o profano), encontró su camino en muchos templos, palacios, talleres, harenes, granjas, campos de batalla, tumbas, jardines y en la convivencia en el hogar.

El aspecto más importante de la música era su relación con los dioses y diosas, que presidieron su uso durante las ceremonias religiosas. Los que hablaban con los dioses y diosas eran los sacerdotes y sacerdotisas, llamados siervos de Dios. Ellos fueron nombrados por el Hijo de Ra, el faraón, el más alto sacerdote de todos los dioses, que él solo no era capaz de realizar ceremonias en todos los templos a la vez. El sacerdocio (como casi todos los estratos de la sociedad egipcia) era hereditario, y con frecuencia se transmite de padre a hijo o hija, o madre a hija o hijo.

Sacerdotisas femeninas realizaron los rituales religiosos, especialmente para centros de culto de las diosas femeninas, Hathor, Isis, Neith, o Bastet. Ellas eran de igual rango a los sacerdotes. Ellas estuvieron representadas a menudo como mujeres tocando instrumentos musicales, principalmente el arpa, el laúd, lira, y el sagrado.

Su conocimiento acerca de los mitos de la creación se basó en las creencias religiosas y filosofías de los tiempos, que a menudo fueron modificados en las diferentes dinastías faraónicas. Los deberes sacerdotales incluían no sólo el cuidado de los dioses, sino también la enseñanza en las escuelas religiosas, llamada la Casa de la Vida (Per-Ankh), a menudo sirviendo como las bibliotecas con archivos ricos.

(En general se cree que la Casa de la Vida, con su carácter sagrado llevó la semilla del misterio y tradición mágica, que produjo las sagas legendarias de Egipto). Los sacerdotes también supervisaron los diversos grupos de artistas, artesanos y trabajadores empleados en las diversas tareas. Cada ciudad tenía un templo de culto La Casa de Dios  construida en honor de su dios, que era un centro de comunicación entre el macrocosmos (el mundo) y el microcosmos (los hombres).

A los fieles nunca se les permitió la entrada en el templo de culto, donde la estatua del dios (Neter) se mantuvo en el santuario, llamado el Santo de los Santos. Sin embargo, se apiñaban en grandes masas en la orilla del Nilo, de Karnak en Luxor, durante grandiosas fiestas religiosas, como la fiesta de Opet, que dura varios días, o durante los días festivos seculares, como el primer día del mes, la Luna Nueva , o Fiesta del Año Nuevo. En estas ocasiones, la estatua del dios era llevada en la procesión por la ciudad ante la multitud, que coreaban y aplaudian al ritmo de los tambores, panderetas y castañuelas, mientras que los bailarines giraban graciosamente sus cuerpos, y los cantores y tañedores coreaban sus canciones.

Durante los rituales diarios de ofrendas el conjunto instrumental y ejecutantes rituales estaban a cargo del acompañamiento musical de los himnos y salmodia de adoración a las deidades. Especialmente grandes celebraciones se llevaron a cabo para conmemorar el matrimonio sagrado de Hathor y Horus en Dendera. En ellos, todo el mundo tomaba parte, incluso los miembros de la familia real, altos funcionarios y nobles. Sus esposas, a menudo empleadas por los templos, se hicieron muy apreciadas cantantes profesionales, llamadas los Cantantes de Amón, y los bailarines rituales y arpistas, llamados los Arpistas de Amón con sus arpas nobles. Para los banquetes de los nobles sociables las bailarinas y músicos fueron seleccionados a menudo de entre los siervos, esclavos o mujeres artísticamente formados en el harén real.

Iconografía del Arpa en el Antiguo Egipto
Los artistas desconocidos del Antiguo Egipto crearon imágenes pictóricas del arpa durante todo el período de las dinastías faraónicas durante más de tres mil años.

Numerosas imágenes se han encontrado en los manuscritos de papiro, pinturas murales, relieves y esculturas de las tumbas. Los antiguos egipcios pintaron las escenas más brillantes y hermosas en las paredes de las tumbas, en el sarcófago, y en los rollos de papiro que mágicamente cobran vida en el Más Allá. Las escenas muestran a los dioses y diosas,  los patronos de los muertos  dandoles la bienvenida a las puertas de los Campos Elíseos. Músicos y bailarines, cantantes y aplausos entretuvo a los miembros de la familia en el banquete eterno. (Al parecer, el hombre arpista eran a menudo ciego como se puede ver claramente en las pinturas de las tumbas) Sirvientes y esclavos trabajaban en los campos de cosecha del trigo, y llevaban comida y bebida. Descansando en la cama, después de los esfuerzos del día, el disfrute fue proporcionado por la esposa del fallecido, que cantaba y tocaba el arpa.

