viernes, 24 de enero de 2020

Capítulo 14 - Imperio Nuevo de Egipto - Primera Parte



El Imperio Nuevo de Egipto
Los primeros faraones de este período inician una guerra expansionista para asegurar sus fronteras.
Egipto se convierte en una potencia militar y económica, acumulando una gran riqueza.

Dinastía XVIII (1552–1305 a. C.)

 Nombre común

Nombre

Comentarios

Reinado

Duración

Ahmose I
Amosis I

Nebpehtyra-

Ahmose

Libera Egipto de los hicsos y comienza las labores de restauración

1552-1527

a. C.

25

años

Amenhotep I
Amenofis I

Dyeserkara-

Amenhotep

Realiza campañas en el extranjero y funda la ciudad de constructores de tumbas en Deir el-Medina

1527-1506

a. C.

21

años

Thutmose I
Tutmosis I

Aajeperkara-

Thutmose

Su política expansionista lo lleva a la cuarta catarata y a orillas del Éufrates. Funda el Valle de los Reyes

1506-1493

a. C.

13

años

Thutmose II
Tutmosis II

Aajeperenra-

Thutmose

Rey poco conocido, reinó de 4 a 13 años

1493-1489

a. C.

4

años

Hatshepsut

Maatkara-

Hatshepsut

Expedición al Punt. Intensa labor constructiva y fundación del templo de Deir el-Bahari

1489-1467

a. C.

22

años

Thutmose III
Tutmosis III

Menjeperra-

Thutmose

Gran conquistador: Egipto llega a su máxima expansión

1489-1435

a. C.

54

años

Amenhotep II
Amenofis II

Aajeperura-

Amenhotep

Continua la labor de su padre

1437-1411

a. C.

26

años

Thutmose IV
Tutmosis IV

Menjeperura-

Thutmose

La casa real comienza a mostrar preferencia por el culto solar en detrimento de los sacerdotes de Amón

1411-1401

a. C.

10

años

Amenhotep III
Amenofis III

Nebmaatra-

Amenhotep

Egipto llega su cenit. Templo de Luxor y Colosos de Memnón

1401-1363

a. C.

38

años

Akenatón
Amenhotep IV
Amenofis IV

Neferjeperura-

Amenhotep /

Ajenatón

Cisma de Amarna. Culto excluyente al disco solar Atón, traslado de la capital y gran debilidad exterior

1365-1348

a. C.

17 años

Neferneferuatón (Nefertiti)

Anj (et) jeperura-Neferneferuatón

Esposa del anterior, convertida en su corregente

1353-1351

a.

2 años

Semenejkara

Anjjeperura-

Semenejkara

Último corregente de Ajenatón, quizás la propia Nefertiti cambiada de nombre

1351-1347

a. C.

4 años


Tutankamón
Tutankamon

Nebjeperura-

Tutanjamón

Retorno a Tebas y a los dioses antiguos.

Restauración de los templos dañados

1347-1338

a. C.

9 años

Ay (II)

Jeperjeperura-Ay

La clase militar y los sacerdotes de Amón recuperan el control

1338-1334

a. C.

4

años

Horemheb

Dyeserjeperura-Horemheb

Persecución de los cinco gobernantes anteriores. Recuperación de Palestina

1334-1305

a. C.

31

años


En la historia de Egipto, la dinastía XVIII fue la época dorada de la prosperidad y el poder del imperio. Por primera vez en más de cien años todo Egipto era gobernado por un solo rey, desde la ciudad de Tebas, la nueva capital. Amosis I fortaleció el sistema económico, restableció el comercio con otros países, reconstruyó los templos y edificios oficiales destruidos durante la guerra y recompensó a quienes le apoyaron en la guerra de liberación.
Amosis no se contentó con sólo expulsar a los hicsos de Egipto. Invadió el reino de Nubia al sur y los diferentes reinos de Canaán al norte, destruyendo a los antiguos aliados de los hicsos y capturando un gran botín. Estas conquistas militares hicieron de Egipto un imperio. Los tributos a pueblos conquistados y el intercambio comercial con Nubia, Siria, Fenicia, Creta, Chipre y las islas del mar Egeo trajeron a Egipto grandes riquezas.
Amenhotep I, sucesor de Amosis, luchó contra los libios y avanzó hacia el sur, atravesando Nubia, hasta la segunda catarata del río Nilo.
En sus numerosas campañas, Tutmosis I avanzó con sus tropas más allá de la cuarta catarata del Nilo, en la Alta Nubia, y llegó a contemplar las orillas del Éufrates mientras luchaba contra los pueblos de Siria y el naciente Imperio de Mitanni.
Tutmosis II tuvo un reinado muy breve, lo que dio oportunidad a que su hermanastra, descendiente directa de los grandes faraones libertadores de los hicsos, lograra ascender al trono y convertirse en la primera mujer importante en la historia, de nombre Hatshepsut.
Como faraón, Hatshepsut no participó en campañas militares de gran consecuencia, pero sí realizó un importante viaje de intercambio comercial del cual obtuvo los mejores árboles de incienso y mirra, extrañas especies animales antes nunca vistas y generosos cargamentos de oro, marfil, ébano y otras maderas preciosas que enriquecieron considerablemente las arcas reales y las de los templos.
A la muerte de Hatshepsut, Thutmose III fue por fin rey único de Egipto, sin ninguna atadura. En los 34 años que Thutmose III gobernó completamente solo emprendió numerosas campañas, tanto en el Próximo Oriente como en Nubia y emulando a su abuelo, el gran Thutmose I, realizó numerosas conquistas. Condujo al menos 17 campañas militares a Palestina y Siria, y alcanzó el Éufrates. Bajo su reinado Egipto alcanzó su máxima extensión, con dominios en Siria, Palestina, el Sinaí y toda Nubia, además de efectivos contactos comerciales con los reinos vecinos.
El reinado de Amenhotep III puede calificarse como el más próspero de toda la historia de Egipto, pues fue inmediatamente después de las gloriosas campañas asiáticas de Thutmose III y de Amenhotep II. La estabilidad lograda por las conquistas de sus predecesores trajo una época de prosperidad, debido a los tributos pagados por los pueblos vencidos. Egipto era, indiscutiblemente, la gran potencia de la zona. La paz favorecía el comercio, fuente adicional de riqueza.
Akenatón, su hijo y sucesor, se preocupó más de las cuestiones religiosas que de la política. Durante su reinado, los hititas aliados con sus vecinos amorreos y babilonios aprovecharon esta ocasión para rebelarse y llegar hasta las mismas fronteras de Egipto, y todas las colonias sirias se perdieron.
No se conocen campañas militares llevadas a cabo durante el reinado de Tutankamón.
Horemheb fue el último faraón de la XVIII Dinastía egipcia. Era descendiente de una antigua familia aristocrática, aunque no estaba emparentado con ningún miembro de la familia real. Durante el reinado de Akenatón, fue el comandante de las tropas y uno de los líderes del ejército. Intentó recuperar la influencia internacional del país, al emprender la conquista de Palestina sur y planificar la futura invasión de Siria. Horemheb ha pasado a la historia como un rey que gobernó con mano de hierro y cierta dureza, pero que logró recuperar casi completamente la situación del país, muy abandonada desde tiempos de Akenatón.

Religión
La clase sacerdotal fue una de las que más se benefició con las conquistas y la reunificación del Alto y el Bajo Egipto, especialmente la de Tebas, dedicada al culto de Amón. Símbolo del patriotismo egipcio, Amón pasó de ser un dios local a dios principal todopoderoso de Egipto, identificado con Re, el dios de dioses (neter neteru). Gran cantidad de riquezas en oro y trigo fueron administradas por los sacerdotes del templo de Amón en Karnak.
Todos los monarcas de la dinastía 18, con excepción de Akenatón, realizaron generosas donaciones al dios Amón de Tebas. La reina Hatshepsut, en particular, le debió mucho a los sacerdotes de Amón porque, sin su ayuda, no hubiera sido posible que ascendiera al trono como faraón.
Hatshepsut había logrado, con grandes donaciones, que el clero de Amón apoyase su candidatura al trono, y ahora los sacerdotes eran demasiado poderosos. Tutmosis III se encargó de contentarlos ampliando sus dominios, pero al mismo tiempo limitó su influencia nombrando sumos sacerdotes a amigos suyos.
El poder del clero de Amón era demasiado grande y ya empezaba a competir con el del faraón, debido a las inmensas riquezas que había recibido tiempo atrás. Por ello, en vez de hacer como sus antecesores, que legitimaban su acceso al trono gracias a la intercesión de Amón, Tutmosis IV optó por declarar que era el dios Ra, quien le aseguró que sería rey si desenterraba de la arena la Gran Esfinge, que yacía semienterrada desde hacía varios siglos, y olvidada por todos.
Murió joven, y le sucedió su hijo mayor, Amenhotep III, quien continuó el culto a Re y al disco solar Aton, sin dejar de complacer a la clase sacerdotal de Amón con ampliaciones al templo de Karnak y la construcción del templo de Luxor.
Akenatón llegó al trono con el mismo nombre monárquico que su padre, Amenhotep (Amón está satisfecho), sin embargo, como consecuencia de su reforma religiosa, tras cuatro o cinco años de reinado cambió su nombre por el de Akh-en-Aten, que significa "Agradable a Atón".
Para oponerse al poder de la clase sacerdotal, Akenatón reformó la religión con un nuevo culto monoteísta en torno a un Dios-Sol, como lo es Re, llamado Atón, representado como un gran disco solar alado, del que salen brazos en disposición radial, que acaban en manos con el signo ankh de la vida, para recoger las ofrendas, dando a cambio luz y vida. Atón era un dios universal, creador de todas las cosas y anterior al mundo. El faraón era el único profeta de Dios e intermediario ante los hombres.
Ordenó cerrar todos los templos del dios Amón. A los sacerdotes les quitó los privilegios y confiscó todas las posesiones. Como sumo sacerdote de Atón, el llamado "faraón hereje" no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de Amón, que tenía el título de Jefe de los sacerdotes de todos los dioses y un gran poder político, y también suprimió el culto a Osiris, ya que el destino en el Más Allá dependía de la lealtad al faraón. Pero el pueblo seguía adorando a los dioses antiguos.
Después de su muerte, la corona pasó al joven rey Tutankamón. Tendría unos diez años, por lo que los funcionarios anularon todas las reformas anteriores, y a los cuatro o cinco años de reinado ya habían cambiado su nombre por Tutankamón, de adoradores de Atón a seguidores de Amón. Se rehabilitaron los templos de Karnak y se restableció el culto a los dioses de siempre para conseguir el apoyo de la casta sacerdotal.

Arte y Cultura
En sus últimos años de reinado, Amosis inició una intensa actividad artística y arquitectónica, ordenando que un 10% de los ingresos se usara para el embellecimiento y ampliación de los templos. Su sucesor, Amenhotep I, fundó la ciudad de los artesanos y constructores de tumbas, conocida hoy como Deir el-Medina.
Tutmosis I, sucesor de Amenhotep I, fue el primer faraón en ser enterrado en el Valle de los Reyes, donde se encuentra la mayor cantidad de tumbas de los más grandes faraones de Egipto, hoy uno de los centros principales de investigación arqueológica en el mundo.
Durante el reinado de Hatshepsut, Egipto disfrutó de uno de sus momentos de mayor prosperidad. La faraona mandó a hacer los obeliscos más grandes que se habían erigido en Egipto hasta entonces. Una de las joyas de la arquitectura egipcia es el templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari, una estructura en forma de largas terrazas y de rampas que está entre los destinos más visitados por los turistas.
Tutmosis III ordenó ampliar el templo de Amón en Karnak, dejando grabadas largas inscripciones divulgando sus campañas militares y las donaciones que hizo al templo. También mandó erigir siete grandes obeliscos en Karnak, que posteriormente fueron trasladados a las capitales occidentales de Roma, Estambul, Londres y Nueva York.
El reinado de Amenhotep III coincidió con una época de paz, prosperidad y esplendor artístico. El faraón realizó numerosas construcciones en el templo de Amón en Karnak y supervisó la construcción del templo de Luxor, una monumental y bellísima edificación que aun puede admirarse. Su templo funerario, situado en la orilla occidental del río Nilo, fue en su tiempo el mayor complejo religioso de Tebas. Desgraciadamente lo construyó en una zona que sufre continuas inundaciones. Los Colosos de Memnón, dos estatuas de 18 metros de altura, que estaban situadas a la entrada del complejo, son el único resto que aún sigue en pie de aquel fabuloso complejo.
Durante el reinado de su hijo Akenatón ocurrió un cambio radical en el arte. Las representaciones humanas se volvieron mucho más realistas y se abandonaron las convenciones usadas hasta entonces. Este estilo de arte es hoy día conocido como el estilo Amarna, y entre sus más bellas expresiones se encuentra el busto de la reina Nefertiti y una buena parte de los llamados "Tesoros de Tutankamon". Dos artistas, Totmés y Bek, quedan documentados entre los poquísimos artistas cuya identidad individual se conoce. El estilo de Amarna fue suprimido tras el retorno de la religión tradicional por el faraón Horemheb.
El legado artístico y cultural de la Dinastía 18 es uno de los más apreciados de la civilización egipcia. Fue una época de grandes edificaciones, empleo de materiales preciosos y un refinamiento estético de las formas que dio paso a las aportaciones de la dinastía siguiente.

XVIII Dinastía Faraónica de Tebas y Ombos (1550 al 1295 a.C.)
Ahmosis I ó Ahmose I, Faraón de Egipto desde el 1550 a.C.
·         Los egipcios recuperan Avaris y expulsan a los Hicsos de Egipto, durante su reinado.
·         Campaña contra los hicsos de Gaza; toma de Sharuhen, entre el 1545 y el 1535 a.C. aprox.
·         Sublevaciones nubias de Aaty y de Teti-an, sofocadas durante su reinado.
·         Construcción de varias fortalezas, durante su reinado.
·         Los Hipogeos comienzan a sustituir a las pirámides, desde su reinado.
·         El Papiro Médico y Mágico de Ebers, confeccionado hacia el 1550 a.C.

Amenofis I ó Amenhotep I, Faraón de Egipto desde el 1525 a.C. es coronado siendo niño
·         I Campaña de Nubia, los egipcios recuperan la Segunda Catarata del Nilo, hacia el 1524 a.C.
·         Campaña contra los hicsos de Palestina, hacia el 1520 a.C. aprox.
·         Templo de Amón en Karnak, construido desde el 1520 a.C. aprox.
·         Expedición al Éufrates, sitio de Karkhemish, hacia el 1519 a.C. aprox.
·         II Campaña de Nubia, los egipcios alcanzan la Tercera Catarata del Nilo, hacia el 1518 a.C.
·         Expediciones a la Tierra de Kari, en Nubia, durante su reinado.
·         Fundación del pueblo de constructores de tumbas de Deir El Medina, durante su reinado.
·         El Libro de Amduat, texto funerario elaborado durante su reinado.

Tutmosis I ó Thutmose I ó Tutmés I, general, Faraón de Egipto desde el 1504 a.C.
·         III Campaña de Nubia, los egipcios llegan a la Cuarta Catarata del Nilo, hacia el 1504 a.C.
·         Construcción de la fortaleza de Tombos, cerca de la Tercera Catarata, durante su reinado.
·         Sublevación del rey kusita de Kermah; los egipcios la destruyen, hacia el 1502 a.C.
·         Campaña contra los hicsos de la ciudad de Retenu, en Canaan,, hacia el 1500 a.C.
·         Expedición contra Nahari ó Mittani, en Siria, hacia el 1500 a.C.
·         Conquista de Palestina y parte de Siria, hacia el 1500 a.C.
·         Los Hurritas atacan a los egipcios en Siria, desde el 1500 a.C.
·         I Campaña contra los hurritas de Mittani, hasta el río Éufrates, desde el 1499 a.C. aprox.
·         Fundación de la necrópolis del Valle de los Reyes, durante su reinado.

Tutmosis II ó Thutmose II ó Tutmés II, Faraón de Egipto desde el 1492 a.C.
·         Última campaña contra los hicsos, hacia el 1492 a.C.
·         II Campaña contra los hurritas de Mittani, desde el 1490 a.C. aprox.
·         Sublevación en Nubia, sofocada, durante su reinado.
·         Invasión de los beduinos árabes, contenida, durante su reinado.

Tutmosis III ó Tutmés III, Faraón de Egipto desde 1479 a 1473 a.C. (es coronado siendo niño)
·         Hatshepsup, se hace proclamar Faraona legítima por los sacerdotes de Amón, en el 1473 a.C.

Hatshepsup, Faraona de Egipto desde 1473, regente de Tutomosis III del 1473 al 1458 a.C.
·         Crece la influencia social y política de los sacerdotes de Amón, desde su reinado.
·         Aumenta la demanda egipcia de incienso de Punt, país desconocido del Mar Rojo, durante su reinado.
·         Nehsi, quizás un general, realiza una expedición a la mítica Tierra de Punt, durante su reinado.
·         Templo de Hatshepsut en Dayr-al-Bahri, del arquitecto Semut, construido durante su reinado.

Tutmosis III ó Tutmés III, corregente del 1473 al 1458 a.C. Faraón de Egipto desde el 1458 a.C.
·         Rebelión de príncipes sirios y pro-hurritas de Kadesh, hacia el 1470 a.C.
·         Batalla de Megido, la primera gran batalla conocida de la historia, en el 1469 a.C.
·         Campaña contra los fenicios en Canaan, hacia el 1462 a.C.
·         III Campaña contra los hurritas de Mittani, cruzando el Éufrates, del 1462 al 1442  a.C.
·         Conquista de parte de Siria a los hititas, entre el 1462 y el 1442 a.C.
·         IV Campaña de Nubia, durante su reinado.
·         El Imperio Egipcio alcanza su máxima extensión territorial, durante su reinado

Amenofis II ó Amenhotep II, Faraón de Egipto desde el 1427 a.C.
·         Sublevaciones en Oriente Próximo, hacia el 1425 a.C.
·         I Campaña contra los hititas, en Siria, conquista de Edom y Qadesh, en el 1421 a.C.
·         IV Campaña contra hurritas de Mittani, hacia el 1420 a.C.
·         Mittani y Hatti se convierten en reinos tributarios de Egipto.
·         La Tumba de Nakht y la de Djeserkareseneb, decoradas con notables frisos hacia el 1420 a.C.
·         Sublevación de Retenu, en Canaan, hacia el 1417 a.C.
·         Construcción de una fortaleza en Nubia, durante su reinado.

Tutmosis IV, Faraón de Egipto desde el 1400 a.C. corregente de Egipto hasta el 1380 a.C.
·         Tratados de paz con Mitanni y Babilonia, durante su reinado.
·         La Esfinge de Gizeh es desenterrada y restaurada, durante su reinado.

Amenofis III ó Amenhotep III ó Memnón, Faraón de Egipto desde el 1390 a.C. es coronado niño.
·         Egipto alcanza su mayor esplendor económico, durante su reinado.
·         Muchos altos funcionarios pasan a ocupar cargos en el sacerdocio de Amón, durante su reinado.
·         Sublevación de los nubios liderados por Ikheny, hacia el 1390 a.C.
·         Campaña de represalia contra Nubia, a cargo del general kusita Merymose, hacia el 1389 a.C.
·         El Templo de Amón Ra de Luxor, construido desde su reinado.
·         Colosos de Memnón, parte del templo diseñado por Amenhotep, construido durante su reinado.
·         Instauración del culto solar a Atón, para limitar el poder del clero de Amón, al final de su reinado.
·         La Tumba de Nebanum contiene célebres frisos, realizados durante su reinado.


La Dinastía XVIII antes del Período Amarna (c.1.550-1.352 a.C.)





Ahmose


 
nb-pHti-ra Nebpehtire nb-pHti-ra Nebpehtire (The Lord Of Strength Is Re) (El Señor de Fuerza Es Ra) 
iaH-msi(w) Iahmesi (The Moon Is Born) IAH-msi (w) Iahmesi (Aah ha nacido Ahmose)



Nebpehtyra Ahmose, o Ahmose fue el faraón fundador de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo de Egipto, aunque es más conocido como Ahmose I, o como le denominó Manetón, Amosis, según Eusebio de Cesarea en la versión del monje Jorge Sincelo. Reinó de c. 1550 a 1525 a. C. Sus títulos de trono y nacimiento eran Neb-pehty-Ra Ah-mose.
Era miembro de la casa real de Tebas, hijo del faraón Seqenenra Taa y hermano del que sería el último faraón de la Dinastía XVII, Kamose. Amosis I asumió el trono tras la muerte de su hermano, y tras su coronación fue conocido como Neb-pehty-Ra.
Podemos recomponer buena parte del árbol genealógico de Amosis y su descendencia gracias en gran parte al hallazgo de las momias de numerosos miembros de la familia real de la época en el escondrijo DB320. Este árbol genealógico es conocido como ahmósida por portar frecuentemente el nombre de Ahmose tanto hombre como mujer, lo que a veces dificulta su correcta identificación.
Ahmose (Amosis I) nació en el seno de la familia gobernante de la ciudad de Tebas, conocida como dinastía XVII. Su abuelo y su abuela, Taa I y Tetisheri, tuvieron al menos doce hijos, incluyendo al futuro faraón Seqenenra Taa y a Ahhotep. De acuerdo con la tradición de las reinas egipcias, estos dos hermanos contrajeron matrimonio, y sus hijos fueron Kamose, Amosis y varias hijas. Amosis, siguiendo con la tradición, se casó con varias de sus hermanas, convirtiendo a Ahmose-Nefertari en su esposa principal. Tuvieron varios hijos, incluyendo a las niñas Meritamón B y Sitamón A y a los hijos Siamón A, Ahmose-anj[1], Amenofis I y Ramose A (las letras "A" y "B" tras los nombres son convenciones utilizadas por los egiptólogos para distinguir hijos reales y mujeres que tienen el mismo nombre).
Puede que fueran también los padres de Mutneferet A, que se convertiría en la esposa del posterior faraón Tutmosis I. Ahmose-anj era el sucesor principal de Amosis, pero murió antes que su padre, en algún momento entre los años 17º y 22º del reinado de su padre. Por ese motivo, el sucesor de Amosis fue su hijo superviviente más mayor, Amenofis I, con quien puede que hubiese llegado a compartir una corregencia.
No existe una ruptura en cuanto a la línea sucesoria entre las dinastías XVII y XVIII. El historiador Manetón, que escribió en una época muy posterior a la Dinastía Ptolemaica, consideró que la expulsión de los hicsos tras casi un siglo de ocupación y la restauración del gobierno egipcio nativo sobre la totalidad del país suponía un evento lo suficientemente significativo como para garantizar el comienzo de una nueva dinastía.

Las mujeres de Amosis
La Gran Esposa Real y mujer más importante de comienzos de la dinastía XVIII fue la propia hermana de Amosis, la reina Ahmose-Nefertari. Casada con él a muy tierna edad, gozó de una importancia y un poder realmente significativo, por el que más tarde lucharían muchas otras mujeres de su línea sanguínea. Fue nombrada Segunda Profetisa de Amón, Divina Adoratriz y Esposa del dios, un cargo que sería transmitido de madre a hija, como símbolo portador de la legitimidad real. A partir de aquel entonces, un rey no podría llegar a ser coronado de no estar casado con una mujer descendiente del linaje de Ahmose-Nefertari, a ser posible con el título de Esposa del dios.
La importancia de Ahmose-Nefertari radicaba en que era la pers
ona "Dadora de Herederos", siendo que un hijo real suyo sería el próximo faraón. Esta práctica sería mantenida durante casi todo el transcurso de la Dinastía XVIII. Así en caso de que la descendencia sea enteramente femenina, estas princesas sería las futuras "Dadoras de Herederos", estableciendo así que la sucesión real tendría que pasar si o si por el linaje de Ahmose-Nefertari.

El papel de Ahmose-Nefertari a la sombra de su marido Amosis no parece ser tan relevante como el que desempeñó tras su muerte, ya como reina madre. Tanto es así que se llegó a pensar que en realidad era la gran esposa real del sucesor de Amosis, Amenofis I, por aparecer siempre junto a él y en condiciones de igualdad. Madre e hijo llegaron incluso a ser deificados a su muerte, superando en fama al propio Amosis, y se convirtieron en los patrones de la cofradía de los constructores de tumbas de Deir el-Medina.

Se ha planteado la hipótesis de que Amosis también estuviese casado con Ahmose-Sitkamose. La identidad real de esta princesa sigue siendo un misterio, y el hecho de que su segundo nombre signifique «hija de Kamose» podría traducirse como la unión de las dos ramas de la familia real por medio de un matrimonio. De haber sido mujer de Amosis, lo más seguro es que Ahmose-Sitkamose portase el título de gran esposa real, pero, no se conoce con certeza su filiación. La teoría más aceptada es que esta mujer no fue la esposa del rey, sino hija suya y de la reina Ahmose-Nefertari, como parece certificar el hecho de que también portase el título de Esposa del dios.
En lo que respecta a las otras esposas de Amosis, ninguna llegó a igualar a Ahmose-Nefertari, la única con el título de gran esposa real (equivalente a reina) y no pasaron de ser esposas secundarias sin ningún papel político. Nos han llegado los nombres de algunas, sobre todo debido a su maternidad, como son los casos de Thenthapi o Kasmut.

Los hijos de Amosis
Hijos de Ahmose-Nefertari
·         Sitamón. La hija mayor del matrimonio, portó el título de Esposa del dios, pero murió joven y sin descendencia.
·         Siamón. Al parecer fue el primer heredero, aunque murió siendo niño.
·         Ahmose-Sitkamose. Como ya se mencionó antes, no queda muy claro si fue hija de Amosis y Ahmose-Nefertari, o bien de Kamose y Ahhotep II.
·         Ahmose-Anj. Fue el segundo hijo varón y legalmente designado el heredero al trono. Murió entre el año 17 y el 22 del reinado de su padre, en plena adolescencia.
·         Ahmose-Meritamón. Sería la segunda o la tercera de las hijas de la pareja real. Como sus hermanas antes, fue Esposa del dios. Puede que también muriese sin descendencia adulta, pese a que llegó a ser la gran esposa real de Amenhotep I.
·         Amenhotep I. El tercero de los varones acabaría por suceder a su padre. Convenientemente asesorado por su madre Ahmose-Nefertari y casado con su hermana Ahmose-Meritamón, en su reinado de 21 años continuaría la labor de su padre en todas sus facetas.

Otros hijos de Amosis
·         Tair, hija de Kasmut.
·         Henttameh, hija de Tenthapi.
·         Ahmose, una niña. Quizás se trate de la princesa enterrada ahmósida en el Valle de las Reinas.
·         Ahmose-Sipair (?), un niño. Murió muy pronto, y desconocemos quién fue su padre, si Amosis o Amenhotep I. Su pequeña momia fue una de las muchas halladas en DB320.
·         Ramose (?), un varón. Conocemos poco más aparte del nombre. Tampoco sabemos con certeza quiénes fueron sus padres.
·         Ahmose (?), una mujer. Quizás se llamase en un principio Ahmose-Tasherit. Como gran esposa real que llegó a ser, a la fuerza tuvo que ser hija de un rey y de una gran esposa real. Lo que no queda claro es si fue hija de Amosis y Ahmose-Nefertari o de Amenhotep I y de Ahmose-Meritamón.
·         Mutnefert (?), otra mujer. La madre del rey Thutmose II bien pudo haber sido hija de Amosis y de una esposa secundaria, aunque no hay nada que lo certifique.

Sucesión
El rey Amosis I murió a la edad aproximada de treinta y cinco años por causas que desconocemos, aunque es probable que se tratase de muerte natural (no hay que olvidar que la esperanza de vida de aquella época no superaba los treinta años). Había reinado en Tebas por espacio de veinticinco años y cuatro meses, y de los cuales durante siete años había sido el gobernante único de todo Egipto.
Amosis I fue sucedido por su hijo, Amenofis I. Por otra parte, algunos historiadores han defendido la existencia de una corregencia con Amenofis, que pudo haber durado hasta 6 años. Partiendo de la hipótesis de que sí que hubiese existido esta corregencia, Amenofis no podría haber sido nombrado rey hasta el decimoctavo año de reinado de Amosis, fecha aproximada de la muerte de Ahmose-Anj, y momento en que Amenofis se habría convertido en el heredero al trono. Pese a que hay argumentos o indicios que apuntan a la existencia de este breve periodo en el que ambos reinados se solaparon, lo cierto es que aún nada puede certificarse ante la falta de pruebas claras.
El primer indicio que apunta a la existencia de la citada corregencia lo constituyen tres pequeños objetos que contienen los praenomen de ambos faraones, uno al lado del otro: un abalorio de cristal, un pequeño amuleto de feldespato, y una estela rota. Todas ellas están escritas en el estilo típico de la Dinastía XVIII. En esta última estela se dice de Amenofis que "recibió vida eternamente", frase habitual en el idioma egipcio para hacer referencia a que el rey está vivo, mientras que el nombre de Amosis no tiene el epíteto habitual de "voz de la verdad" que se otorga a los reyes muertos. Dado que el praenomen sólo lo asumen los reyes al llegar al trono, se podría asumir que ambos estaban vivos al mismo tiempo, y que ambos reinaban a la vez. Existe sin embargo la posibilidad de que Amenofis sólo quisiera asociarse con su padre, que fue el reunificador de Egipto.
Le segunda evidencia en la que se apoyan los defensores de la existencia de la corregencia es en el hecho de que Amenofis I parece que casi llegó a finalizar las preparaciones para su fiesta Sed, o puede que incluso comenzase su celebración. Sin embargo, la duración del reinado de Amenofis se considera de tan sólo 21 años, cuando esa fiesta no se puede celebrar antes de que el faraón haya cumplido 30 años de reinado. Algunos argumentan que sí que es posible que planease la celebración del festival si se suma a la duración de su reinado el tiempo de corregencia con su padre, y si se calculase su reinado a partir de su primera coronación, y no desde la fecha en que comenzó a gobernar en solitario. Esto explicaría el grado de desarrollo en el que se encontraban los preparativos del festival encontrados en Karnak. Sin embargo, este indicio no es concluyente, puesto que también existen dos ejemplos contemporáneos en el Imperio Nuevo en el que esta tradición sufre una ruptura: La reina Hatshepsut celebró el Heb Sed en su decimosexto año, y el faraón Akenatón lo hizo en el decimoséptimo.
En tercer lugar, existen dos estelas encontradas en las canteras de piedra caliza Ma`sara, que datan del vigésimo segundo año de reinado de Amosis, en las que la esposa de Amosis, Ahmose-Nefertari, recibe al mismo tiempo los títulos de "Gran Esposa del Rey" y "Madre del Rey". Para que esto pudiera ser cierto de forma literal, tanto Amosis como Amenofis debían ser reyes a la vez en ese momento. Sin embargo, también es posible que se tratase de un título honorífico, puesto que existen casos como el de la reina Aah-Hotep II, que asumió el título a pesar de no haber sido madre de ningún rey conocido aunque existe la posibilidad de que su hijo Amenemhat fuese corregente con Amenofis I, pero que hubiese muerto antes que su padre.
Dada la situación y no siendo estas evidencias del todo concluyentes, en la actualidad es imposible determinar si llegó a existir o no una corregencia. Tanto las obras de Redford como las de Murnane sobre el particular llegan a la conclusión de que no hay suficiente base para decantarse a favor ni en contra de dicha posibilidad. Incluso si hubiese existido, no habría tenido influencia en la cronología del periodo porque en este tipo de institución el faraón Amenofis habría comenzado a contar sus años de reinado a partir del primer año como gobernante en solitario. En cualquier caso, los defensores de la corregencia hacen notar que, visto que hubo al menos una rebelión contra Amosis durante su reinado, habría sido una acción lógica la de coronar a un sucesor antes de que el faraón hubiese muerto, puesto que eso evitaría una futura lucha por la sucesión a la muerte de Amosis.
Lo único que sabemos a ciencia cierta es que Amenofis I siguió todas y cada una de las directrices de sus padres, estabilizando el país y concluyendo todas las obras que Amosis dejó inconclusas. Sería sucedió por Tutmosis I, un hombre en apariencia no relacionado con los ahmósidas, pero casado con la princesa Amosis.

A MODO DE PREÁMBULO
La Dinastía XVIII la integran el conjunto de faraones entre los años 1.550 y 1.352 A.C. Esta época se constituye como uno de los puntos máximos de esplendor de la civilización faraónica, así como un momento de gran expansión territorial. Es el comienzo del período denominado por los historiadores Imperio Nuevo.

INTRODUCCIÓN
Los descubrimientos arqueológicos descubiertos en los años 80 y 90, combinados con un nuevo examen de las evidencias en inscripciones antiguas, sugieren que la reunificación de Egipto tuvo lugar en la última década de los veinticinco años de reinado de Ahmose (1.550-1.525 A.C.), primer faraón de la Dinastía XVIII. Así que, se puede decir que la dinastía empezó oficialmente alrededor de 1.530 A.C. si bien estaba ya bien consolidada durante el reinado de Ahmose.
Por supuesto, la naturaleza del estado egipcio al inicio de la dinastía consistiría, con certeza, en una continuación de formas y tradiciones que nunca habrían sido interrumpidas por completo debido a las disputas internas del Segundo Período Intermedio. Y tiene que haber sido, en parte, la férrea fe en las tradiciones lo que movió a los predecesores de Ahmose de la Dinastía XVII a consolidar una base sólida entre las poderosas familias egipcias.
Más adelante, conforme Ahmose y sus sucesores se aseguraban una línea dinástica familiar, a la vez creaban o modificaban aspectos de la realeza que, junto a las presiones externas procedentes del norte y del sur, afectarían de forma profunda al resto de la Dinastía XVIII.