En el Antiguo Egipto, uno de los instrumentos musicales favoritos  y más utilizado fue el arpa. Aarpas originales han sobrevivido  gracias al clima seco  y ahora están en exhibición en museos de todo el mundo y en colecciones privadas. La mayoría de estos instrumentos resultaron ser cuidadosamente envueltos en una tela, antes de que fueron enterrados.

Nuestro conocimiento del arpa en el Antiguo Egipto, civilización proviene de los descubrimientos arqueológicos en las tumbas de los faraones, sirvientes de los dioses, los funcionarios de los reyes, personalidades prominentes, particulares y artesanos. En las paredes de las tumbas de los difuntos han inmortalizado el arpa de gran importancia histórica y artística notable individualidad.

La tumba del faraón Ramsés III - "Nacido de Ra". El Valle de los Reyes, Tebas Occidental
El más importante de todos los descubrimientos de arpa egipcia se hizo en el complejo del templo funerario de Ramsés III (c. 1198-1152 a.C.) de la dinastía XX, en el Valle de los Reyes en Medinat Habu (Ciudad de Habu), Necrópolis Sur de oeste de Tebas, en el Alto Egipto, simbolizada por la corona blanca (Hedjet). Si bien sabemos que Ramsés III probablemente murió (o fue asesinado) durante la conspiración del harén, su reinado (1182-1151 aC) marcó el fin próximo del Nuevo Reino. La tumba, descubierta en 1768 por el explorador escocés James Bruce (1730-1794), fue nombrada La Tumba de los Arpistas.  (A veces llamada Tumba de Bruce), debido a una representación en bajorrelieve de dos arpistas ciegos tocando el arpa ante los dioses. Debido a los colores apagados de las pinturas murales (y debido a algunas afirmaciones de que sus "descubrimientos" eran simplemente imaginarios), James Bruce en sus viajes para descubrir la fuente del Nilo (3 ª ed., 1813) incluía varios de sus dibujos de los arpistas representados en las paredes de la tumba.

Los dibujos de Bruce muestran a dos hombres vestidos como sacerdotes tocando el arpa. Las cajas de sonido del arpa están decoradas con cabezas del faraón con la corona Roja (Deshret) del Bajo Egipto, y la doble corona (Pshent) del Alto y el Bajo Egipto (el símbolo del dios Ra o el dios Horus). Una de las primeras publicaciones de los dibujos de James Bruce se incluyó en los informes de Napoleón sobre Egipto. Al observar las imágenes del faraón, se puede detectar un ligero parecido con las características de Napoleón. Fotografías recientes de la tumba de Ramsés III muestran las pinturas murales que  están  en muy malas condiciones. Los siguientes seis imágenes (fotos y dibujos) detallan las pinturas murales en el templo funerario del faraón Ramsés III en Medinat Habu, Valle de los Reyes, Tebas occidental, XX dinastía, 1185-1060 aC, Nuevo Reino.
Arpista ciego que toca el arpa con la Corona Roja del Bajo Egipto.
Detalle, fotografía.
Arpista ciego que toca el arpa con la Corona Roja del Bajo Egipto.
Dibujo de James Bruce, detalle.

Arpista ciego que toca el arpa con la doble corona del Alto y el Bajo Egipto.
Detalle, fotografía.

Los dos arpistas que tocaban las arpas con la corona roja y doble.
Dibujo de James Bruce.

Arpista ciego que toca el arpa con la doble corona del Alto y el Bajo Egipto.
Dibujo de James Bruce, detalle.


La Tumba de Nakht - "El Fuerte". Valle de los Nobles, Tebas Occidental
La tumba privada de los Nakht escriba real, que ostentaba el título de Astrónomo de Amón en el templo de Karnak, y su esposa Tawy, la cantora de Amón fue encontrada intacta en 1889 en la Ribera Occidental, el Valle de los Nobles, en el área del Sheikh Abd el-Qurna necrópolis, cerca de la entrada al Valle de los Reyes.

 Las paredes de esta cámara funeraria se pintaron unos 1425 a.C., durante la dinastía XVIII (fechado en el reinado de Tutmosis IV, o a primeros del reinado de Amenhotep III), y fueron retocadas y restauradas después de los dibujos publicados en 1907 por científicos y artistas que trabajan con el Museo Metropolitano en Nueva York.