AHMOSE Y EL COMIENZO DEL IMPERIO NUEVO
Las inscripciones de la tumba de Ahmose, hijo de Ibana, en Elkab, describen la derrota de los hicsos por su homónimo, el faraón Ahmose, y el asedio por este último del baluarte de Sharuhen, al sur de Palestina, así como su campaña en Kush, cuya capital era la ciudad de Kerma, cercana a la 3ª Catarata. La terminación de la campaña nubia se dejó para Amenhotep I (1.525-1.504 A.C.), y en la Isla de Sai se levantó una serie de monumentos conmemorativos de las victorias de ambos reyes; es muy posible que todos ellos hubiesen sido construidos por Amenhotep I, pero la presencia activa de Ahmose en la zona no es discutible.
Documentos de principios de la Dinastía XVIII en Avaris (Tell el-Dab’a) registran el nombre de Ahmose y el de los varios reyes que le sucedieron. Durante este tiempo, se utilizaron en el lugar diversos edificios decorados con frescos minoicos. Esto, ciertamente, sugiere que existía un contacto más estrecho con el Egeo; aunque sólo fuese a través de artistas itinerantes contratados para hacerse cargo o supervisar el trabajo. Puesto que las armas encontradas en un pequeño ataúd de la Reina Ahhotep madre de Ahmose en su tumba, al oeste de Tebas, apuntan a motivos egeos o mediterráneos y a técnicas artesanales aplicados a objetos egipcios, parece que los elementos exóticos extranjeros tan apreciados en el Delta también eran igualmente valorados en Tebas; al menos en una forma adaptada.
Los auténticos objetos egeos contemporáneos con la Dinastía XVIII temprana son mucho más difíciles de documentar en Egipto, si bien pequeños objetos de comercio egipcios están presentes en cantidades estimables en Creta y, en grado menor, en la metrópolis griega. No obstante, continúa confuso, si no dudoso, si existió un intercambio diplomático directo entre Egipto y Creta a principios de la Dinastía XVIII.
Es posible que Ahmose y sus inmediatos sucesores, por el contrario, continuasen siendo partícipes del sistema de intercambio mediterráneo de igual forma que los Hyksos lo habían sido. Sea cual fuese el caso, la creatividad en forjar un estilo egeo, como se aprecia en los objetos de tiempos de Ahmose, así como en las pinturas de estilo minoico de Tell el-Dab’a, no perduró más allá de principios de la Dinastía XVIII.
Finalmente, como suele ser frecuente durante períodos de una realeza fuerte, la iconografía tradicional egipcia acabó dominando. Los escasos elementos que perduraron, como es el caso del motivo conocido como el “galope volador”, se adaptaron rápidamente a contextos iconográficos familiares.
El proyecto de construcción más inmediato de Ahmose parece que estaba dentro de la propia capital de Avaris, que él habría arrebatado a los hicsos. Las excavaciones de Manfred Bietak en Tell el-Dab’a arqueólogo austríaco (Viena, 1940), en la actualidad Catedrático de Egiptología de la Universidad de Viena y Director del Instituto Austríaco de Arqueología en El Cairo han sacado a la luz una plataforma de un palacio de principios de la Dinastía XVIII que se apoyaba en un muro de fortificación de los hicsos. En estratos posteriores, se han encontrado sellos con los nombres de los soberanos de la Dinastía XVIII entre Ahmose y Amenhotep II, pero Bietak considera que fue Ahmose el constructor del complejo palaciego original decorado con frescos minoicos.
Aunque podría ser que tuviese también otros proyectos de construcción en la región del Delta, Avaris fue, sin duda, diseñado como un importante centro muy probablemente comercial para ser utilizado por el nuevo gobierno. De las excavaciones llevadas a cabo en los años 80 y 90, se sabe con certeza que Menfis fue también remodelada a principios de la Dinastía XVIII: al moverse el rio hacia el Este, se ganó nueva tierra que sería utilizada para un nuevo asentamiento. Las secuencias de la cerámica y los escarabeos reales indican que, ya en el reinado de Ahmose, Menfis sería de nuevo repoblada después de un vacío que pudo coincidir con las guerras entre Tebas y Avaris ya descrita en el tema anterior.
Las edificaciones de los templos mortuorios de los últimos años de reinado de Ahmose fueron los cimientos de un programa de construcción tradicional mediante el que se reverenciaba a los dioses cuyos templos habían florecido en el Imperio Medio, tales como Ptah, Amon, Montu y Osiris. Ahmose, ciertamente, veneraba a las deidades tradicionales de los centros de culto de Egipto. De las afiliaciones de Ahmose con el Dios-Luna Iah, representadas por el elemento ‘Ah’ de su nombre, dan buena fe las inscripciones de las joyas de Ahhotep I y Kamose (1.555-1.550 a.C.) que describen a Ahmose como “Hijo del Dios-Luna, Iah”. Se desconoce su principal centro de culto a pesar de la reiterativa presencia del elemento ‘Ah’ en los nombres de la familia real.
Puede que a la misma vez que hacía efectiva la reunificación del país, Ahmose empezase a escribir su nombre con los extremos del creciente lunar de Iah apuntando hacia abajo. Todos los monumentos que muestran el nombre de Ahmose de esta forma datan, por lo tanto, de los años 17 o 18 de su reinado.
Ahmose, como el primer faraón en más de 100 años capaz de levantar monumentos a los dioses del norte y sur de Egipto, abrió canteras en Maasara con vista a construir en Menfis el viejo y venerado centro de culto del norte  y también en Tebas, el hogar de Amon y Montu. Aunque sus construcciones en Menfis no se han encontrado, algunas en Tebas, y en otros lugares, aún existen.
Sin duda Ahmose contribuyó de forma substancial al culto de Amon en Karnak. Si hubiese vivido más tiempo, quizás hubiese comenzado la reconstrucción con piedra en muchos más edificios del lugar, pero los monumentos que de él se conservan se componen, no obstante, de un portal y varias estelas, así como un santuario para una embarcación, probablemente ubicado cerca de los pasillos de acceso al templo.
Su deseo de que se le recordase como un piadoso seguidor de Amon, por lo tanto, habría sido evidente no sólo en aquellos cuyos puestos sacerdotales o estatus de élite les hacían gozar de acceso al hogar del dios, sino también a habitantes menores de Tebas, que podrían así visitar los patios frontales, aunque sólo fuese en las jornadas festivas.
Del reinado de Ahmose se conocen varias estelas donde se registran importantes episodios conectados con el templo de Karnak; probablemente todas datadas hacia los últimos años de su reinado. Dos estelas descubiertas entre los cimientos del Tercer Pilono de Karnak, muestran al faraón como propiciador y benefactor del templo. En una de ellas, la conocida como “Estela de la Tempestad”, el faraón reivindica la reconstrucción de tumbas y pirámides en la región de Tebas destruidas por una tormenta infligida sobre el Alto Egipto por el poder de Amon, cuya estatua parece que habría quedado en condiciones lastimosas. Ahmose describe que la tierra estaba cubierta de agua y que él habría suministrado un material muy costoso para acometer el proceso de recuperación de la región.
La segunda estela, procedente del Tercer Pilono, conocida como “Estela de la Donación”, registra la compra por el faraón Ahmose del “Segundo Sacerdocio” para su esposa, la esposa del Dios Amon, Ahmose-Nefertari. Su coste lo pagó el propio faraón al templo, convirtiéndose así, por segunda vez, en su benefactor, a la vez que se aseguraba un lazo entre el dios y la familia real.
Una tercera estela de Ahmose, procedente del Octavo Pilono del patio de Karnak, data del año 18 de su reinado; exalta el poder universal de la familia real, y da detalles del equipamiento de culto que Ahmose habría proporcionado y donado al templo de Karnak; recipientes para libaciones de oro y plata, copas para bebidas de oro y plata para la estatua divina, mesas de oro para ofrendas, collares y abalorios para las estatuas divinas, instrumentos musicales, y un barco nuevo para sacar en procesión las estatuas del templo.
Los objetos donados por el faraón a Karnak constituyen el equipo más esencial para el culto, y su donación puede indicar que el templo carecía totalmente, por entonces, de objetos fabricados con metales preciosos. Es imposible afirmar si esto habría sido consecuencia de la gran tormenta, como el faraón asegura en la “Estela de la Tempestad”, pero los objetos de culto del templo, junto a los ajuares reales, bien habrían constituido importantes fuentes financieras para los tebanos durante los arduos días de la Dinastía XVII.
Es importante subrayar la enorme escasez de objetos hechos de metales preciosos que se conocen en el Alto Egipto del Segundo Período Intermedio. Sólo con el ajuar funerario de la madre de Ahmose, Ahhotep, y la momia de Kamose hay de nuevo suficiente evidencia de objetos funerarios reales extravagantes de oro como los que se conocen del Imperio Medio. A pesar de las reivindicaciones de los saqueadores de tumbas pasados varios centenares de años desde el Segundo Período Intermedio del robo del cuerpo cargado de oro del faraón Sobekemsaf II, de la Dinastía XVII, sólo unos comparativamente modestos ataúdes y ajuares se han recuperado del período que precedió a Ahmose.
¿Podrían las inscripciones del faraón de Karnak haber sido una explicación oficial del empobrecimiento de la región de Tebas y, lo que es más importante, del papel jugado por Ahmose en la reposición de las riquezas del templo de Karnak y su Dios? Con esto no se pretende sugerir que no hubiese acaecido ninguna gran tempestad durante el reinado de Ahmose, o que no existiese tal adquisición del “Segundo Sacerdocio” para Ahmose-Nefertari, sino más bien que estos eventos en particular pueden haber sido reflejados en la estela simplemente con el objetivo de servir a fines histórico-religiosos.

TUMBAS REALES Y DE ÉLITE DE FINALES DE LA DINASTÍA XVII Y PRINCIPIOS DE LA XVIII
Ahmose también construyó monumentos en otros varios lugares tradicionalmente favorecidos por los reyes, incluyendo Abydos, la ciudad de culto a Osiris más importante. De estos vestigios, que fueron excavados y analizados por el Doctor Stephen P. Harvey durante los años 90, se sabe que incluían monumentos piramidales a la vez que templos. Abydos habría sido durante largo tiempo un lugar para honrar a Osiris y a los ancestros reales que se habrían unido a Osiris al fallecer. Se utilizaron pirámides para marcar las tumbas tebanas de los faraones de la Dinastía XVII, y sus ladrillos aún se podían ver en la región tebana de Dra Abu el-Naga ya en el siglo diecinueve. Aunque el cuerpo de Ahmose se encontró dentro del recinto de la momia real, aún se desconoce la ubicación de la tumba.
Se sabe, casi con certeza, que la madre de Ahmose, Ahhotep, fue enterrada en el cementerio de Tebas, como lo habrían sido los faraones y sus esposas desde principios de la dinastía. Las excavaciones realizadas en la zona durante los 90 se han concentrado en lo que puede ser una de las tumbas reales, y aunque aún no exista evidencia cierta, el trabajo del Doctor Daniel Polz, Catedrático Adjunto del Departamento de Lenguas del Cercano Oriente en UCLA y Director de Excavaciones en Dra Abu el-Naga, ha dejado ver la continuidad de este cementerio al norte de Tebas, desde la Dinastía XVII hasta principios de la XVIII. Ha demostrado también la existencia de grupos de tumbas de élite cada una de ellas formada por tumbas más pequeñas dispersas alrededor de una tumba mayor  en los que estructuras de culto independientes habrían sido utilizadas a la vez por varios enterramientos contiguos. Estos apiñados grupos de enterramientos están ubicados en el suelo desértico bajo las colinas de Dra Abu el-Naga, justo al sur de la entrada al Valle de los Reyes. Las tumbas reales algunas de las cuales habrían sido, quizás, capillas del Imperio Medio, vueltas a usar están cortadas en las propias colinas, dominando las tumbas menores.
Hasta el momento, la evidencia arqueológica sugiere que el lujo funerario fue restringido en la Dinastía XVII, y que las tumbas decoradas eran prácticamente desconocidas en Tebas en esta época. Aun así, la práctica de apilar las tumbas de élite, junto a la menor riqueza de los lugares de enterramiento a niveles inferiores a la realeza, aunque se volviese a la vieja práctica de enterrar cerca del soberano a sus seguidores, bien podría también ser el reflejo de algún nuevo patrón de organización, pero sin un estudio más profundo sería imposible llegar a más conclusiones.
Con respecto a esto último, es interesante puntualizar, no obstante, que en la región de Saqqara, un cementerio, no real, del tiempo de Ahmose y Amenhotep I, consistía en enterramientos de superficie descritos como ricos. Puesto que los lugares de enterramiento de los más altos funcionarios de estas dos regiones visires, altos sacerdotes, tesoreros son en su mayoría desconocidos, la identificación de los patrones de desarrollo de los cementerios ayudaría a la localización de las tumbas perdidas. De este trabajo se ha hecho ya cargo Geoffrey Martin y Martin Raven, en Saqqara Centro, al sur del paso elevado de Unas, y el Doctor Alain Zivie, arqueólogo francés, Director de Investigación del Centro Nacional Francés de Investigación Científica, en Saqqara Norte.
Los cuerpos de algunos gobernantes, y los ataúdes y el equipo funerario de otros, se movieron de su sitio de origen en la antigüedad, e incluso quizás en épocas más recientes. Los sacerdotes de finales del Imperio Nuevo y principios del Tercer Período Intermedio, enterraron de nuevo algunas momias reales en una tumba de Deir el-Bahri, donde se encontraron las momias de Ahmose y Seqenenra Taa (c.1.560 a.C.), ambas metidas en ataúdes no reales de fechas ligeramente posteriores. El ataúd exterior grande de la madre de Ahmose, Ahhotep, hecho probablemente al fallecer quizás incluso no hasta el reinado de Amenhotep I también se encontró en el conjunto, si bien su ataúd interior presuntamente ambos pertenecientes a una sola esposa llamada Ahhotep se encontró antes en lo que pudo haber sido su tumba. Contenía objetos con los nombres de ambos, Ahmose y Kamose.
La zona de Dra Abu el-Naga continuó, durante siglos, asociada con la familia real de Ahmose, y con Ahhotep y Ahmose-Nefertari, en particular, y las posteriores tumbas, capillas y estelas de la región veneraron su memoria.
No obstante, la propia zona del cementerio cambió de forma dramática después del inicio de la Dinastía XVIII. Una vez que se dejaron de construir tumbas reales en Dra Abu el-Naga, retuvo sus estatus como la parte de Tebas más elitista de la necrópolis tebana hasta el reinado de Hatshepsut (1.473-1.458 a.C.).
Con el establecimiento del Valle de los Reyes como terreno de enterramiento real, se empezarían a situar algunos enterramientos de élite en Sheikh Abd el-Qurna; la línea de colinas al sur de Deir el-Bahri. Los grupos apiñados de tumbas de tumbas de pozos del Dra Abu el-Naga. Con el repentino incremento de riqueza de la élite en las postrimerías del reinado de Tutmosis III, esta práctica parece que desapareció. Los constructores de tumbas se mantenían atareados excavando y decorando tumbas cavadas en roca en Sheikh Abd el-Qurna para la creciente Administración real.
Funcionarios bajo Ahmose I.
Ahmose, Sohn der Ebana Ahmose, hijo de Ebana
Grab Elkab Nr. 5 Tumba Elkab no. 5
Offizier, General Oficial, el general
Ahmose, genannt Pennechbet Ahmose, llamado Pennechbet
Grab Elkab Nr. 2 Tumba Elkab no. 2
Offizier und Schatzmeister Oficial y Tesorero
Turi Turi
"Königssohn und Vorsteher der südlichen Fremdländer" "El hijo de rey y cabeza de los países extranjeros del sur"
Ahmose-Satait Ahmose-Satait
"Königssohn und Vorsteher der südlichen Fremdländer" "El hijo de rey y cabeza de los países extranjeros del sur"
Djedhuti Djedhuti
Hohepriester des Amun Sumo Sacerdote de Amón
Min-Month, gen. Senires Min-Mes, gen. Senires
TT 232 TT 232
Hohepriester des Amun Sumo Sacerdote de Amón
Tetiki Tetiki
TT 15 TT 15
Bürgermeister von Theben Alcalde de Tebas
und Garnisionskommandant
y Garnisionskommandant
Raj Raj
Amme v. Königin Ahmose-Nefertari V enfermera. Reina Ahmose Nefertari
Neferperet Neferperet
Schatzmeister, Architekt Tesorero, arquitecto
Nebamun Nebamun
TT 146 TT 146
Aufseher der Kornspeicher Supervisor del granero
Neschi Neschi
Admiral Almirante
Wah Wah
TT 22 TT 22
königlicher Haushofmeister mayordomo real
Hory Hory
TT 12 TT 12
Aufseher der Kornspeicher Supervisor del granero
der Königin Ahmose
Reina Ahmose



Fragmentos de pintura de Amenhotep I (arriba) y de su madre Ahmose-Nefertari (abajo) procedentes de la tumba del sacerdote Kynebu, Tebas, Dinastía XX, hacia 1.145 a.C.
Kynebu fue sacerdote de "los secretos de los bienes de Amun". Permaneció en el cargo durante el reinado de Rameses VIII, hacia finales del Imperio Nuevo (1.550-1.070 a.C.). El Museo Británico expone tres fragmentos pintados procedentes de la decoración de su tumba que muestran al dios Osiris, y a dos figuras reales que vivieron casi 400 antes de Kynebu, y que encabezan esta leyenda: el faraón Amenhotep I y su madre Ahmose- Nefertari.

Ahmose Nefertari
Ahmose nació en el seno de la familia gobernante de la ciudad de Tebas, conocida como dinastía XVII. Fue hija del Rey Tebano Seqenenra Taa II y de la reina Ahhotep. Los príncipes tebanos de entonces eran vasallos de los reyes hicsos del norte, pertenecientes a la dinastía XV, quienes habían invadido Egipto unos ochenta años antes. Sin embargo, cuando el padre de Ahmose, Seqenenra, asumió el poder, la situación cambió drásticamente: en vez de someterse y rendir pleitesía a los hicsos, optó por declararse rey independiente y emprender una guerra de liberación.
Ahmose Nefertari fue prometida a su hermano Kamose. La causa de Seqenera fue pronto secundada por los otros principados del Alto Egipto, pero se vieron al poco rodeados por los hicsos en el Medio Egipto y Menfis y por los nubios del reino de Kerma, aliados del monarca asiático. El furioso embate fue quebrado en menos de un año y Seqenenra perdió la vida durante la batalla, sucediéndole Kamose, el tío o el hermano mayor de Ahmese ya que su filiación exacta no queda muy clara.
El nuevo rey, considerado el último de la dinastía XVII, tuvo más éxito que Seqenenra, padre de Ahmose Nefertari, en su guerra y consiguió hacer retroceder a los enemigos: en el sur recuperó Elefantina y logró liberar Menfis y todo el Delta del Nilo a excepción de Avaris, la última fortaleza hicsa. Fue durante el asedio de esta enorme ciudad que Kamose falleció, quizás a consecuencia de una enfermedad o de una herida de guerra. Había reinado tres años, y dejó Egipto en una situación crítica para la pujante monarquía tebana.
El destinado a suceder a Kamose resultó ser el único miembro varón restante de la familia, el joven Ahmose, quien por entonces no superaría los diez años. Dado que era incapaz de dirigir los ejércitos y gobernar con la misma sabiduría que un adulto, su madre la reina Ahhotep, la hermana y viuda de Seqenenra, asumió una regencia hasta la madurez de su hijo. Esta prodigiosa mujer, una de las primeras mujeres valientes y carismáticas de la naciente dinastía, logró preservar el trono de Ahmose con un notable éxito. El asedio a Avaris no cesó durante todo aquel tiempo, y la eficacia de Ahhotep como gobernante y comandante en jefe de las tropas no tardaría en ser recompensada por su hijo con el mayor galardón militar egipcio, tres gruesas moscas de oro que convirtieron a la reina en la auténtica heroína en la guerra que tanta sangre había vertido. La futura reina de Egipto fue prometida entonces, a su hermano menor, Ahmose.
La Reina Madre Ahhotep se convirtió en regente hasta la mayoría de edad de la pareja real.
Ahmose-Nefertari ejerció una gran influencia sobre su esposo y Faraón, pues disfrutando de grandes honores y prerrogativas políticas nunca antes vistas en una Gran Esposa Real.
La gran esposa real y mujer más importante de comienzos de la dinastía XVIII fue la propia hermana de Ahmose, la reina Ahmose-Nefertari. Casada con él a muy tierna edad, gozó de una importancia y un poder realmente impresionante, por el que más tarde lucharían muchas otras mujeres de su línea sanguínea. Fue nombrada Segunda Profetisa de Amón, Divina Adoratriz y Esposa del dios, un cargo que sería transmitido de madre a hija, como símbolo portador de la legitimidad real. A partir de aquel entonces, un rey no podría llegar a ser coronado de no estar casado con una mujer descendiente del linaje de Ahmose-Nefertari, a ser posible con el título de Esposa del dios.
El papel de Ahmose-Nefertari a la sombra de su marido Ahmose parece ser que no fue tan relevante como el desempeñado a su muerte, ya como la reina madre. Tanto es así que se llegó a pensar que en realidad era la gran esposa real del sucesor de Ahmose, Amenhotep I, por aparecer siempre junto a él y en condiciones de igualdad. Madre e hijo llegaron incluso a ser deificados a su muerte, superando en fama al propio Ahmose, y se convirtieron en los patrones de la cofradía de los constructores de tumbas de Deir el-Medina.
Se ha planteado la hipótesis de que Ahmose también estuviese casado con Ahmose-Sitkamose. La identidad real de esta princesa sigue siendo un misterio, y el hecho de que su segundo nombre signifique hija de Kamose podría traducirse como la unión de las dos ramas de la familia real por medio de un matrimonio. De haber sido mujer de Ahmose, lo más seguro es que Ahmose-Sitkamose portase el título de gran esposa real, pero, dado que aún no se sabe con certeza su filiación, no se puede asegurar nada. Hoy en día, la teoría más aceptada es que esta mujer no fue la esposa del rey, sino hija suya y de la reina Ahmose-Nefertari, como parece certificar el hecho de que también portase el título de Esposa del dios.
En lo que respecta a las otras esposas de Ahmose, ninguna llegó a igualar a la gran Ahmose-Nefertari, la única con el título de gran esposa real (equivalente a reina) y no pasaron de ser esposas secundarias sin ningún papel político. Nos han llegado los nombres de unas pocas, sobre todo debido a su maternidad, como son los casos de Thenthapi o Kasmut.