Los egipcios ricos, además de amueblar sus tumbas con la abundancia de ofrendas funerarias (el pan, el vino y otros alimentos), encargaron a los artistas hacer esculturas relieves de colores en sus tumbas para asegurar su bienestar en el Más Allá. También, al dar una precisa y vívida (y algunas veces idealizada) imagen de su vida cotidiana, querían asegurarse de ese modo su posteridad.

La tumba de Nakht es famosa sobre todo por las escenas de banquetes funerarios hermosos que muestran tres músicos tocando la gracia flauta de caña (flauta doble), el gran "piso", once cuerdas, arpa arqueada con forma de barco resonador adornada con incrustaciones de un colmillo de elefante, y Norva (o bandurria), un instrumento de tres cuerdas hechas de un caparazón de tortuga de cuello largo, un prototipo de laúd, la guitarra o banjo Los jóvenes instrumentistas están ligeramente vestidas con ropa transparente con largas trenzas que fluyen, tienen conos de incienso de cera en la parte superior de la cabeza para perfumar el cabello y el cuerpo. Esta composición agradable y armoniosa se ha reproducido y copiado en muchos papiros contemporáneos y en la variedad de ejemplares del Libro de los Muertos. Además de esta escena de entretenimiento eterna para el alma del difunto, un arpista ciego joven con las piernas cruzadas toca las cuerdas de un arco más pequeño (curvado)  arpa, junto a los músicos que tocan el sistro y castañuelas, una joven sierva está ayudando a colocar los pendientes de la joyería en la oreja de la cantante.
Banquete Musical. Tres músicos que tocan instrumentos en los tiempos modernos nombrado flauta, arpa y laúd.
Tumba de Nakht, un escriba en el templo de Karnak, y su esposa Tawi.
Arpista ciego, una bailarina, y Tawi - la cantante con flores de loto.
Tumba de Nakht, un escriba en el templo de Karnak, y su esposa Tawi.

Banquete escena de la tumba de Nakht con tres músicos y un arpista ciego.

Banquete escena de la tumba de Nakht . Joven sierva está ayudando a colocar los pendientes de la joyería en la oreja de la cantante

El arpa como instrumento solista y conjunto en antiguas necrópolis egipcias
Casi siempre es imposible crear la imagen objetiva de la vida musical en el antiguo Egipto por el simbolismo mítico involucrado en todos los aspectos del arte egipcio.

Mastaba de los cantantes profesionales, Nefer y Kahay
Construida durante el reinado  de Unas (Wenis) último rey de la V dinastía, Reino Antiguo (2700-2200 a.C.), la estela funeraria en el vestíbulo se compone de dos registros (paneles). El registro inferior muestra dos instrumentistas, sentados, uno al lado del otro una mujer y un hombre, tocando arpas arqueadas alargadas de cuerpos en forma de pala de madera con cuerdas verticales, mientras que en la parte superior del registro el cheironomist  hace gestos a un cantante y otro cheironomist  a un músico tocando una flauta doble. Las arpas se apoyan en el  suelo, con los músicos arrodillados detrás del instrumento. El término benet se ha escrito en jeroglíficos junto a las representaciones de las arpas en forma de pala, y también fue utilizado como un término para otros tipos de arpas representadas en la mastaba. (los benet se describe cualquier variante del arpa). La mastaba de Nefer y Kahay en Saqqara, construida bajo los campos y jardines en el borde del valle del Nilo en la larga calzada, llamada Wenis Causeway, era una tumba no real de dos músicos estimados, un padre y un hijo. Ellos atrajeron la atención de la corte real por la belleza de sus voces durante las actuaciones del festival mundano así como ceremonias religiosas. A ellos les fueron otorgados muchos títulos y reconocimientos, y confirió el privilegio de construir su tumba en el complejo funerario del rey Unas. La mastaba utiliza para representar un último testimonio sobre su identidad y las aspiraciones del propietario de la tumba.
Dos arpistas sentados tocando en la tumba de Nefer y Kahay.
Necrópolis de Menfis en Saqqara.
Mastaba de Ny-kheft-Ka, en la necrópolis antigua en la meseta de Saqqara
Músicos, cantantes y bailarines  hombres y mujeres están tallados en bajo relieve (estuco y piedra caliza) en esta mastaba en la ribera occidental del Nilo, donde la mejores canteras de piedra caliza se encuentran, justo enfrente del Desierto Occidental. Esta decoración arquitectónica de la dinastía V, se muestra en exposición en el Museo Egipcio de El Cairo. Es de notar que en este relieve de entretenimiento, un arpista tocando un arpa arqueada con las cuerdas verticales conectadas a la caja de sonido alargado en una posición de rodillas es "dirigido" por dos cheironomists (que actúan como los líderes del conjunto), lo que permite la posibilidad de algún tipo de acompañamiento armónico, es decir, que juega en armonía, probablemente utilizando un heterofonía simple (la reproducción simultánea de dos melodías separadas.)
Un arpista tocando un arpa y dos cheironomists.
Tumba de Ny-kheft-Ka. V dinastía, 2498-2345 aC, el Viejo Reino.
Bajo relieve, detalle. Estuco y piedra caliza.

Otras mastabas
En el sector noreste de la necrópolis menfita en Saqqara, en el borde de la meseta, de la pirámide, construida por el faraón Teti, fundador de la dinastía VI (2345-2181 aC). Cerca hay dos imponentes mastabas fueron construidas, la tumba del oficial Mereruka, que contiene 32 cámaras, de las cuales seis fueron designadas a su esposa, la princesa y músico Wadjet-khet-hor, una hija del Rey Teti. Fuera de una docena de títulos en poder de Mereruka, el de visir del rey del Alto y Bajo Egipto, Teti. Las pinturas murales se refirieron a una peregrinación funeraria del fallecido a Abydos, la ciudad santa del Sur, aunque nunca sabremos si realmente hizo su viaje piadoso. Cerca de la entrada a la sala final donde la escena sagrada de su "salida al día" se juega - la escena de la cama matrimonial representa el visir escuchando el arpa tocada por su esposa. Este tipo de forma de pala arpa probablemente fue creado mediante la observación de los jardines, o las herramientas de campo, y se produjo sólo entre c. 2800 y 1640 antes de Cristo, en el Antiguo Imperio o Imperio Medio; más tarde fue sustituido por el denominado cucharón con forma de arpa, el instrumento más jugado en el Nuevo Reino subsiguiente. El cuadro a continuación muestra Wadjet-khet-hor tocando el arpa ante su esposo, el visir Mereruka, realizado por el pintor estadounidense Joseph Smith Lindon (1863-1950), miembro de la expedición de la Universidad de Harvard y Boston a Giza, que grabó con un pincel la obra de arte antigua, ya que fue encontrada por los arqueólogos.
La esposa del visir Mereruka tocando el arpa en la cama matrimonial.
Mastaba de Mereruka. VI dinastía, 2345-2181 aC, el Viejo Reino.
Necrópolis de Saqqara.

En casi todas las tumbas y mastabas egipcias, entre los motivos que representan toda la gama de las actividades diarias de la agricultura a la pedicura, hubo escenas dedicadas por entero a la música, el entretenimiento y a arpas de diferentes estilos y tamaños, con 6 o más cuerdas, a veces bellamente adornadas.

La historia de la cultura escrita en el antiguo Egipto en los guiones de papiro, tallado en los templos, e inscrita en las necrópolis grabado los nombres de los músicos y su vida profesional, a pesar de que algunas referencias son bastante escasas y oscuras. Durante milenios, la creatividad de los artistas y artesanos desconocidos se convirtió en la parte más importante del desarrollo del arpa, como los arpistas, se celebrará en el lugar más especial dentro de la sociedad jerárquicamente organizada egipcia, siendo muy a menudo relacionada con la realeza. En Egipto, no había ninguna restricción de género para arpistas, el instrumento fue tocado por hombres y mujeres. Algunas imágenes muestran arpistas hombres con las cabezas afeitadas o calvos, lo que sugiere la pureza física, mientras que otros representan los arpistas con barrigas grandes y protuberancias en su estómago, obviamente bien alimentados por sus propietarios. Una categoría especial de músicos era de las personas con dificultades de visión o ceguera completa, a menudo referido como el arpista ciego (Harper). Parece ser que en algunos períodos de la historia de Egipto a los músicos que tocaban en los templos y palacios del faraón les vendaron los ojos intencionalmente, o incluso cegados intencionalmente. La razón puede haber sido de carácter práctico y simbólico. Por extraño que parezca, los músicos masculinos fueron "privados" de su vista con una banda blanca, como en las ceremonias sagradas no se les permitió el uso de sus ojos en presencia de dioses o reyes. A veces era simbólicamente importante para demostrar el poder del dios para hacer "ciegos" a los mortales ordinarios. O tal vez los ojos cerrados sólo mostraban el momento de inspiración divina durante una presentación en el templo por el músico retratado en la pintura? Por el contrario, las mujeres músicas nunca fueron ciegas o con los ojos vendados. Debido a su feminidad, se les permitió acercarse a sus divinidades de cerca, como a deificar, adornar o "pacificar" a ellos.