Título "Esposa de Dios"
Ostentó el cargo de segunda profetisa de Amón, pero el más importante fue el de "Esposa del dios", título que se heredó de madre a hija en toda la dinastía como sello de la pureza de la sangre real.

"Esposa del dios" fue el máximo apelativo que podía alcanzar una mujer en el Antiguo Egipto., además de la administración del rico patrimonio del templo de Amón en Tebas. El título de Esposa de Amón representaba la importancia en primer lugar de este dios. Demostraba el origen real, el poder de su sangre y legitimaba su descendencia. Las mujeres que ostentaban este titulo eran las escogidas para ser la madre de los futuros faraones.
Ser "esposa del dios" incluía más títulos rituales como "Divina Adoratriz" o "Mano del dios". Divina Adoratriz de Amón era un segundo título creado para la gran sacerdotisa de Amón. El poder de la "Divina Adoratriz" era una garantía para facilitar la transferencia de poder de uno a otro faraón, dado que cada una de ellas adoptaba a una hija del faraón para que fuese heredera del cargo. La "Divina Adoratriz" gobernaba los dominios del templo y cobraba los impuestos, por lo que tenía el control de una parte importante de la economía egipcia. El nombre de la "Divina Adoratriz de Amón" era grabado en un cartucho junto con el Título Amada de Mut, derecho que compartía con la Gran Esposa Real. La Divina Adoratriz inauguraba santuarios, dirigiaritos y consagraba ofrendas, funciones que hasta ese momento habían correspondido al faraón. Astía a los jubileos reales y a los festivales Sed. La ayudaba en la administración el Amigo del Rey, generalmente el chaty, que era quien realmente llevaba el control económico.
Para convertirse en "Esposa del Dios", la reina renunció a su función como Segundo Profeta de Amón. Su esposo Ahmose le otorgó en compensación una dotación en bienes mobiliarios e inmobiliarios, destinada al mantenimiento a la fundación de los "dominios de la Esposa del Dios". Este acontecimiento quedó inscrito para la posteridad en una estela emplazada en Karnak, que debe fecharse entre los años 18 y 22 del reinado de Ahmose, después de que tuviera lugar la batalla contra los hicsos y poco más o menos coincidiendo con el nacimiento del futuro rey Amenofis o Amenhotep I.Otro titulo era también el de Gran Esposa Real.

Descendencia
Cuando murió Amosis, éste fue sucedido por su hijo Amenothep I, pero la Reina Ahmose Nefertari continuó desempeñándose como si fuese la Gran Esposa Real, desplazando a la esposa del nuevo Faraón, que a su vez, era su propia hija, que pasó a segundo plano por todo su reinado.
En un principio, la reina asumió la regencia del país debido a la minoría de edad de su hijo Amenhotep I. Ahmose-Nefertari tuvo una vida longeva, estando aún viva en el año 1 de Tutmosis I, ya que aparece representada junto al rey y su esposa en una estela erigida en Nubia para conmemorar el acceso al trono del rey.

Hijos de Ahmose-Nefertari.
Sitamon:
Sitamón, princesa real egipcia de comienzos de la dinastía VIII (hacia el año 1540 a. C.).
Su nombre, Sitamón, significa La Amada de Amón, y era la primogénita del fundador de la nueva casa real, el faraón Ahmose y su Gran Esposa Real y hermana, la reina Ahmose - Nefertari. Por aquel entonces Egipto vivía una época feliz y optimista; Ahmose había liberado el país de los ocupantes hicsos y las Dos Tierras estaban reunificadas, tal y como en los tiempos de las pirámides.
Se hacía responsable de aquel nuevo renacer a los esfuerzos de la casa real tebana y a su dios patrono, Amón. Lentamente, la deidad comenzaba a convertirse en el culto más importante de todo el país, y era tanto el cariño que profesaban los reyes a la divinidad que, siguiendo la costumbre, dedicaron a Amón los nombres de algunos hijos, como es el caso de la propia Sitamón, o de su hermano el futuro rey Amenothep I que significa "Amón está satisfecho".
Como primogénita, Sitamón heredó automáticamente todos los títulos de su madre, Ahmose-Nefertari, incluyendo los de Esposa del Dios Amón, Mano del Dios, Ornamento Real y otros más que desde entonces se pasaron de madre a hija. El destino de Sitamón era casarse con su hermano Amenhotep I, formando una nueva pareja real que trajera al mundo tanto futuros reyes como sus próximas grandes esposa reales. Desgraciadamente, Sitamón murió antes de su matrimonio, y el título de Esposa del dios pasó a su hermana menor, Ahmose Meritamón.
La momia de Sitamón es una de las muchas halladas en el escondrijo de DB 320, y junto a ella están las de sus padres y hermanos, prácticamente toda la familia real ahmósida al completo. No debemos confundir a esta princesa real Sitamón con otra Siamón que viviría doscientos años después, y sería la hija y la esposa del rey Amonothep III.

Ahmose-Meritamon
Princesa egipcia, dela dinastía XVIII, hermana y Gran Esposa Real, casada con su hermano debido a la muerte de otras hermanas mayors, que fallecieron muy jóvenes. Su nombre significa "Hija de la Luna, Amada de Amon".
Fue esposa de Amenhotep, a quien no le dió sucesor varón alguno, ó por lo menos que le sobreviviera y llegara a ocupar el trono. Fue desplazada de su function de Esposa Real en todo acto ó aparición pública por su madre, la Gran Reina Ahmose Nefertari.

Amenothep I
Tambien conocido como Amenophis I ó Dyeserkara Amonothep, sucedió a su padre, el rey Ahmose I, luchó contra los libios y amplió su imperio hacia el sur. Pasando la segunda catarata del Nilo. Fue un monarca constructor, con él se erigieron las tumbas de Deir el-Medina, se dice que fue el fundador del Valle de los Reyes. Se dice que fue un gran monarca, siempre acompañado de su madre, la Gran Reina Ahmose Nefertati, quien desplazó a un segundo lugar a su esposa-hermana, la reina Ahmose-Meritamón. Fue sucedido por ThutmoseI.

Muerte del Faraón, su esposo
Alrededor de los treinta y cinco años el rey Ahmose I, esposo faraón de Ahmose Nefertari, murió por causas desconocidas, probablemente por muerte natural (no hay que olvidar que la esperanza de vida de aquella época no superaba los treinta años). Había reinado en Tebas por el espacio de veinticinco años y cuatro meses, y en todo Egipto unos siete años.
Se desconoce el lugar exacto de la tumba de Ahmose, aunque lo más seguro es que se halle en Dra Abu el-Naga, ya que el Valle de los Reyes no sería inaugurado hasta uno o dos reinados más tarde. El cadáver de este monarca, el primero de la famosísima dinastía XVIII, fue hallado en la tumba DB320, junto a los cuerpos de algunos familiares suyos como los de su abuela Tetisheri, su padre Seqenenra, su esposa Ahmose-Nefertari y varios de sus hijos. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo de El Cairo, la momia de Ahmose sorprende aún por su buen estado de conservación y por lo enérgico de sus rasgos. El rasgo típico de la familia ahmósida, las dentaduras prominente, certifica su identidad.
Se ha especulado mucho acerca de la posibilidad de una corregencia entre Ahmose y Amenhotep I. Pese a que hay sobrados argumentos para poder hablar de un breve periodo en el que ambos reinados se solaparon, lo cierto es que aún nada puede certificarse ante la falta de hechos. Lo único a ciencia cierta que conocemos es que Amenhotep I siguió todas y cada una de las directrices de sus padres, estabilizando el país y concluyendo todas las obras que Ahmose dejó inconclusas. Sería sucedió por Thutmose I, un hombre en apariencia no relacionado con los ahmósidas, pero casado con la princesa Ahmose. Con él se iniciarán realmente los primeros pasos que convertirán a Egipto en un imperio y en una súper potencia mundial.

Muerte de la Reina Faraón Ahmose-Nefertari
La muerte de la reina Ahmose-Nefertari la sorprendió a una avanzada edad, en los últimos años del reinado de su hijo Amenothep I. Fue inhumada con su amado hijo. Ambos fueron posteriormente deificados por los constructores de tumbas de Deir el-Medina, considerándolos los fundadores de la orden.
A su muerte, la reina fue objeto de un culto muy popular, a veces asociada a su hijo Amenhotep I. Aparece mencionada al menos en cincuenta tumbas de particulares y sobre más de ochenta monumentos, desde época de Tutmosis III hasta finales del período ramésida. Recibió especialmente culto en Deir el-Medina, donde fue venerada como diosa.El enorme sarcófago de Ahmose-Nefertari, que contenía su momia, fue hallado en el escondrijo real de Deir el-Bahari, en 1881, siendo su cuerpo desvendado por la arqueologa Emile Brugsch en 1885. La momia correspondía a una mujer de edad avanzada, probablemente en torno a los setenta, y de cuerpo enjuto. Ahmose-Nefertari muestra las mismas características dentales y una marcada similitud esquelética con su abuela Tetisheri. En el momento de su fallecimiento, la reina había perdido gran parte de su pelo por lo que se atavió a la momia con numerosas trenzas falsas de cabello humano.
Ahmose Nefertari fue deidificada por su hijo Amenothep I siendo representada en varios monumentos que encargó su hijo.
Ahmose-Nefertari sentada al lado de su hijo en una tumba en Abd el Qurna.

La estela del Nuevo Reino
Esta estela se encontró en una tumba en Deir el Medina, ciudad que construyó su hijo, el Gran Amenothep I.
Se observa a Ahmose Nefertari junto a su hijo Amenotep I. Ambos siendo deidificados. Ahmose recibe los títulos de Esposa Real, Gran Madre Real, Señora de las dos tierras.
Amenhotep I y Ahmose Nefertari (Tumba de Inerkhau, TT 359, East Wall, Deir el-Medina) (Lepsius 1972. Ab III, Bd. 5, Bl 1)

En la tumba de Inerkhau (TT 359), el "capataz del Señor de las Dos Tierras en el lugar de la verdad" (bajo Ramsés III y IV Ramsés), en Deir el-Medina, la reina Ahmose Nefertari, la esposa del rey "Gran, la Gran Madre del Rey, Señora de las Dos Tierras ", una vez más con la piel de color negro, lleva un vestido amplio con pliegues, atado a la cintura con una cinta multicolor largo. Sus muñecas y sus brazos están decorados con brazaletes, un gran collar cuelga alrededor del cuello. En la cabeza, lleva un tocado compuesto compuesto de una moldura roja apoyando dos cobras y un buitre (imágenes de Nekhbet, la diosa buitre tutelar del Alto Egipto y Wadjet, la diosa tutelar cobra del Bajo Egipto). Se la representa con el matamoscas, que es una insignia típica de realeza.
En una estela votiva privado, que se encuentra en Deir el-Medina, el rey Amenhotep I normalmente se representa con la piel roja, a diferencia de su madre, la reina Ahmose Nefertari, que se muestra con la piel negro (Museo Egipcio de Turín, Inv. C. 1452, CGT 50034) (Vassilika 2009: 76).
Estela del rey Amenhotep I y su madre Ahmose Nefertari (Dinastía XIX, Deir el-Medina) Museo Egipcio de Turín
Asimismo, en Deir el-Medina se encontraron unas 20 estatuas votivas, que representan a la reina deificada, a menudo en una forma estándar. En una de esas estatuas de madera, creadas por o para el trabajador Djehutyhermektef (TT 357), durante los primeros años de Ramsés II (ahora en el Museo del Louvre, N 470), la reina aparece de pie, vestida con una larga túnica ajustada , sosteniendo un cetro (o un mata moscas), y llevando el tocado de buitre. 

AMENHOTEP I
 
Dsr-kA-ra Djoserkare DSR-kA-ra Djoserkare (Holy Is The Soul[Ka] Of Re) (Sagrado es el espíritu   (Ka) de Ra)

imn-Htp(w) Amenhotep (Amun Is Satisfied) IMN-HTP (w) Amenhotep (Amón está satisfecho)

Amenhotep I  como su padre  puede que no fuese aún un adulto cuando ascendió al Trono; el hecho es que ya otro hermano suyo mayor que él había sido designado heredero unos cinco años antes. Pudo haber habido, pues, una corregencia con Ahmose a fin de asegurar una transición pacífica y continuada de la recientemente instaurada dinastía; en cuanto a su madre, Ahmose-Nefertari, sin duda fue una figura prominente en su reinado.
Amenhotep fue el nombre de nacimiento de rey, que significa "Amón está satisfecho". También se le conoce como Amenhotpe I, Amenofis I por los antiguos griegos. Su nombre de trono era Djeser-ka-re, o "Santo es el alma de Ra". Su nombre era Horus Ka-WAF-tau (Toro que conquista la tierra) y su "Dos Señoras" se llamaba Aa-Nerw (El que inspira gran terror).
En general, se podría decir que su reinado fue una continuación del de su padre; los edificios concebidos por Ahmose se construyeron, y las expediciones militares del sur que cerraban campañas anteriores, se llevaron a cabo. Pero, a pesar de esta aparente falta de imprimatur personal, Amenhotep I tuvo éxito como gobernante por derecho propio. Esto se ve apoyado por el hecho de que, justo a su muerte, tanto él como su esposa, fueron divinizados y adorados en Tebas  especialmente en Deir el-Medina  el poblado de los trabajadores de tumbas.
Deir el-Medina, situado en la Tebas occidental, al sur de la colina de Sheikhb Abd el-Kurna, se construyó a principios de la Dinastía XVIII para albergar a los artesanos que construirían y decorarían las tumbas. Tutmosis I es el nombre real más antiguo del que dan fe los monumentos contemporáneos, pero Amenhotep I y su madre, Ahmose-Nefertari, fueron dioses patronos del poblado durante todo el Imperio Nuevo y, muy probablemente, desde la fundación del asentamiento. No sólo disponían allí de centros de culto para ambos, sino que la mayoría de las casas del período ramésida tenían en sus habitaciones frontales una escena en honor al faraón y a su esposa.
Alivio de Amenhotep I de Karnak.  
Los factores que relacionaban a Amenhotep I y a su madre con la región de la necrópolis, con gobernantes divinizados, y con el rejuvenecimiento, se transmitían visualmente mediante la representación de la pareja con la piel negra o azul; ambos, colores de la Resurrección. El tercer mes de peret se dedicaba y denominaba  Amenhotep I, y en el propio Deir el-Medina se solían celebrar en esta época varios rituales que dramatizaban su muerte, su enterramiento, y su regreso.
No obstante, Amenhotep I era un dios mayor de la región y como tal se celebraban festivales en su honor durante todo el año. Es probable que el faraón y su madre llegasen a ser deidades destacadas por su relación con el comienzo del Imperio Nuevo, y la participación activa de ambos en la construcción a lo largo de la orilla oeste del río Nilo.
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Los éxitos militares de Amenhotep en Nubia, y sus consiguientes ganancias financieras, comenzaron a mejorar la economía general de Egipto, y la construcción de los monumentos de los templos supuso un impacto significativo como símbolo del poder real. La operación militar contra los nubios, al sur de la 2ª Catarata, tuvo lugar durante el año 8 de su reinado, a juzgar por las inscripciones fechadas entre los años 8 y 9. Aunque no sea posible asegurarlo con certeza, ésta podría tratarse de la campaña descrita en las tumbas de Ahmose, Hijo de Ibana, y de Ahmose Pennekhbet, en Elkab.
Es importante, sin embargo, puntualizar, que las autobiografías de ambos individuos proceden de tumbas construidas mucho después de los acontecimientos reseñados en sus narrativas; como sesenta o setenta años más tarde.
Según Ahmose, Hijo de Ibana, él mismo llevó al faraón a Kush donde “Su Majestad mató a un arquero nubio en medio de su ejército, y luego persiguió y arrojó tierra adentro a la gente y al ganado”. Ahmose sería en su día recompensado con oro por haber hecho que el faraón regresase a los dos días al Valle del Nilo, desde una zona denominada el Pozo Alto. La estela abandonada en Aniba, sensiblemente erosionada, que muestra una fecha del año 8, deja constancia de que los Arqueros (iuntyu) y los habitantes del Desierto Oriental (mentyu) entregaron oro y grandes cantidades de productos al faraón. La estela podría ser conmemorativa del hecho de que al éxito de la expedición a Kush le seguiría una visita oficial de la familia real a una localidad segura de la Baja Nubia.
Para finales del reinado de Amenhotep I, las características principales de la Dinastía XVIII habrían sido ya establecidas: su abierta devoción al culto del Dios Amón, de Karnak; sus exitosas campañas militares de Nubia, encaminadas a expandir Egipto hacia el sur en busca de recompensas en forma de materiales; su familia real, de núcleo cerrado, que evitaría cualquier reivindicación política o económica; y un organización administrativa en pleno desarrollo que con toda probabilidad procedería de familias poderosas y de relaciones colaterales, en este punto asociadas principalmente a las regiones de Elkab, Edfu y Tebas. No obstante, sólo un pequeño número de tumbas de altos cargos de los dos primeros reinos han sido localizadas.