En las ilustraciones siguientes, de algunas de las fuentes no citadas, mencionaré varios arpistas por sus nombres.

En la gran mastaba de Principe Nikaure (Nekauwra), el hijo mayor del faraón Kefrén (Kefrén) el constructor de la Gran Pirámide de Giza y la Gran Esfinge (que tiene sus rasgos faciales)a la famosa cantante Iti. Fue un raro honor a una artista, que pudo haber encantado al Principe Nikaure durante su vida. La foto de abajo muestra a la cantante Iti, sentada y cantando, con una mano detrás de la oreja, como si hubiera realizado los gestos del cheironomist. Junto a ella, el primer arpista, citado por su nombre Hekanu también se escribe Hekenu ("Praise"), tocaba el arpa arqueada delgada que tiene un cuello alargado. Estos dos músicos se convirtieron en el mejor dúo conocido durante la Dinastía V (2498-2345 aC), en el Imperio Antiguo.
Dúo: Cantante Iti y Hekanu Arpista.
Tumba del Príncipe Nikaure. V dinastía, 2498-2345 a.C. Necrópolis de Saqqara.

Durante el período del Imperio Antiguo (2800-2250 a.C.), los registros en los templos conservan en su mayoría los nombres de los músicos sagrados. Por el contrario, parece ser que en el Imperio Medio (2040-1640 a.C.), los nombres de los músicos interpretando música mundana  tenemos uno de los ejemplos iconográficos más interesantes, es la estela funeraria que representa el arpista llamado Neferhotpe (a veces escrito Neferhotep), la cabeza del arquero XII Dinastía (1991-1782 aC), durante los reinados de los faraones Amenemhat I-IV (Primera a Cuarto) . La siguiente imagen muestra un Neferhotpe corpulento, sentado con los dos pies delante de la mesa de ofrendas con los ojos entrecerrados, podría ser ciego. Con una mano arranca los sonidos de las cuerdas del arco pequeño, de ocho cuerdas del arpa, de forma ovalada, con el apoyo de su vientre. Con la otra mano llega a la mesa con la intención de tomar el alimento, que simboliza, tal vez, el goloso eterno. La estela fue erigida por sus amigos, los artesanos Nebsumenu y Sunebau, con la intención de mostrar el arpista, quizás gordito, pero de la manera que ellos recordaban.

Arpista Neferhotpe tocando arpa arqueada pequeña.
Tumba de Nebsumenu y Sunebau. XII dinastía, 1991-1782 a.C., Reino Medio.
Necrópolis en el-Khokha, Tebas occidental.
En la tumba de Patenemheb, un Sumo Sacerdote de Ra, que sirvió durante el reinado del faraón Amenhotep IV Dinastía XVIII de (1570-1293 a.C.) en el Imperio Nuevo (1570-1070 aC), un relieve de piedra caliza, compuesto de parte superior e inferior, muestra un arpista ciego tocando con una "orquesta". Parece que la música era indispensable para el disfrute del banquete eterno de los fallecidos. A pesar de que la convención iconográfica durante los miles de años ha cambiado poco, la forma y el estilo del arpa variado a través de los siglos. La siguiente imagen muestra el arpista sentado con los dos pies sujetando un arpa pequeña, que acerca a su pecho.

Arpista ciego que toca con la "orquesta" para el dueño de la tumba Patenemheb.
Tumba de Patenemheb. XVIII Dinastía, 1570-1293 a.C., Nuevo Reino.
Necrópolis de Saqqara.


El décimo rey de la dinastía XVIII, el faraón Amenhotep IV (más conocido como Ajenatón o Echnaton) fue quizás el gobernante más controvertido de la historia egipcia. El comienzo de su reinado marcó una discontinuidad  con su predecesor. No sólo fue coronado en Karnak, en el Gran Templo de Amón, sino que  al igual que su padre Amenhotep III, se casó con una mujer que no es real, la bella Nefertiti. En los primeros años de su reinado, se dio cuenta del poder del sacerdocio del dios Amón, y pronto introdujo un nuevo culto monoteísta del dios Atón, el disco solar que da vida. Cambió su nombre por el de Akhenatón o Echnaton, y trasladó la capital de Tebas a la desértica ciudad de Amarna, en la orilla oriental del río Nilo, en el Egipto Medio, donde él nació. Akhenaton no sólo una reforma dirigida religiosa en el antiguo Egipto, pero también rompió un convenio vigente de arte egipcio, introduciendo un estilo artístico que refleja al rey con una deformación física inusual. El resultado fue una tendencia estilística a lo retratado con sus deformidades físicas (incluida su familia, su esposa Nefertiti y su entorno normal en apariencia), ignorando retratos idealistas de la familia real de los períodos anteriores de la historia egipcia.

En la tumba del Gran Sacerdote Merire de Amarna, un ciego arpista. Llama la atención algunos hilos del arpa hemisférica con el acompañamiento de un hombre cantando y aplaudiendo. Sus caras largas barbas afiladas, de cuello largo, brazos y dedos, vientres pesados ​​y agrandamiento de las mamas son características del período de Amarna.

Arpista del Período de Amarna.
Tumba de Merire, XVIII Dinastía 1570-1293 a.C., Nuevo Reino.

Según las teorías actuales, parece que sólo la clase alta de la sociedad egipcia antigua aceptó la religión nueva de Akhenaton, las personas comunes siguieron adorando a sus deidades y dioses. Las únicas ocasiones en que tenían que formar parte de la nueva institución religiosa fue durante las festividades grandiosas, cuando la estatua del dios Atón se vería llevada en procesión desde el santuario fuera de los muros de los templos grandes. Al final del reinado de Akhenaton, sus altos funcionarios civiles y militares ejercieron fuerte influencia en el reino. Los generales Ay y Horemheb (se convertirían en faraones antes del final de la XVIII Dinastía) tomó el liderazgo del país, mientras el Faraón Akenatón persigue sus propios intereses filosóficos y religiosos. Mientras tanto, Patenemheb, el Sumo Sacerdote de Ra, que fue testigo de la caída de Amarna, se entregó a los líderes locales.

En ese momento, la organización militar estaba muy estructurada en el Imperio Nuevo, a los jefes militares se les concedió tumbas acorde a sus filas y acciones. A continuación, algunos ejemplos de la decoración de las paredes de sus capillas se muestran con los músicos y arpas representadas (algunos muy dañadas). Los pasajes impresionantes de su carrera militar eran a menudo muy mejorados, evidentemente, a petición de los propietarios de las tumbas. Sus mastabas privadas fueron construidas principalmente en las necrópolis de Saqqara, y en la orilla oeste del río Nilo, a unos 500 kilómetros de distancia. La similitud de los estilos y motivos decorativos como resultado en parte de un pequeño número de talleres, y probablemente la falta de formación de los artistas. Parece que sólo un pintor, o un pequeño grupo de artistas, hicieron todo el arte funerario. Los arpistas son ampliamente representados con hermosas arpas, con forma de barco tocadas a menudo en posición de pie. El arpa, un antiguo instrumento solista, ahora se convirtió en todo un instrumento tocado en conjunto. Las flautas y los cantantes del pasado fueron sustituidos por músicos que tocan laúdes y liras (a pesar de que los cantantes y flautistas seguían empleados).

En la tumba de Horemheb privada en Saqqara, el último faraón de la XVIII dinastía (1570-1293 a.C.), el general o generalísimo de los ejércitos egipcios bajo el reinado de Tutankamón, con quien se acredita haber restaurado el culto al dios Amón, la escena del funeral (hoy casi totalmente ausente) representa el arpista tocando un arpa grande arqueada en un conjunto de música con dos laudistas. Este colorido aún modesto, este lugar de entierro en la necrópolis de Saqqara fue reemplazado más tarde por un complejo funerario nuevo con una decoración mucho más rica construida en el Valle de los Reyes en Tebas occidental.

Banquete Musical faraón Horemheb. Arpista y dos laudistas.
Mastaba privada del Faraón Horemheb. Necrópolis de Saqqara.

En la necrópolis de el Sheikh Abd-el Qurna, los militares Nebamun oficial, que sirvió bajo el reinado de los reyes Tutmosis IV y Amenhotep III Dinastía XVIII de (1570-1293 a.C.), y que durante su larga carrera le fue concedido el honor y el título el portaestandarte de la Corona Real, se construyeron cuatro tumbas. En esas las notas biográficas sobre el fallecido era el testimonio no sólo de su vida, sino también sobre los importantes acontecimientos militares en el Imperio Nuevo. La escena del banquete funerario es casi una copia de la mastaba de Horemheb. Este detalle se muestra a continuación del fresco pintado que está dañado; rostros de los músicos han sido profanados, borrados, y cubiertos con graffiti.