LOS MONUMENTOS DE AMENHOTEP I
Se ha señalado que Amenhotep I disfrutó de al menos doce años de gobierno pacífico durante el que pudo restablecer actividades tradicionales asociadas con la construcción de monumentos: la apertura de las minas de turquesa, en el Sinaí, y la consiguiente expansión del templo de Hathor, en las minas de Serabit el-Kadim; los trabajos de cantería de alabastro en Bosra - en nombre de Ahmose-Nefertari - y en Hatnub; y el inicio de trabajos en las canteras de arenisca de Gebel el-Silsila, que proporcionaban la mayoría de la piedra necesaria para la reconstrucción del templo de Karnak.
Amenhotep I construyó en varios de los lugares donde su padre había estado activo: en Abydos, por ejemplo, levantó una capilla que conmemoraba al propio Ahmose. Por sus éxitos en la Alta Nubia, Amenhotep I les dedicó monumentos en la Isla Sai, incluyendo una estatua parecida a la de su padre, y quizás algún otro tipo de construcción a juzgar por los vestigios de bloques inscritos con su nombre y el de su madre, Ahmose-Nefertari.
El interés de Amenhotep I en los yacimientos del Delta y Menfis aún permanece sin verificar, pero Karnak figura de forma prominente en sus proyectos. Un gran pórtico de entrada en Karnak, ahora reconstruido, se decoró con motivos de los festivales del jubileo. Según su inscripción había “un gran pórtico de 20 codos” y una “doble fachada del templo”. Puede que hubiese sido, en algún tiempo, la entrada principal sur que más tarde sería reemplazada por el Séptimo Pilono.
Hacia el este, el faraón levantó un recinto de piedra alrededor del patio del Imperio Medio, con capillas en el interior de la muralla. Estas capillas contenían escenas en las que se representaba al faraón, la esposa del dios, Ahmose-Nefertari, y al personal del templo ejecutando el ritual a Amón, y dedicatorias en nombre de los soberanos de la Dinastía XI.
Tutmosis III desmantelaría todas estas capillas y las reconstruiría en arenisca unos cuarenta o cincuenta años más tarde, pero en algunos lugares dentro de Karnak se encontraron bloques y linteles con textos de ofrendas inscritos en ellos. Es probable, que a lo largo del callejón sur se levantase una capilla períptera[2] para el jubileo de Amenhotep I, de un tipo similar a la de Senusret I (1.956-1.911 A.C.) de la Dinastía XII. Efectivamente, el estilo de talla del relieve de Amenhotep I en los monumentos de arenisca de Karnak, tan conscientemente emulaba el de los artífices de Senusret, que ha sido difícil asignar a algunos bloques el soberano correcto.

Capilla reconstruida alabastro de Amenhotep I en Karnak

En el Museo al aire libre en Karnak, el faraón Amenhotep I levantó una capilla de alabastro para la barca sagrada.
Llamado Memenu originalmente se alzaba dentro del recinto del Reino Medio como repositorio para la barca de Amón.
Amenhotep escribe:
“Nunca, desde los tiempos primigenios de la tierra se ha hecho nada semejante en esta tierra.”
Su nombre se encontró en una inscripción de la Capilla Roja de la reina Hatshepsut, que hoy en día se alza cerca de ésta.
El santuario fue obra del arquitecto Ineni quien tanbién fue responsable de muchos de los trabajos de Tutmosis I.
Este santuario tiene 9 m de largo y consiste en una única habitación construída con inmensos bloques de alabastro.
Era un material costoso que muy raramente se lo encontraba en bloques de semejante tamaño.
Este alabastro, probablemete originario de las canteras de Hatnub tiene sombras de color caramelo y de color miel, huecos, cortes e impurezas.
Estas imperfecciones dominan tanto el relieve que las figuras desaparecen casi por completo excepto bajo la luz más rasante.
Originalmente las escenas habían estado pintadas, porque de lo contrario no se podrían haber visto.
Algunas escenas muestran a Amenhotep I unido en forma mística al dios Amon, realizando ofrendas de comida, aceite y agua como parte de la coronación.
En la parte sur los relieves muestran a Tutmosis.
Las caras internas de los muros muestran a Amenhotep y Amon delante de ofrendas y de la barca divna.
Está claro que la función de Karnak como emplazamiento de veneración a la realeza constituía el centro de los planes de construcción de Amenhotep I. Si dicha acción de emular incluía la celebración de un jubileo real antes de los primeros treinta años de reinado el tiempo ideal que un faraón esperaba antes del primer festival-sed o si él erigió los monumentos en anticipación a un reinado de tres décadas completas, esto no se sabe. Por otra parte, algunos de los edificios de Amenhotep I mencionan el jubileo, por lo que parece obvio que el faraón tenía la intención de reclamar para sí el honor, tal y como lo habrían hecho los grandes soberanos del Imperio Medio.
Las jambas desenterradas de los cimientos del Tercer Pilono de Karnak, nos proporcionan una lista de festivales religiosos con sus fechas de celebración. El estudio de estos bloques realizado por el Doctor Anthony Spalinger, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda actualmente profesor visitante de la Universidad de California, Los Ángeles  ha indicado que su calendario festivo  como la mayoría de las cosas en Karnak mostraba a un Amenhotep I sensiblemente influenciado por los calendarios de la Dinastía XII.
Amenhotep I también tenía una cripta hecha de corteza de árbol colocada, muy probablemente, en el patio frontal oeste del templo. Construido con ladrillos de barro, el monumento de Deir el-Bahri ha sido reconstruido con una pirámide, pero sólo se han encontrado in situ unos pocos ladrillos con el nombre de Amenhotep I y Ahmose-Nefertari. No se ha identificado ninguna tumba de cualquiera de ellos.
Los lugares de construcción de Amenhotep I y sus sucesores pueden estar relacionados con la pregunta de cuándo y cómo se hacían las observaciones astronómicas para la elaboración del calendario (Ver Capítulo 1, "Cronología del Antiguo Egipto, según Shaw). Algunas opiniones argumentan que Elefantina pudo haber albergado un observatorio para la observación de la Estrella Sirio, y recientemente un grafiti de la región de Hieracómpolis ha permitido sugerir que algunas observaciones astronómicas tuvieron lugar en localidades del desierto.
Un renovado interés en los lugares de culto entre Aswan y Tebas durante la Dinastía XVIII ciertamente indica un interés similar con los fenómenos naturales asociados con estos cultos, tales como la salida de “La Estrella del Perro” o “Alfa del Can Mayor”, Sirio (Sopdet/Sothis), el inicio de la crecida de El Nilo, y los concomitantes ciclos lunares. La existencia de un calendario festivo registrado en un papiro del reinado de Amenhotep I (dorso del Papiro de Ebers), evoca la posibilidad de que el faraón desease rehacer los antiguos calendarios.
Relieve pertenece al del Imperio Nuevo y data del reinado del faraón Amenhotep I.
Probablemente fue hallado en el Templo de Karnak.
Está realizado en piedra caliza y sus medidas son: 44 x 44 cm.
El cartucho en la parte superior izquierda de este relieve conserva la última letra del nombre de Amenhotep.
En la Dinastía XVIII había cuatro reyes con este nombre que significa "Amón está satisfecho".
La identidad del rey representado aquí es evidente a partir del perfil conservado.
La forma de la nariz y el labio superior corto es casi idéntico al perfil de una cabeza de Amenhotep I, que este Museo expone.

TRASCENDENCIA DE LAS MUJERES REALES DE PRINCIPIOS DE LA DINASTÍA XVIII
Se sabe de un cierto número de princesas, de las que algunas eran esposas reales, por un conjunto real de momias encontradas en Deir el-Bahri. Se trataba de críos de gobernantes de finales de la Dinastía XVII o finales de la XVIII, y sus nombres con frecuencia también se conocen por las capillas de tumbas privadas del tardío Imperio Nuevo que veneraban a la familia real de principios de la Dinastía XVIII. Los títulos que ostentaban estas mujeres, y la ausencia de esposos, aparte de los faraones, muestran las limitaciones a las que estaban sometidas las mujeres nacidas del faraón.
El éxito de la línea dinástica a comienzos de la Dinastía XVIII era ciertamente atribuible, en parte, a la decisión de limitar el acceso a la familia real. En términos económicos, esto habría significado que las ganancias de las guerras no se compartían con aquellas familias cuyos hijos se hubiesen casado con una princesa. Así pues, los faraones eran libres de enriquecer a sus seguidores militares como quisieran, potenciando así nuevos partidarios.
Seguidores como Ahmose, Hijo de Ibana, y Ahmose Pennekhbet representan dos ejemplos de estos nuevos miembros de élite, si bien, documentos legales posteriores, en el Imperio Nuevo, nos informan de individuos cuyas fortunas procedían de concesiones de Ahmose.
En términos políticos y religiosos, la familia real cerrada aparentemente se remonta al Imperio Medio y Antiguo antes que éste, cuando las princesas solían desposarse con faraones o se asociaban de por vida con sus padres reinantes. A fin de asegurar la exclusividad de su línea dinástica, sin embargo, la familia de Seqenenra y Ahhotep aparentemente establecieron la prohibición adicional de que las hijas reales no se casasen que fuese el faraón.
Este no sería el caso en el Imperio Antiguo y en el Medio al menos no siempre ya que se sabe de casos de altos funcionarios casados con hijas de faraones, pero, una vez establecida la norma a finales de la Dinastía XVII, persistiría durante toda la Dinastía XVIII. Sólo del reinado de Rameses II se tiene de nuevo evidencia firme de princesas casadas con otros que no fuese el faraón
No hubo efectos que debilitaran la línea monárquica como resultado de esta práctica, ya que ésta no implicaba que los propios faraones sólo pudiesen desposarse con princesas. De hecho, durante toda la Dinastía XVIII los faraones normalmente nacían de sus padres y segundas esposas no reales, como es el caso de Tetisheri. Si la interpretación de la documentación pertinente es correcta, Tetisheri tuvo a la madre y al padre del faraón Ahmose. Su madre, Ahhotep, lo tuvo a él del hermano (o medio-hermano) de ésta; muy probablemente, Seqenenra; posiblemente Kamose.
Ahhotep tuvo además varias niñas, pero Seqenenra también tuvo hijas de, al menos, otras dos, y posiblemente tres, mujeres. Ahmose-Nefertari, lo hizo padre de, al menos, dos hijos, Ahmose-ankh y Amenhotep. No obstante, él pudo haber tenido también hijos de otras mujeres; al menos dos princesas ostentaban los títulos “hijas del faraón”, “hermanas del faraón”, “gran esposa real”, y “esposa del Dios”. A la primera se le describe, en una estela posterior, como “hermana de Amenhotep I”, mientras que a la segunda se le identifica como “hija de Ahmose-Nefertari, que se casaría con su hermano Amenhotep I, aunque no existe documentación que lo afirme explícitamente.
A pesar de las restricciones matrimoniales con las hijas de los monarcas, algunas de las princesas que destacaron como destacadas reinas Ahhotep, Ahmose-Nefertari, Hatshepsut fueron enormemente activas en el reinado de sus esposos y herederos. La madre de Ahmose, la Reina Ahhotep, cuyo gran ataúd exterior se encontró en el conjunto real de Deir el-Bahri, era, según los títulos que aparecen en ese ataúd, “hija del faraón”, “hermana del faraón”, “gran esposa real”, y “madre del faraón”.
En la estela del año 18 de Ahmose, en Karnak, éste honra a Ahhotep con títulos que implica, de facto, el gobierno del país. Si bien desconocemos la edad de Ahmose cuando ascendió al Trono, pudo haber sido sólo un muchacho durante alguna parte de su reinado. Es altamente significativo que, más adelante, rindiese honores a la reina-madre por la pacificación del Alto Egipto y la expulsión de los rebeldes. Al parecer, Ahmose siguió la lucha sin mucha oposición dentro de la propia región, lo que implicaría que el dominio de la familia sobre la monarquía quedó probado.
El Profesor Claude Vandersleyen (Bruselas, 1927), Egiptólogo y Filólogo belga, Universidad de Lovaina, sugiere que las batallas que Ahmose luchó contra Aata y Teti-an fueron contra enemigos del Alto Egipto; este último representaría una rama familiar con la que también habrían luchado los soberanos tebanos de la Dinastía XVII, Nubkheperra Intef VI y Kamose; y esto encaja bien con Ahhotep rindiendo honores a Sobekemsaf, la viuda de Nubkheperra Intef VI, en Edfu. En cualquier caso, Ahhotep, al parecer, contaba con el respeto del ejército y la nobleza para conservar una línea monárquica en cierne, y siguió funcionando como madre del faraón hasta bien entrado el reinado de Amenhotep I.
Quizás, poco después del año 18 del reinado de Ahmose, Ahhotep cedería su primer puesto a la Princesa Ahmose-Nefertari, que puede que fuese su propia hija. La Estela de la Donación de Karnak ya mencionada es el primer monumento en el que figura Ahmose-Nefertari; a ella se le describe en esta estela como “hija del faraón”, “hermana del faraón”, “gran esposa del faraón”, “esposa del dios Amun”, y, como Ahhotep, “señora del Alto y Bajo Egipto”. Ahmose y Ahmose-Nefertari aparecen representados con su hijo, el Príncipe Ahmose-ankh.
Sólo unos años después de haberse hecho esta inscripción en el año 22 Ahmose-Nefertari reclamaba para sí el título de “Madre del Faraón”, aunque no se sabe si su designación se refería a Ahmose-ankh o a Amenhotep. De cualquier modo, la reina sobrevivió a su esposo, Ahmose, e incluso al hijo de éste, Amenhotep I, y aún ocupó el puesto de “esposa del dios Amun” en el reinado de Tutmosis I (1.504-1.492 a.C.).
Ahmose-Nefertari llegaría a usar el título de “esposa del dios” con más frecuencia incluso que el de “gran esposa real”. También actuaba de forma independiente, tanto de su esposo como de su hijo, en la construcción de monumentos y en los roles religiosos. Cuando falleció, una estela contemporánea no real registraba, de forma lacónica, que “la esposa del dios había volado al cielo”. El énfasis que se pone en su rol como sacerdotisa se debe, quizás, al independiente poder económico y religioso con que Ahmose habría dotado el puesto de “esposa del dios”.
La Estela de la Donación registra la creación por Ahmose de un trust relativo al “segundo sacerdocio de Amun”, cuyos beneficios serían otorgados a la "esposa del dios" en perpetuidad, y que ella haría pasar, sin interferencias, a quienes ella desease. La “institución de la Divina Adoratriz”, un cargo separado del de “esposa del dios”, pero al igual ostentado por Ahmose-Nefertari, también se menciona en la Estela de la Donación.
Las tenencias económicas de la institución de la sacerdotisa aparentemente continuaron creciendo, de forma que unos 100 años después de la muerte de Ahmose - y la consiguiente reorganización que supuso la disminución de funciones - la aportación de la “casa de la adoratriz” supuso un significativo cuerpo de interesantes papiros contables.
Ahmose-Nefertari ejerció como gran esposa real y, en particular como “esposa del dios Amun”, durante todo el reinado de su hijo. No se conoce con certeza ninguna esposa de Amenhotep I de su generación, si bien se suele dar por hecho que la “hija del faraón, esposa del dios, gran esposa real unida a la Corona Blanca, señora de las Dos Tierras”, Ahmose-Merytamun, cuyo ataúd fue encontrado en una tumba de Deir el-Bahri, era su hermana y consorte. Conviene señalar, no obstante, que la única conexión entre ambos es el hecho de que su ataúd – como los de Ahhotep y Ahmose-Nefertari - estilísticamente datan del reinado de Amenhotep I. No hay ningún monumento de la época en el que se mencione a Ahmose-Merytamun, que no sea una posible referencia a ella en un monumento en Nubia.
En la estela de su año 8, a la figura de Amenhotep I le sigue la de su madre Ahmose-Nefertari, y la de una segunda esposa del dios, hija del faraón, hermana, y esposa del faraón (pero no “gran esposa”) cuyo nombre fue posteriormente restablecido como Ahmose-Nefertari ante Horus de Miam (Aniba). Ésta pudo tratarse, en cambio, de Merytamun, que habría sido elevada a la categoría de reina, pero su fallecimiento habría precedido al de Ahmose-Nefertari.
Hay evidencias varias en la Dinastía XVIII de monumentos que muestran la presencia de miembros femeninos de la familia real en las regiones fronterizas siguiendo, quizás, una vieja tradición. Representaciones de este tipo las encontramos en el Sinaí, en los afloramientos rocosos de Aswan, y en Nubia, desde la Catarata 1ª a la 4ª, en el Imperio Medio y el Nuevo. Quizás, sean la expresión de un existente nexo de reinas y princesas con Hathor, diosa de las tierras de ultramar, cuyo rol de hija del Dios-Sol consistía en proteger a su padre.
Otro miembro femenino de la familia real de principios de la Dinastía XVIII era la hija de Amenhotep I, hermana del faraón y esposa del dios, Satamun, a la que se conoce, por un lado, por su ataúd, parte del conjunto de la momia real, y por otro, por las dos estatuas que se elevan en el centro y sur de Karnak. Verificada como del reinado de Ahmose en adelante, nunca llegó a ser reina, si bien parece haber recibido honores de Amenhotep I, junto a Ahmose-Nefertari, por su rol sacerdotal de esposa de Amun. Incluso en el período ramésida, Satamun y Merytamun fueron ambas veneradas como miembros de la familia de Ahmose-Nefertari, y fueron incluidas en escenas que representaban a la familia real divinizada.
Una cronología precisa de principios de la Dinastía XVIII y una genealogía de la familia parecen haber sido tan oscuras para los tebanos del tardío Imperio Nuevo, como lo son hoy para nosotros mismos, de forma que no se puede depender de estas referencias votivas para garantizar un parentesco seguro.
Es curioso destacar que - no obstante la aparente habilidad de los faraones de casarse con tantas mujeres como deseasen - no se haya identificado con certeza ningún hijo de Amenhotep I, a pesar de sus veinte años de reinado. Puede que un hijo del faraón, Ramose, conocido por una estatua suya - en la actualidad en Liverpool - procediese de la familia Ahmose, pero no se menciona el parentesco. De cualquier forma, quizás debido a la estabilidad que proporcionó el reinado de Amenhotep, la sucesión pasase sin altibajos a Tutmosis I, del que no se sabe que perteneciese a la familia Ahmose.

La tumba de Amenhotep I y el Papiro de Abbott
Papiro de Abbott. British Museum -EA 10221-

Introducción 
Comprado en El Cairo en 1.857 por el Dr. Abbott (de ahí su nombre), este famoso papiro de 42'50 cm. de altura situado en la sala 63 del Museo Británico nos relata la historia de una investigación y juicio acontecido en la antigua Tebas en torno al año 16 del reinado de Rameses IX, debido a una denuncia sobre el robo de tumbas realizada por parte del Alcalde Paser.

La inspección de las tumbas (piramidales, rupestres y sepulcros) comienza con diez de las reales:
1.      Amenhotep I (XVIII din.). Declarada intacta.
2.      Antef II (XI din.). Intacta.
3.      Antef V (XVII din.). Algo dañado.
4.      Antef VI (XVII din.). Intacta.
5.      Sobekemsaf II (XVII din.). Violada.
6.      Senajtenra Taa I (XVII din.). En buen estado.
7.      Sekenenra Taa II (XVII din.). En buen estado.
8.      Kames (XVII din.). En buen estado.
9.      Ahmes-Sipair (XVIII din.). En buen estado.
10.  Mentuhotep II (XI din.). En buen estado.

Todas ellas inspeccionadas en un mismo día, por tanto es de suponer que no debe existir demasiada distancia entre las mismas (situadas desde el-Tarif a Deir el-Bahari pasando por Dra Abu el Naga), cosa que puede servir de ayuda para la localización de las no encontradas hasta ahora, como es el caso de la primera y posiblemente más importante, la de Amenhotep I. 

La parte del texto del papiro que más nos interesa en el presente artículo, comienza en 2.2 (segunda columna y segunda línea) y aporta algunos indicios para localizar la tumba:

... tA Axt-nTr HH n nsw Dyeserka(ra) anx-DA-snb sA ra Amenhotep (Amanhatpi I) anx-DA-snb
nty ir mH 120 (n) mDt m pAy.s (m)aHa(t)
pA a qA xr.tw r-f mHt pr Amenhotep (Amanhatpi I) anx-DA-snb n pA kAmw...
 
<<... El horizonte eterno (la tumba) del rey Dyeserkara ¡v.p.s.!, hijo de Ra, Amenhotep ¡v.p.s.!,
que los codos hacen 120 de profundidad/extensión dentro de su tumba rupestre (es decir, enterramiento excavado en la roca).
El camino/senda ascendente se encuentra (lit.: se conoce respecto de él) al norte del templo de Amenhotep ¡v.p.s.! del jardín...>>.

Comentarios y notas sobre la traducción
1.      En el texto original no aparece el signo del dios Ra en Dyeserkara.
2.      La tumba descrita tiene 120 codos (63'60 metros) desde su entrada hasta la cámara funeraria y ello se denota por el posesivo pAy.s, que no deja lugar a dudas dado que lo poseído es masculino (el enterramiento rupestre con sus galerías y cámaras maHat) y el poseedor femenino (tA Axt la tumba completa u "horizonte", es la única posibilidad), es decir, lo excavado en la roca pertenece a la tumba global u horizonte eterno.
3.      Justo antes de este texto se diferencia lo que se va a inspeccionar (2.1) "Las pirámides (mrw), cámaras funerarias/sepulcros (isw) y tumbas rupestres inspeccionadas en este día por los controladores:..." y a lo largo del papiro se menciona en cada caso el tipo de enterramiento revisado, por tanto no cabe duda de que el sustantivo maHat es una tumba rupestre y no "una estela" u otras traducciones alternativas que se han manejado tradicionalmente. El punto anterior además refuerza esta idea.
4.      Lo que se sitúa al norte del templo de Amenhotep I es el camino que lleva a la tumba. Tampoco hay duda de que se refiere a dicho templo puesto que en 1.18 se menciona al sacerdote del mismo. El templo referido es el dedicado a Amenhotep y a su madre Ahmes-Nefertary, al sur de Dra Abu el-Naga.
5.      En 1.19 se menciona a otro sacerdote del "templo de Amun de la casa de los vinos". El "jardín" que aparece al final de la traducción puede estar referido a los viñedos de dicho templo o simplemente la zona de cultivo. En cualquier caso parece ser que el objetivo principal es el de distinguir este templo del otro perteneciente al mismo rey situado en Deir el-Medina.
Continuando con el texto del papiro observamos que en el templo de Amenhotep al sur de Dra Abu el-Naga fue donde se denunció el posible saqueo de su tumba, pero tras la inspección se pudo comprobar que estaba intacta:
<<...del jardín (en el que el jefe de la ciudad, Pasar, dio su informe al visir Jamaus, al oficial real Nesuamun, al escriba del faraón, al guardián de la casa de la divina adoratriz de Amon-Ra, rey de los dioses, al oficial real Neferkara-em-per-Amun, al heraldo del faraón y a los jueces supremos, diciendo: "Los ladrones la han robado"); examinada este día, fue encontrada intacta por los controladores/obreros inspectores >>. 

La momia del rey 
Descubierta en 1.881 en el escondite de Deir el Bahari (DB320) nos aporta pistas adicionales sobre su posible ubicación inicial: Trasladada en varias ocasiones durante las dinastías XXI y XXII, la situación final parece situarse en el reinado de Sesonquis I, por ello es posible que en la tumba original se encuentren restos datados en esas dinastías, como en el caso de la AN-B reutilizada en la XXII.
  
Conclusiones
Según el Papiro de Abbott, la tumba de Amenhotep I mide 63'60 metros desde la entrada hasta la cámara funeraria, descendiendo en el interior de la roca. Además existía un camino ascendente al norte del templo de Amenhotep I que llevaría hacia su tumba y que incluso es posible que uniese ambos monumentos. Por tanto la tumba debe estar situada en una zona elevada de Dra Abu el-Naga o quizá en el-Tarif, no muy lejos de las siguientes tumbas reales enumeradas en el papiro: Por ejemplo la tercera, la pirámide-tumba de Nebjeperra Antef V ya "re-descubierta" por el Dr. Daniel Polz (Dra Abu el-Naga) o la segunda de Antef II (Saff el-Kisasiyah, en el-Tarif), que además el papiro sitúa al norte del templo confirmando de nuevo que se trata del referido en el presente artículo y no otro. 
El Dr. Polz también propuso, no hace mucho tiempo, la tumba K93.11 como tumba para Amenhotep I. Dicha tumba se corresponde con la TT293 (según la clasificación de la secuencia de la necrópolis tebana), una tumba real usurpada por Ramesesnajet, Primer Profeta de Amun y Visir en tiempos de Rameses IV. Como en el Papiro de Abbott se declara la tumba de Amenhotep I intacta y dado que fue redactado en tiempos de Rameses IX, no es posible que se hable de la misma tumba en la que ya estaría el cuerpo de Ramesesnajet.
Por otra parte está claro que debemos descartar también la KV39 por no situarse en la zona adecuada (demasiado lejos del templo) y la AN-B por no tener las medidas interiores necesarias (demasiado pequeña). 
Recientemente el Dr. Zahi Hawass anunció el descubrimiento de la tumba del rey de la XVIII dinastía Amenhotep I. En espera de más datos dejaré abiertas las conclusiones del presente artículo, puesto que ninguna de las tumbas propuestas como "candidatas" hasta el momento cumplen las condiciones necesarias para ser la verdadera y ansiada tumba real.

Ahmose-Meritamun
Sus títulos  
{Esposa del rey (HMT-nswt) Gran Esposa Real (HMT nswt-WRT) Hija mayor de la hermana del rey (SAT-wrt nswt) Rey (snt-nswt) Señora de las Dos Tierras (nbt Tawy) Esposa de Dios (HMT-NTR) Mistress [soberana] de todas las Dos Tierras (Hnwt Tawy tm) Uno que se une con la corona blanca [el perfecto] (Xnmt-NFR-HDjt)}. 
Algunos expertos consideran que también llevaba el título más tarde: La madre del rey (MWT-nswt).

Su origen, historia
A ICH-Meritamun (o Meritamun o Ahmose-Merytamon - Jah Mrjt JMN ms) era la hija mayor del rey Ahmose I y la reina Ahmose Nefertari-I. Casada con su hermano Amenhotep I (Amenofis I o, 1525/24-1504), y la Gran Esposa Real. Sucedió a su madre en el papel de "Esposa de Dios Amón", pero no se sabe mucho más acerca de ella. Para esta función, Ahmose-Meritamun se le daban importantes beneficios económicos. Con este proposito, se otorgará una donación de bienes en muebles, casas, joyas, ungüentos y ropa, lo que le permitía mantener la institución religiosa y económica que fue fundada por Ahmose Nefertari-I. El colegio de sacerdotisas en Karnak, era una verdadera "industria" de la religión de Amón. Leblanc nos dice que la reina debe tener aproximadamente la misma edad que su hermano y su marido, y ella habría nacido entre los 16 años y 19 años del reinado de Ahmose I.
La gran mayoría de los especialistas sostienen que Amenhotep I murió en su año 40 de su reinado. Según Leblanc afirma que las investigaciones radiológicas realizadas en la momia por Edward James Harris y Edward Wente Frank confirman que el rey no murió a una edad avanzada, entre los 25 y 35. Este egiptólogo nos dice que Ahmès-Meritamun le hubiera sobrevivido porque para él la momia de la reina revela la de una mujer de cincuenta años (Generalmente se acepta treinta años), por lo que habría fallecido durante el reinado de Tutmosis I (1504-1492).
Al igual que su madre, Ahmose-Meritamun disfrutaron de un culto póstumo cuyo primer profeta fue Meheh, también fue el segundo Sumo Sacerdote de la Diosa Amonet. Leblanc nos dice que el servicio litúrgico todavía estaba en vigor en el momento de la época Ramesida. Según lo confirmado por una escena de la tumba (TT4) en Deir el-Medina, de Qen (o Ken), "Escultor de Amón ", durante el reinado de Ramsés II (1279-1213).  
Ahmès-Méritamon - British Museum

Una estatua de piedra caliza de la reina fue descubierta por Giovanni Battista Belzoni, mientras trabajaba en Karnak en 1817. El soberano también está representado en una estela en Qasr Ibrim en la Baja Nubia, en compañía de Amenhotep I y su madre. El nombre de Ahmes-Meritamun se forjó en la época de Amarna, y fue reemplazado durante la restauración de la era contemporánea Ramesida por la de Ahmose Nefertari-I. Según lo confirmado por Aidan Dodson Marc y Dyan Hilton, Ahmose-Meritamun está representada en Deir el-Medina, la tumba de Inherkhau (TT359), "Capataz del Señor de las Dos Tierras del Lugar de la Verdad" en virtud de los faraones Ramsés III (1184-1153) y Ramsés IV (1153-1147). Está indicado en el fresco de la fila superior detrás de la Reina IAH-Hotep I (o Ahhotep) y delante de la Reina Sitamon.

Su entierro
Sobre el ataúd de la reina - Museo de El Cairo 
La tumba DB358 tiene (o TT358) de Deir el-Bahari ha sido confirmado, pero su momia se encontró junto a la de con padre en la tumba de ocultación DB320, descubierta en 1881. La tumba DB358 fue descubierta por Herbert Winlock Eustis en 1929/1930. Fue excavada en el lado norte del circo. Ahmès-Méritamon estaba dentro de un enorme sarcófago de cedro de 3,13 m. Este ataúd exterior, actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo, está hecho de tablones que se unen y tallados con un espesor uniforme en todo el ataúd. La reproducción de la Reina es un realismo muy acertado. El soberano está representada sosteniendo dos cetros de papiro, que era el símbolo de la eterna juventud. Los ojos y las cejas son con incrustaciones de cristal.

El cuerpo está cuidadosamente tallado pintado de azul para crear la ilusión de plumas.

Féretros interiores y exteriores estaban cubiertos de oro y decorados con materiales preciosos, pero fueron robados en la antigüedad por ladrones de tumbas. Winlock, dijo que una capa de pintura amarilla se extendió para dar la ilusión de oro, y como incrustaciones de lapislázuli y obsidiana, había sido sustituido por una pasta de vidrio. Leblanc nos dice que en una de las cubiertas, confirma el saqueo y en el año 19 del reinado de Pinedjem I (1054-1032) se llevó a cabo una inspección para restaurar el monumento. Según Carl Nicholas Reeves esta "restauración" fue realizada de hecho por etapas que permitieron a los ladrones, algunos de los cuales eran sumos sacerdotes, ocultar su propio saqueo.
La momia de Ahmose-Meritamun fue descubierta en dos ataúdes de cedro itroducidos en una caja de cartón grueso. Según lo confirmado por la mayoría de los egiptólogos, como Joyce Tyldesle y Anne, opinan que la reina murió relativamente joven, a la edad de treinta años, y que tenía artritis y escoliosis. Su momia, muy deteriorada, primero había sido confundida con la de Ahmose-Meritamun, probablemente una hija de Seqenenre (o Tao II).
El cuerpo profanado en la antigüedad, se entierra  de nuevo bajo la nueva dinastía XXI, durante el reinado de Pinedjem I (1054-1032). Las inscripciones indican que se hizo en el año 18 del reinado de este faraón por los Sumos Sacerdotes de Amón Masaharta (1054-1046). Herbert Winlock Eustis, dijo que el nuevo enterramiento tuvo lugar el día 28 del tercer mes de la temporada Perret año 19 Faraón Pinedjem.

¿Qué contiene el fresco en la tumba de la reina Inherkhau (TT358)
Algunos egiptólogos Lalouette Claire y Leblanc, argumentan que no hay evidencia en cuanto a lo que es un nombre de mujer Séniséneb (o Seni-o Seneb Senseneb - Snj snb) que habría sido el título de la Madre del Rey (MWT- nswt). De hecho, es mencionado o representado en unos monumentos con este título. En el primer año del reinado de Tutmosis I esta dignidad se reconoce en una estela de Buhen anunciando la coronación de este último. Ella era una concubina de Amenhotep I y puede ser la madre de Tutmosis I. Suzanne Ratié es de la opinión que esta Séniséneb es una esposa secundaria de Amenhotep I, pero no hay ninguna prueba de esa relación. La única imagen que conocemos es la de un relieve que adorna el nicho de una capilla ubicada en el norte del complejo solar en la terraza superior del templo de Deir el-Bahari. Ella aparece de pie detrás de Tutmosis I realizando ofrendas de consagración al Dios Anubis. Ella viste para la ocasión como la Señora [soberana] de las Dos Tierras (Hnwt t3wy). Lleva el "buitre", normalmente reservado para la madre del rey. Todo esto es suficiente para justificar el hecho de que ella era la madre de Tutmosis I, el debate sigue abierto.
Séniséneb en una capilla la terraza superior del Templo de Der el-Bahari

Amenhotep I murió sin dejar un heredero varón de una esposa legítima. A su muerte, la sucesión pasa a Tutmosis I que, según otros expertos, es el hijo de su hermano, Ahmose-Sipair y Séniséneb. Muchos egiptólogos, incluyendo a Lalouette Claire y Nicolas Grimal, sostienen, pues, que Tutmosis I no tienen ninguna relación con la familia real y logra casarse con Amenhotep I Ahmes, hermana o media hermana. Esta idea ganó un amplio consenso, pero sin más pruebas hoy se debe seguir siendo cauto y mantener todas las teorías.



Tutmosis I
 
aA-xpr-kA-ra Aakheperkare aA-xpr-ka-ra Aakheperkare (Great Is The Soul Of Re) Grande es la manifestación del Ka (espíritu) de Ra
(Lista Real de Abidos nº 68) y (Lista Real de Saqqara nº 49)
ḏḥwty ms (Dyehutymose)
Engendrado por Dyehuty

EL FARAÓN TUTMOSIS I Y SU FAMILIA
La primera sucesión de la Dinastía XVIII que no descendía por línea directa de padre a hijo, no dio como fruto un largo reinado. En 1987, un estudio sobre la cronología de los reinados de Tutmosis I y Tutmosis II, publicado por el Egiptólogo francés Luc Gabolde nacido en Nantes el 30 de mayo de 1957, doctorado en la Universidad de Lyon en 1987, y responsable de Investigación del CNRS en Karnak (1993- 2003, y después de 2003 en la Universidad de Montpellier lo estima en unos once años para el primero y tres para el segundo.
La corta duración del reinado de Tutmosis I va en relación inversa al de su impacto en el posterior carácter de la realeza de la Dinastía XVIII. Puede que el interés militar y económico de Tutmosis I en la exploración de Nubia se sustentase en los esfuerzos de Amenhotep I, pero su expedición a Siria abrió nuevos horizontes que llevó más adelante a Egipto a ejercer su importante rol en los terrenos diplomático y comercial del Tardío Bronce en Oriente Próximo.
El resultado de los esfuerzos de Tutmosis I en el material cultural es bien visible en Nubia y en Tebas, pero la importancia de Menfis y las regiones nórdicas es también evidente.
Se desconoce quién era el padre de Tutmosis I, pero su madre se llamaba Seniseneb; un nombre bastante común en el Segundo Período Intermedio y principios de la Dinastía XVIII. Las familias de Ineni y Hapuseneb – Gran Sacerdote de Amun bajo Hatshepsut – tenían miembros femeninos con este nombre. En la copia de la estela de la coronación del Wadi Halfa, del primer año de reinado de Tutmosis I, Seniseneb aparece detrás de Tutmosis I y frente a Ahmose-Nefertari.
También se desconoce el linaje de Seniseneb, y el único título que se sabe que ostentaba durante el reinado de su hijo era el de “madre del faraón". El Egiptólogo belga Claude Vanderleyen (Bruselas, 1927), Profesor de la Universidad Católica de Lovaina, da por supuesto que era hija del propio Tutmosis I; principalmente por carecer del título de “Hija del faraón”. El faraón habría intentado recrear la situación de los dos reinados precedentes, con hermano y hermana de soberanos. Su nombre puede sugerir, no obstante, que Ahmose fue un miembro de la familia de Amenhotep I, quizás por parte del Príncipe Ahmose-ankh, y que fue esta importante conexión con la familia Ahmose la que facilitó la ascensión de Tutmosis I al Trono. Por el momento, no se dispone de otra explicación a los orígenes de Ahmose y la sucesión de Tutmosis I.
Y fue a Ahmose a quien Tutmosis I debe la paternidad de la futura Reina Hatshepsut y probablemente de una princesa de nombre Nefrubity, a juzgar por su posterior aparición con ellos en escenas del Templo de Hatshepsut, en Deir el-Bahri.
La “Esposa de Amun”, Ahmose-Nefertari, falleció durante el reinado de Tutmosis I, siendo sustituida por Hatshepsut. Tutmosis I fue padre del futuro Faraón Tutmosis II (1.492-1.479 A.C.), de una esposa no real; el linaje femenino de sus otros dos hijos, Amenmose y Wadjmose, es incierto, pero a este último se le rinde honor junto a Tutmosis I en una estatua de Mutnefret dedicada a Tutmosis II en la capilla del lado sur del Rameseum. De hecho, se ha sugerido que esta capilla fue un templo funerario familiar; habría sido, por lo tanto, más específicamente un templo familiar de Mutnefret para los herederos de Tutmosis I.