Banquete Musical Militar Nebamun los árbitros. Arpista y dos laudistas.
Tumba de Nebamun.

La tumba de Djesekareseneb funcionario estatal, construida en la necrópolis Sheikh Abd el-Qurna, en la parte Oeste del Nilo en Tebas, aunque sin terminar y dañada, todavía nos puede decir mucho sobre la vida de su propietario y de su  trabajo. Los colores pastel de las paredes pintadas de la tumba se reproducen a menudo como ejemplos de arte egipcio antiguo. Esta tumba se puede fechar en el reinado del faraón Tutmosis IV (1419-1386 a.C.), Mediados de la XVIII Dinastía. Los temas elegidos para las escenas pintadas siguen las convenciones de la pintura estereotipo de tumba al presentar las actividades de los fallecidos en la tierra y un toque fuerte de realismo y humor. Las paredes de la tumba (divididos en registros horizontales) muestran muchas escenas de ofrenda a los dioses, y el banquete funerario tradicional sin el cual ninguna tumba egipcia respetable sería completa. En la ilustración siguiente, los cuatro músicos en esta tumba son todas mujeres, tocando las liras, y un laúd, el líder de este conjunto es un arpista, tocando de pie un arpa con once cuerdas con la caja de resonancia en forma de barco cubierto con una decoración de piel de leopardo. Esta escena, también conocida como un banquete Harem, muestra una pequeña bailarina en el centro, lo que sugiere una relación entre el fallecido y la niña.

Banquete Musical Oficial del Estado de Djesekareseneb. Arpista, reproductor laudista, lira, y la bailarína niña. Tumba de Djesekareseneb. XVIII Dinastía, 1579-1293 aC, Nuevo Reino.

Dibujo donde se parecía mucho mejor este desenlace


En la tumba de Rekhmire, visir y gobernador de Tebas durante el reinado del faraón Tutmosis III (1504-1450) de la dinastía XVIII (1570-1293 a.C.), en la necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna, la pintura mural . representa la escena del funeral de hecho puede traer mucha alegría al escuchar a una señora tocando el laúd y la pandereta, y el arco, cuchara en forma de arpa portante, con el apoyo del pie. Esta es probablemente la mejor obra de arte en la tumba, donde los músicos de ambos sexos llevan ropas brillantes y tocan instrumentos diversos para entretener a los invitados.
Banquete Musical Gobernador de Rekhmire. Arpista y el laúd.
Tumba de Rekhmire. XVIII Dinastía, 1570-1293 aC, Nuevo Reino.

En la tumba de Amenemhab, general durante el reinado del faraón Tutmosis II (1518-1504 a.C.), Cuarto faraón de la Dinastía XVIII, casso con su media hermana, la reina Hatshepsut, el relieve muestra un arpista masculino que toca  el arco, cuchara en forma de arpa de pie. Es una escena detallada de un banquete funerario musical más grande pintado en la pared de la tumba. El nombre del general Amenemhab no debe confundirse con el nombre de un Amenemheb cantante, llamado Mehu, que durante el reinado del faraón Amenhotep II (1453-1419 aC) tenía el título de Siervo del Rey con el arpa glorioso de Amón.
Banquete Musical Teniente General de Amenemhab. Arpista tocando el arpa, detalle.
Kingston Lacy House, Dorset, Inglaterra.


En la tumba de Amenemhab otra escena del banquete se representa en una pintura de la pared: un conjunto musical de cuatro músicos toca el laúd, de doble tubo (caña) y dos arpas de arco verticales de uso común en el antiguo Egipto en los tiempos de todas las dinastías faraónicas. Esta escena, dispuesta como una larga avenida procesional conmemora la ceremonia sagrada del Festival Opet durante el cual el Sumo Sacerdote llevaba el santuario de Amón en Tebas desde el Templo de Karnak al Templo de Luxor, en los tiempos del esplendor imperial de Ramsés II (1304-1237 a.C.).
Banquete Musical de Amenemhab.
Dos arpistas, un reproductor de doble tubo, y un intérprete de laúd,.

Durante todos los períodos de la historia antigua egipcia de la música, la música instrumental se habría realizado también como acompañamiento de las canciones.