LOS MONUMENTOS DE TUTMOSIS I
Tutmosis I y su virrey Turi dejaron monumentos e inscripciones en algunos lugares de la Alta y Baja Nuria. Varias instalaciones de ladrillo pueden datar de su reinado en la región de Kenisa, en la 4ª Catarata, y en Napata. Han sobrevivido bloques, o fragmentos de bloques, en la Isla de Sai, que retuvieron desde, por lo menos, el reinado de Ahmose, y quedan restos en Semna, Buhen, Aniba, Quban, y Qast Ibrim. Es probable que, además de la estela, los monumentos fuesen pequeños de tamaño y estuviesen compuestos de elementos de piedra dentro de estructuras de ladrillo. Puede que Tutmosis III y Hatshepsut hubiesen reconstruido edificios de ladrillo de este tipo en arenisca; especialmente en Semna y Buhen.
Dentro de las fronteras tradicionales de Egipto, Tutmosis I dejó muestras de edificaciones en Elefantina; probablemente en Edfú, Armant, Tebas, Ombos – cerca del centro del palacio de finales de la Dinastía XVII y principios de la XVIII – Abydos, el-Hiba, Menfis, y Giza. En el Sinaí, en el templo de Serabit el-Khadim, se han encontrado objetos votivos dedicados en su nombre.
El material de Tebas, Abydos, y Giza despiertan un interés particular. Giza se convertiría en un lugar mayor de peregrinaje durante el Imperio Nuevo, como ubicación de las tumbas de Khufu y Khafra, y lugar de culto para el dios identificado con la Gran Esfinge, Horemakhet (“Horus en el horizonte”). No es casualidad que los monumentos de Giza, como los de Abydos y Karnak, ensalcen la veneración a los soberanos. Al igual que Ahmose y Amenhotep I antes que él, así como los cuatro monarcas siguientes, Tutmosis I escogió embellecer los lugares de culto que estimulaban las relaciones entre el faraón y el dios, y entre faraón y faraón. No obstante, parece que él se había asociado a sí mismo con lejanos precursores reales más que con los inmediatos.
En Abydos, Tutmosis I dejó una estela en la que se registraban, sus contribuciones al templo de Osiris. En vez de hacer honor a sus predecesores directamente, donó objetos de culto y estatuas. Según la estela, entonces los sacerdotes le proclamaron Hijo de Osiris, cuyo rol consistía en restaurar los santuarios divinos con la enorme riqueza que había recibido de los dioses terrenales, Geb y Tatjenen.
Tutmosis I no escogió reverenciar a sus dos predecesores; quizás porque sus monumentos acentuaban la línea sucesoria de la familia Ahmose de la que él no era parte; en lugar de ello, quiso reclamar su realeza directamente de los propios grandes dioses. Como ideología real, la descendencia divina fue común entre los soberanos de la Dinastía XVIII, pero puede que recibiese el primer empuje durante el reinado de Tutmosis I, siendo explotada en delante de forma consistente en las inscripciones reales desde Hatshepsut (1.473-1.458 a.C.) hasta Amenhotep III (1.390-1.352 a.C.).
En Karnak, Tutmosis I dejó una huella indeleble. Agrandó y terminó un paseo en el que había trabajado Amenhotep I alrededor del patio del Imperio Medio, y amplió sus muros hacia el oeste para unir así a dos nuevos pilonos de entrada – el Cuarto y el Quinto – que construyó como la entrada al templo. Después, terminó el espacio del patio entre las dos entradas. También acabó la decoración de la capilla de alabastro de Amenhotep I en Karnak, que parece ser su única reivindicación como conexión directa con su predecesor. Al norte de Karnak, sustituyó un monumento de Ahmose con su “tesoro”, pero parece haber conservado un bloque de la primitiva estructura y construido dentro del suyo propio.
Obelisco erigido por Thutmose I en Karnak.

LA POLÍTICA DE TUTMOSIS I EN NUBIA Y EN SIRIA-PALESTINA
La campaña de Tutmosis I en Nubia fue probablemente el toque de difuntos para el Kush y su capital Kerma. Las tumbas de tres de sus oficiales, Turi (virrey del faraón en el sur), Ahmose, hijo de Ibana, y Ahmose Pennekhbet, todas contienen descripciones de esta campaña, que probablemente tuvo lugar durante los años segundo y tercero de su reinado. La descripción más larga de la principal batalla, sin embargo, aparece inscrita en el afloramiento rocoso de Tombos, en la 3ª Catarata, a un tiro de piedra de la entrada a Kerma. La descripción del faraón describe los éxitos de la campaña en las regiones de la 3ª y 4ª Catarata, en términos vívidos muy violentos:
“Los arqueros nubios caen bajo la espada y sus restos se arrojan y esparcen fuera de sus tierras; su hedor invade los valles… Los trozos cortados son demasiado para los pájaros, que se llevan la presa a otros lugares”.
Los ejércitos de Tutmosis, como los de Amenhotep I antes que él, atacan por el este lejos de Valle del Nilo y se adentran en el desierto detrás de Kerma, eventualmente alcanzando la zona de la 4ª Catarata, alrededor de Kurgus y Kenisa. Puesto que el río hace una gran curva entre la 3ª y la 4ª Catarata, una ruta terrestre oeste-este conectaba las dos cataratas. Tutmosis I dejó entonces una inscripción en Kenisa. Según Ahmose, hijo de Ibana, a su vuelta de Kerma a Tebas, “Su Majestad navegó hacia el norte, todas las tierras a su alcance, con aquel arquero vencido  probablemente el gobernante de Kush  colgado con la cabeza hacia abajo, en la proa de la embarcación de Su Majestad, y desembarcó en Karnak”.
Después de este éxito Tutmosis I dirigió su ejército a Siria para una primera campaña en eta región. Sin duda consciente de la presencia de los señores de Mitanni en la vecindad, el faraón se mantuvo lejos de una confrontación directa con ellos y, después de algunos esporádicos éxitos locales, partió hacia Niy, al sur, donde pudo haber cazado elefantes. La descripción de esta expedición proviene sólo de las tumbas de Ahmose Pennekhbet y Ahmose, hijo de Ibana, ambas construidas y decoradas en el reinado de Tutmosis III, y a más tarde.
En ellas aparece Siria como el agresor de Mitanni con epítetos, por otra parte desconocidos hasta bien entrada la cuarta década del reinado de Tutmosis III. Ningún documento contemporáneo con el reinado de Tutmosis I menciona esta campaña.
El choque con Mitanni fue extremadamente limitado durante la Dinastía XVIII. Las escaramuzas con vasallos de Mitanni se remontan al reinado de Tutmosis I, pero la conquista de las regiones del nordeste no tuvo lugar hasta al menos treinta y seis años más tarde cuando Tutmosis III inició su expedición siria. Quizás Tutmosis I, en su breve expedición a Siria se encontró con enemigos y con una tecnología que sobrepasaban la capacidad de los ejércitos egipcios que ciertamente disponía entonces de muchos menos carros de combate que Mitanni.
No obstante, fragmentos de relieve encontrados recientemente en Abydos del tiempo de Ahmose muestran que los carros ya se representaban muy al principio de la Dinastía XVIII. Si Tutmosis I hubiese obtenido ganancias territoriales o materiales, parece difícil creer que no habrían sido frecuentemente mencionadas en los monumentos que se conservan de Tutmosis I, Tutmosis II, o Hatshepsut. Mucho más probable es que Tutmosis I simplemente fuese consciente de que los vasallos de Mitanni constituían fuerzas militares superiores y abandonase dejando tras de sí una inscripción e iniciase una caza de elefantes en la región de Niy que se sitúa al sur de las ciudades dominadas por Mitanni.
Una breve referencia a la expedición sirio-palestina de Tutmosis I se ha conservado en un fragmento de inscripción en Deir el-Bahri asociada a la descripción de la expedición de Hatshepsut a Punt. Este texto, que en esencia celebra la fama de Tutmosis I, habla de elefantes y caballos, así como de la región de Niy, sugiere que, en tiempos de Hatshepsut, Tutmosis I alardeaba, principalmente, de haberse traído de Niy una colección de objetos exóticos más que de haber conquistado Mitanni.

LA TUMBA DE TUTMOSIS I Y LA “ADORACIÓN AL ANCESTRO” REAL
La ubicación del enterramiento de original de Tutmosis I sigue siendo objeto de debate. Su nombre aparece indistintamente en sarcófagos de dos tumbas del Valle de los Reyes (KV 20 y KV 38), pero no hay acuerdo sobre cuál de ellas es más antigua, o si originalmente ambas fueron excavadas para Tutmosis. El cuerpo del faraón podría estar entre aquellos del conjunto real, pero esto tampoco se sabe. Dos ataúdes usurpados por Pinudjem uno de los grandes sacerdotes de Amun en Tebas durante la Dinastía XXI contienen una momia sin identificar, que posiblemente puede ser la del propio faraón.
Uno de sus altos funcionarios, Ineni, describe su supervisión del trabajo en la tumba de Tutmosis: “Yo inspeccioné la excavación de la tumba de Su Majestad en el acantilado, en privado; no se veía ni se oía a nadie”. Su vaga descripción de la tumba como heret, que normalmente se interpreta como tumba- “acantilado”, puede indicar su situación en el Valle de los Reyes, pero el tema sigue sin estar cerrado.
No se conoce ningún templo funerario de Tutmosis I; ladrillos con su nombre algunos con el de él y el de Hatshepsut juntos dan testimonio de algunos sitios cerca del “templo del valle” de Deir el-Bahri. Hatshepsut incluyó en su templo una capilla en honor a Tutmosis I, lo que no quiere decir necesariamente que no tuviese culto funerario antes del reinado de Hatshepsut.
Más bien se diría que ella veneraba su línea ancestral dentro de su propio templo, ya que tales templos constituían mausoleos “familiares” y templos en honor a la unión del dios Amun y el faraón. Esta “adoración ancestral” era ya evidente en los monumentos de Ahmose y Amenhotep I en Abydos, mientras las capillas de las tumbas no reales contemporáneas y de mediados de la Dinastía XVIII frecuentemente incluían nichos o escenas que veneraban a los miembros de la familia vivos y fallecidos.

Paheri era un nomarca de Nejab, que vivió al comienzo de la décimo octava dinastía, alrededor de 1500 a. C.)
Paheri es conocido principalmente por su tumba en El Kab. Llevaba los títulos de Hatia (ḥ3.tj-ˁ) de Nejab y Hatia de Per-Montu. Su padre era Iti-ru, Tutor del Hijo del Rey, por lo que tenía estrechos vínculos con la familia real. De esta relación se benefició también Paheri, que fue nombrado nomarca por Tutmosis I.
Esta tumba está decorada con relieves, y es una de las mejor conservadas de principios de la dinastía XVIII. La tumba subraya el importante papel que tenía Nejab a principios de ese siglo.
La tumba consiste en una capilla de una sola habitación desde la que se desciende a la cámara funeraria por un estrecho corredor. La pared oeste está decorada con diversas escenas, principalmente agrícolas. En el centro están los rituales de la muerte y en la pared este se aprecia un gran banquete. En un nicho situado en el panel trasero hay tres estatuas, las de Paheri, su esposa Henuterneheh y su madre Kemi. El resto de la pared está ocupada con una gran inscripción biográfica.
En la tumba a Paheri también se le otorga el título de Tutor del Hijo del Rey y se le representa en una escena en la que lleva al príncipe Uadymes (o Uadymose), sobre su regazo. Otra escena muestra cómo Paheri ofrece sacrificios a Uadymes y a Amenmeses, el otro príncipe real

Renni nomarca del Kab, cuyo nombre (Djeser-Ka-Ra) se inscribe en un cartucho encima del nicho. Tumba de Renni, EK 7
Renni también fue gran sacerdote de Nejbet.

Ineni fue un arquitecto y oficial. Diseñó y organizó numerosas edificaciones y monumentos para cinco faraones de la dinastía XVIII: Amenofis I, Tutmosis I, Tutmosis II, Tutmosis III y Amenofis II. También tuvo el cargo de “administrador de los graneros de Amón” durante los cuatro primeros reinados.
Ineni proviene de una familia aristocrática, comenzando sus encargos como arquitecto en la época de Amenhotep I (Amenofis I) quien lo eligió para ampliar el templo de Amón, en Karnak. Continuó diseñando para Thutmose I (Tutmosis I), pero durante el reinado de Hatshepsut un nuevo arquitecto, Senenmut, ganaría el favor real, aunque probablemente continuara supervisando construcciones encargadas por Hatshepsut y fuese asesor en otras.

Construcciones
Fueron diseñados por Ineni numerosos proyectos de Thutmose I, en el templo de Karnak, destacando la “Gran Sala” del templo, un pasaje hipóstilo en madera de cedro, para conmemorar la victoria de Thutmose I sobre los Hicsos. También diseñó los pilonos cuarto y quinto, varios patios y numerosas estatuas.
Proyectó la primera tumba real del Valle de los Reyes.
Su tumba es la TT81 y se encuentra en Sheij Abd el-Qurna donde se aprecia su gran interés por el diseño de jardines, mostrando dibujos de su bello huerto ajardinado con estanque. En las paredes de su tumba cita amablemente a Hatshepsut y fue una de las pocas edificaciones donde el nombre de la reina no fue borrado ni suplantado, quizás por respeto a él.



TUTMOSIS II
 
aA-xpr-n-ra Aakheperenre aA-xpr-n-ra Aakheperenre (Great Is The Form Of Re) Grande es la imagen de Ra (Lista Real de Abidos nº 69) y (Lista Real de Saqqara nº 50)
DHwti-msi(w) dḥwt ms (Dyehutymose) (Thutmose)
Engendrado por Dyehuty





Aajeperenra Thutmose, Thutmose II o Tutmosis II, es el cuarto faraón de la Dinastía XVIII de Egipto. Reinó de c. 1492 a 1479 a. C. También es conocido como Thutmosis II, Tutmose II, Tutmés II, nombres helenizados modernos. Sus títulos de coronación y nacimiento fueron Aa-Jeper-en-Ra Dyehut-Mose.


Era hijo del faraón Tutmosis I y de una de sus esposas secundarias, de nombre Mutnefert. En circunstancias normales nunca habría podido alcanzar el trono pero, dado que Tutmosis I carecía de herederos varones adultos a su muerte, se abrió el camino hacia el poder, quizás ayudado por el chaty y arquitecto real Ineni, el personaje más influyente y poderoso del país sólo por debajo del faraón. Sin embargo, Tutmosis II jamás habría podido llegar a ser rey de no haberse casado con su hermanastra, la princesa real Hatshepsut, primogénita de Tutmosis I y de su reina.

Se estima el periodo de su reinado en tres años, aunque se desconoce la duración exacta del mismo. Apenas constan hechos dignos de mención de este monarca, lo que hace suponer que fue un reinado breve. Se ha hallado una inscripción mencionando una campaña del rey contra Nubia (Sethe 1906:137 - 141) y existen restos de posibles construcciones emprendidas en Elefantina y Coptos.
Se supone que fue enterrado en el Valle de los Reyes, aunque está por corroborar la identificación de la momia que se encontró en el escondrijo DB320; hay varias tumbas que pudieran ser la de este faraón.

La fecha del año más significativo que se conserva del reinado de Tutmosis II es su primer año, y los estudiosos de los años 80 y 90 sugieren que su reinado no duró más de tres años. Hatshepsut, la media-hermana de Tutmosis, sirvió como “gran esposa real de Amun”. Como Ahmose-Nefertari, de la que heredó su rol religioso, Hatshepsut fue casi siempre representada en los relieves que decoraban los monumentos tebanos de su esposo, a modo de esposa del dios.
El breve mandato de Tutmosis II ha dejado poca información de sus actividades exteriores, pero el ejército egipcio continuó sofocando sublevaciones en Nubia y consiguió la desaparición final del reino de Kush, en Kerma.
La casi efímera naturaleza del mandato de Tutmosis II se ve subrayada por la escasez de sus monumentos en general, y su ausencia en el norte de Egipto. Tutmosis II no dejó ninguna tumba identificable poco corriente en la Dinastía XVIII o algún templo funerario. Existen indicios de que el templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri se empezó originalmente en el reinado de Tutmosis II, quizás incluso bajo la dirección de la propia reina. No obstante, puede que la intención fuese la de lugar de culto funerario para ambos. Tutmosis III levantaría un pequeño templo en Medinet Abu para él; quizás ejecutando un plan ya contemplado por Tutmosis II.
Bajorrelieve de Tutmosis II en el templo de Amón en Karnak.