En las artes funerarias los arpistas fueron empleados para las celebraciones a los dioses cantando los himnos en favor de los difuntos. La estela en el Museo del Louvre, de la dinastía XXI (1069-945 a.C.), representa al arpista por nombre Dsched-chonsu-ui-ef-anch. Tocando el arpa ante la Ofrenda de la tabla. En posición de rodillas está cantando el himno al dios solar Ra-Harakhte, (Re significado (es) Horus del Horizonte), a quien el Haroeris (Horus el Viejo) está asociado, al igual que el dios Osiris, o su hijo Horus (que significa "El que está por encima de"), presidiendo el destino de la persona fallecida. La cabeza de halcón dios Horus con el disco solar  el guardián del faraón.  Lleva las insignias faraónicas: mayal  el símbolo de Osiris, y el signo jeroglífico que significa "rey". El poderoso Horus "sagrado" ojo "(Udjat), frecuentemente encontrado en las tumbas, en los ataúdes y relieves pintados, simboliza la curación y protección. El arpista se muestra a continuación, se representa con un arpa en forma de  cuchara decorada con la cabeza de faraón, está cantando la canción de Harper, de la que sólo existen dos versiones en la literatura del antiguo Egipto.
Arpista tocando y cantando ante el dios Ra Harakhte.
XXI Dinastía, 1069-945 BC, Tercer Periodo Intermedio.  Museo del Louvre, París.

La versión original de la canción del Harper fue encontrada cerca de la figura del arpista en la tumba de los faraones Intef en la necrópolis de Dra Abu el-Naga en Waset, (dentro de la necrópolis occidental de Tebas en la orilla oeste del río Nilo). La más antigua versión de la canción, canto fúnebre o más bien conocida como Canción del Harper (c. 1160 a.C.), desde el Tercer Período Intermedio (1069-945 a.C.), bajo los reinados de los sumos sacerdotes, fue escrito en la pared de la capilla del rey (conocido también como Antef o Intef) de la Dinastía XI (2134-1991 a.C.), del Imperio Medio (2040-1782 a.C.). La canción de la Harper, que fue cantada con el acompañamiento de arpa durante los banquetes funerarios para entretener a los invitados, sobrevivió hasta el Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.). En este poema dos nombres están relacionados:

1.    El nombre del gran visir y Sumo Sacerdote Imhotep, un médico y un arquitecto bajo el reinado de Zoser (Djoser), y el constructor de la pirámide de Zoser en Saqqara gran paso, c. 2800 a.C., y su mastaba en la necrópolis de Menfis.
2.    El nombre de Hordedef, que era un príncipe de la dinastía IV y probablemente hijo de Khufu (Keops), el maestro de obras de la Gran Pirámide de Giza.

La canción de la Harper, traducido por Miriam Lichtheim, fue publicada en la literatura egipcia antigua, vol. 1.

A continuación se muestra un extracto de la canción de Harper:

Él es feliz, este buen príncipe!
La muerte es un destino amable.
Una generación pasa,
Otro se queda
Desde la época de los antepasados.
Los dioses que fueron antes que reposan en sus tumbas,
Bienaventurados los nobles también están enterrados en sus tumbas.
(Pero) los que construyeron las tumbas,
Sus lugares se han ido,
¿Qué ha sido de ellos?
He oído las palabras de Imhotep y Hordedef,
Cuyos dichos se recitan todo.
¿Cuál de sus lugares?
Sus lugares se han ido,
Como si nunca hubieran existido!
Hasta que no van a donde han ido!
Sigue a tu corazón todos los días de tu vida!

Bibliografía:
An extensive study on ‘mw’ Dancers And Their Ritual significance 1975 Assmann , Jan . Stein and Zeit.
Hickmann, Hans. "Un Zikr Dans le Mastaba de Debhen, Guîzah (IVème Dynastie)." Journal of the International Folk Music Council, v. 9 (1957), pp. 59-62.
Erman Adolf Lie in Ancient Egypt New York 1971.
Liliana Osses Adams: Notas de un arpista (II) (en Inglés), Zwoje 2/39, 2004
MANNICHE, Lise. El arte egipcio. Alianza Editorial, 1997, Madrid. p.516
Music and Dance in Ancient Egypt , Roberto New York 1995.
New Grave Dictionary of music and dance in Ancient Egypt. London 1980 Stanley Sadie.
SUZANNE HAÏK VANTOURA: La música de la Biblia Revealed; Trad. Dennis Weber, ed. John Wheeler, 1991 (Bibal Press)


[1]    Es una serie de tres pequeños intervalos de llenado en el intervalo de una cuarta perfecta, una proporción de frecuencia de 4:3.
[2]    Es un adorno, un efecto sonoro consistente en pasar rápidamente de un sonido hasta otro más agudo o más grave haciendo que se escuchen todos los sonidos intermedios posibles dependiendo de las características del instrumento.

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