Los monumentos más importantes de Tutmosis II son los de Karnak: una entrada de arenisca con forma de pilono frente al patio del Cuarto Pilono. La entrada y otra estructura de un tipo desconocido, serían posteriormente derrumbadas y los bloques se usarían en los cimientos del Tercer Pilono. La entrada ha sido reproducida en el “Museo al Aire Libre” de Karnak. La estructura, con escenas en relieve alzado con preponderancia de escenas del faraón, que en algunas lo muestran con Hatshepsut, y en otras, a ella sola. Este edificio se terminó en los primeros años de Tutmosis III, durante la regencia de Hatshepsut; tras su ascensión, los agentes de la reina sustituirían el nombre del pequeño rey-niño en algunos sitios por los propios cartuchos de ella.
En una de las cuatro caras de un fragmento de un pilar, Tutmosis II aparece recibiendo coronas, mientras que otras dos caras soportan relieves de su hija Nefrura y de Hatshepsut recibiendo vida del dios. Puede que este monumento se construyese después del fallecimiento de Tutmosis II, aunque lo que parece innegable es que Hatshepsut gozaba ya de una gran influencia sobre el monarca antes de la muerte de su hermano.
Se conocen otras construcciones en nombre de Tutmosis II en Napata donde Tutmosis I puede que dejase restos de construcciones. En Semna y Kumma, como en Elefantina, quedan bloques procedentes de edificios de Tutmosis II. Además, recientes excavaciones en Elefantina han revelado una estatua que fue dedicada por otro soberano presumiblemente Hatshepsut en nombre de su hermano (de ella); el Profesor Claude Vandersleyen señala que hay también un torso real idéntico sin inscripción en el Museo de Elefantina.
La única expedición militar conocida del reinado de Tutmosis II aparece registrada en una estela cortada en la roca en Sehel, al sur de Aswan. Está fechada en el primer año de su reinado y describe una sublevación local en el Kush que fue castigada con la muerte de todos sus componentes, excepto un hijo del gobernante que fue tomado como rehén, con lo que, evidentemente, se logró la paz. Parece claro que se trató de una pequeña rebelión pero la familia del rey local de Kerma estaba aún activa por lo que la acción fue brutal y rápida. Con ello evidentemente se terminó el principal problema con el Kush. A la población de la región se le persiguió por todo el desierto desde una fortaleza egipcia en el río.
Ahmose Pennekhbet señala en sus inscripciones funerarias que se llevaron un gran número de Shasu como prisioneros para Tutmosis II, durante una batalla que ni siquiera está confirmada. Puesto que el término “Shasu” podría referirse a pueblos bien de Palestina o de Nubia, esta breve entrada se refería a la expedición nubia del año 1. No obstante, es importante puntualizar de nuevo que estas autobiografías fueron talladas en los muros pasadas varias décadas después que los eventos que relatan. Los efectos de crear una sola narrativa puede hacer de una sola entrada todo menos completa.
La madre de Tutmosis II, Mutnefret, aún vivía durante su reinado, a juzgar por la estatua de ella en la capilla de Wadjmose, en Tebas. Aunque se desconoce la edad de ascensión al trono y fallecimiento del faraón, es muy posible que fuese más joven que su hermana y esposa Hatshepsut. Ella era hija de Tutmosis I y de Ahmose, oficialmente reconocida reina en el reinado anterior. Una estela del reinado de Tutmosis II muestra al faraón seguido de Ahmose y de Hatshepsut. Aparentemente esta última era ya “esposa del dios Amun” en el reinado de Tutmosis I, después de la muerte de Ahmose-Nefertari. No obstante, Tutmosis II no era tan joven como para no poder tener un hijo ya que Nefrura aparece representada en Karnak con él y Hatshepsut.

Maat-ka-Ra Hatshepsut
 
mAat-kA-ra Maatkare (Truth Is The Soul Of Re)Maat-ka-ra Maatkare (Verdad es el alma de Ra)
HAt-Spswt (Hnmt-imn) Henemet Amun Hatshepsut (Who Loved Amun ; Foremost Of Noble Ladies)
Hat-Spswt (HNMT-IMN) Henemet Amón Hatshepsut La primera de las nobles damas. Unida a Amón

Los nombres reales de Maat-ka-Ra Hatshepsut
Después de su ascensión al trono Hatshepsut fue representada casi durante todo su reinado en la forma tradicional de un rey masculino. Her titles were however written grammatically in such a way that her female sex was clearly recognizable Sin embargo sus títulos fueron escritos gramaticalmente de tal manera que su sexo femenino era claramente reconocible.
Hatshepsut. También Hatchepsut  "todo de nobles damas"; 1507-1458 a.C) fue el quinto faraón de la XVIII Dinastía de Egipto. Fue la segunda mujer faraona confirmada históricamente, la primera fue Sobekneferu.  (Varias otras mujeres también pueden haber gobernado como faraones nacidos o al menos regentes antes de Hatshepsut, tan pronto como Neithhotep alrededor de 1600 años antes.)
Familia de Hatshepsut: su padre Tutmosis I, su madre Ahmose, y su hermana mayor Neferubity.
Karl Richard Lepsius (1810–1884).


Hatshepsut llegó al trono de Egipto en 1478 a.C. Su ascenso al poder fue notable, ya que le exigía utilizar su línea de sangre, su educación y su comprensión de la religión. Su línea de sangre era impecable, ya que ella era la hija, hermana y esposa de un rey. Su comprensión de la religión le permitió establecerse como la Esposa de Dios de Amen. Oficialmente, ella gobernó conjuntamente con Thutmosis III, quien había ascendido al trono el año anterior cuando era una niña de aproximadamente dos años. Hatshepsut era la esposa principal de Thutmose II, el padre de Thutmose III. Ella es considerada generalmente por los egiptólogos como uno de los faraones más exitosos, reinando más tiempo que cualquier otra mujer de una dinastía egipcia indígena. Según el egiptólogo James Henry Breasted, también es conocida como "la primera gran mujer en la historia de la que estamos informados". 
Hatshepsut era la hija de Thutmose I y su principal esposa, Ahmose. Su esposo Tutmosis II fue el hijo de Tutmosis I y una esposa secundaria llamado Mutnofret, que llevó a la hija del Rey título y fue probablemente un hijo de Ahmose I. Hatshepsut y Thutmose II tuvieron una hija llamada Neferure. Después de tener a su hija, Hatshepsut no pudo tener más hijos. Thutmose II con Iset, una esposa secundaria, sería el padre de Thutmose III, quien sucedería a Hatshepsut como faraón. 

Reinado
Aunque los registros contemporáneos de su reinado están documentados en diversas fuentes antiguas, los eruditos modernos pensaron que Hatshepsut solo había servido como co-regente desde alrededor de 1479 a 1458 a.C, durante los años siete al veintiuno del reinado previamente identificado como de Tutmosis III.  Hoy en día los egiptólogos generalmente están de acuerdo en que Hatshepsut asumió la posición de faraón. 
Hatshepsut fue descrito como teniendo un reinado de aproximadamente 21 años por autores antiguos. Josephus y Julius Africanus citan la lista de reyes de Manetón, mencionando a una mujer llamada Amessis o Amensis que ha sido identificada (por el contexto) como Hatshepsut. En el trabajo de Josefo, su reinado se describe como una duración de 21 años y nueve meses,  mientras que Africanus declaró que fue veintidós años. En este punto de las historias, los registros del reinado de Hatshepsut terminan, ya que la primera gran campaña extranjera de Thutmose III se remonta a su 22º año, que también habría sido el 22º año de Hatshepsut como faraón. 
Sin embargo, salir del comienzo de su reinado es más difícil. El reinado de su padre comenzó en 1526 o 1506 a. C., según las estimaciones altas y bajas de su reinado, respectivamente.  La duración de los reinados de Thutmose I y Thutmose II, sin embargo, no se puede determinar con absoluta certeza. Con breves reinados, Hatshepsut habría ascendido al trono 14 años después de la coronación de Thutmose I, su padre.  Reinos más largos pondrían su ascensión 25 años después de la coronación de Thutmose I.  Por lo tanto, Hatshepsut podría haber asumido el poder desde 1512 a.C, o, ya en 1479 a.C.
La primera declaración de Hatshepsut como faraón se produce en la tumba de Ramose y Hatnofer, donde una colección de artículos de la tumba contenía un solo bote de cerámica o ánfora de la cámara de la tumba, que estaba sellada con la fecha del Año 7.  Otro frasco de la misma tumba, que fue descubierto in situ por una expedición del Museo Metropolitano de Arte de 1935–36 en una colina cerca de Tebas, fue sellado con el sello del " Hatshepsut de la esposa de Dios", mientras que dos frascos llevaban el sello de La Buena Diosa Maatkare. La datación de las ánforas, "sellada en la cámara funeraria [de la tumba] por los escombros de la propia tumba de Senenmut", es indiscutible, lo que significa que Hatshepsut fue reconocido como rey, y no reina, de Egipto por el Año 7 de su reinado. 

Principales logros 
Rutas comerciales 
Hatshepsut restableció las redes comerciales que habían sido interrumpidas durante la ocupación de Egipto por los hicsos durante el Segundo Período Intermedio, construyendo así la riqueza de la Dinastía Dieciocho. Ella supervisó los preparativos y los fondos para una misión a la Tierra de Punt. Esta expedición comercial a Punt fue aproximadamente durante el noveno año del reinado de Hatshepsut. Apareció en su nombre con cinco barcos, cada uno de 70 pies (21 m) de largo, con varias velas y con capacidad para 210 hombres que incluían marineros y 30 remeros. Muchos bienes comerciales fueron comprados en Punt, en particular incienso y mirra.
La delegación de Hatshepsut regresó de Punt con 31 árboles vivos de mirra, cuyas raíces se mantuvieron cuidadosamente en canastas durante todo el viaje. Este fue el primer intento registrado para trasplantar árboles extranjeros. Se informa que Hatshepsut había plantado estos árboles en los patios de su complejo del templo funerario. Los egipcios también regresaron con una serie de otros regalos de Punt, entre los que se encontraba el incienso.  Hatshepsut molería el incienso carbonizado en un delineador de ojos de kohl. Este es el primer uso registrado de la resina. 
Hatshepsut tuvo la expedición conmemorada en alivio en Deir el-Bahari, que también es famosa por su representación realista de la Reina de la Tierra de Punt, la Reina Ati.  La Reina Puntite se presenta como relativamente alta y su físico era generosamente proporcionado, con grandes pechos y rollos de grasa en el cuerpo. Debido a los depósitos de grasa en sus nalgas, a veces se ha argumentado que puede haber tenido esteatopiria. Sin embargo, de acuerdo con el patólogo Marc Armand Ruffer, la característica principal de una mujer esteatopiegosa es una desproporción de tamaño entre las nalgas y los muslos, lo cual no fue el caso de Ati. Ella en cambio parece haber sido generalmente obesa, una condición que fue exagerada por una excesiva lordosis o curvatura de la columna inferior.  Hatshepsut también envió expediciones de asalto a Byblos y la península del Sinaí poco después de la expedición de Punt. Se sabe muy poco acerca de estas expediciones. Aunque muchos egiptólogos han afirmado que su política exterior era principalmente pacífica,  es posible que ella liderara campañas militares contra Nubia y Canaán. 

Proyectos de construcción 

Hatshepsut fue uno de los constructores más prolíficos en el antiguo Egipto, encargando cientos de proyectos de construcción en todo el Alto Egipto y el Bajo Egipto. Podría decirse que sus edificios eran más grandes y más numerosos que los de cualquiera de sus predecesores en el Reino Medio. Más tarde, los faraones intentaron reclamar algunos de sus proyectos como suyos. Ella empleó al gran arquitecto Ineni, quien también había trabajado para su padre, su esposo y para el administrador real Senemut. Durante su reinado, se produjeron tantas estatuas que casi todos los museos importantes con artefactos egipcios antiguos en el mundo tienen estatuas de Hatshepsut entre sus colecciones; por ejemplo, la sala Hatshepsut en la ciudad de Nueva York, El Museo Metropolitano de Arte está dedicado únicamente a algunas de estas piezas.
Siguiendo la tradición de la mayoría de los faraones, Hatshepsut hizo construir monumentos en el Templo de Karnak. También restauró el Recinto de Mut original, la antigua gran diosa de Egipto, en Karnak que había sido devastada por los gobernantes extranjeros durante la ocupación de los hicsos. Más tarde fue asolado por otros faraones, que tomaron una parte tras otra para usarlos en sus propios proyectos de mascotas. El recinto espera la restauración. Ella tenía obeliscos gemelos, en el momento más alto del mundo, erigidos en la entrada del templo. Uno sigue en pie, como el obelisco antiguo más alto que sobrevive en la Tierra; El otro se ha roto en dos y ha caído. El oficial a cargo de esos obeliscos fue el alto administrador Amenhotep.
Otro proyecto, la Capilla Roja de Karnak, fue pensado como un santuario de barca y originalmente pudo haber estado entre sus dos obeliscos. Estaba forrado con piedras talladas que representaban eventos significativos en la vida de Hatshepsut.
Djeser-Djeseru es el edificio principal del complejo del templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahri. Diseñado por Senemut, su visir, el edificio es un ejemplo de simetría perfecta que precede al Partenón, y fue el primer complejo construido en el sitio que eligió, que se convertiría en el Valle de los Reyes.
Hoja de cobre o bronce con el nombre de Hatshepsut. Desde un depósito de la fundación en "un pequeño hoyo cubierto con una esterilla" encontrado en Deir el-Bahri, Egipto. XVIII dinastía. El Museo Petrie de Arqueología Egipcia, Londres

Más tarde, ella ordenó la construcción de dos obeliscos más para celebrar su 16º año como faraón; Uno de los obeliscos se rompió durante la construcción y, por lo tanto, un tercero fue construido para reemplazarlo. El obelisco roto se dejó en su sitio de extracción en Aswan, donde aún permanece. Conocido como el Obelisco inacabado, proporciona evidencia de cómo se extrajeron los obeliscos. 
Columnata de diseño del templo de Hatshepsut.

El Templo de Pakhet fue construido por Hatshepsut en Beni Hasan, en la Gobernación de Minya, al sur de Al Minya. El nombre, Pakhet, fue una síntesis que se produjo al combinar a Bast y Sekhmet, que eran diosas de guerra similares a la leona, en un área que bordeaba la división norte y sur de sus cultos. El templo subterráneo cavernoso, cortado en los acantilados de roca en el lado este del Nilo, fue admirado y llamado a los Speos Artemidos por los griegos durante su ocupación de Egipto, conocida como la Dinastía Ptolemaica. Vieron a la diosa como a una diosa cazadora, Artemisa. Se cree que el templo fue construido junto con otros mucho más antiguos que no han sobrevivido. Este templo tiene un arquitrabe con un largo texto dedicatorio con la famosa denuncia de Hatshepsut de los hicsos que ha sido traducido por James P. Allen.  Los hicsos ocuparon Egipto y lo convirtieron en un declive cultural que persistió hasta un avivamiento provocado por sus políticas e innovaciones. Este templo se modificó más tarde y algunas de sus decoraciones interiores fueron usurpadas por Seti I de la Dinastía XIX, en un intento de reemplazar su nombre por el de Hatshepsut.
El templo tallado en la roca de Pakhet por Hatshepsut en Speos Artemidos.

Siguiendo la tradición de muchos faraones, la obra maestra de los proyectos de construcción de Hatshepsut era un templo funerario. Ella construyó el suyo en un complejo en Deir el-Bahri. Fue diseñado e implementado por Senenmut en un sitio en la Margen Occidental del río Nilo, cerca de la entrada de lo que ahora se llama el Valle de los Reyes, porque de todos los faraones que más tarde decidieron asociarse sus complejos con la grandeza de ella. Sus edificios fueron los primeros grandes planeados para ese lugar.
El punto central del complejo era el Djeser-Djeseru o "lo sublime de Sublimes", una columnata estructura de la perfecta armonía construida casi mil años antes del Partenón. Djeser-Djeseru se sienta sobre una serie de terrazas que una vez fueron adornadas con exuberantes jardines. Djeser-Djeseru está construido en un acantilado que se eleva bruscamente por encima de él. Djeser-Djeseru y los otros edificios del complejo Deir el-Bahri de Hatshepsut se consideran avances significativos en arquitectura. Otro de sus grandes logros es la aguja de Hatshepsut  (también conocida como los obeliscos de granito).

Comparación con otras mujeres gobernantes 
Aunque era poco común que Egipto fuera gobernado por una mujer, la situación no tenía precedentes. Como regente, Hatshepsut fue precedido por Merneith de la Primera Dinastía, que fue enterrado con todos los honores de un faraón y puede haber gobernado por derecho propio. Nimaathap de la Tercera Dinastía pudo haber sido la viuda de Khasekhemwy, pero ciertamente actuó como regente para su hijo, Djoser, y pudo haber reinado como faraón por derecho propio.  Nitocris pudo haber sido el último faraón de la Sexta Dinastía. Su nombre se encuentra en las Historias de Heródoto y en los escritos de Manetón, pero su historicidad es incierta. Se sabe que la reina Sobekneferu de la Duodécima Dinastía asumió el poder formal como gobernante del "Alto y Bajo Egipto" tres siglos antes que Hatshepsut. Ahhotep I, alabado como una reina guerrera, puede haber sido un regente entre los reinados de dos de sus hijos, Kamose y Ahmose I, al final de la XVII Dinastía y el comienzo de la Dinastía XVIII de Hatshepsut. Amenhotep I, que también precedió a Hatshepsut en la XVIII Dinastía, probablemente llegó al poder, mientras que un niño pequeño y su madre, Ahmose-Nefertari, se cree que fue un regente para él. Otras mujeres cuyos posibles reinos como faraones están en estudio incluyen la posible mujer regente/sucesora de Akhenaton (generalmente identificada como Nefertiti o Meritaten) y Twosret. Entre las últimas dinastías egipcias no indígenas, el ejemplo más notable de otra mujer que se convirtió en faraón fue Cleopatra VII, el último faraón del antiguo Egipto. Tal vez en un esfuerzo por aliviar la ansiedad ante la perspectiva de una faraona femenina, Hatshepsut reclamó un derecho divino para gobernar basado en la autoridad del dios Amón.
En comparación con otros faraones femeninos, el reinado de Hatshepsut fue mucho más largo y más próspero. Tuvo éxito en la guerra al principio de su reinado, pero en general se la considera un faraón que inauguró una larga y pacífica era. Ella restableció las relaciones comerciales internacionales perdidas durante la ocupación extranjera por los hicsos y trajo una gran riqueza a Egipto. Esa riqueza permitió a Hatshepsut iniciar proyectos de construcción que elevaron el calibre de la arquitectura del Antiguo Egipto a un estándar, comparable al de la arquitectura clásica, que no sería rivalizado con ninguna otra cultura durante mil años. Ella logró gobernar durante unos 20 años. Una de las cosas más famosas que hizo fue construir el templo de Hatshepsut.

La hipérbole es común a prácticamente todas las inscripciones reales de la historia egipcia. Si bien todos los líderes antiguos lo utilizaron para elogiar sus logros, Hatshepsut ha sido llamado el faraón más exitoso en la promoción de sus logros. Esto puede haber resultado del extenso edificio ejecutado durante su tiempo como faraón, en comparación con muchos otros. Le brindó muchas oportunidades para elogiarse, pero también reflejó la riqueza que sus políticas y administración trajeron a Egipto, lo que le permitió financiar tales proyectos. La tradicionalización de sus logros fue tradicional cuando los faraones construyeron templos y sus tumbas.
Esfinge de granito grande con la imagen del faraón Hatshepsut, representada con la tradicional barba falsa, un símbolo de su poder faraónico: Metropolitan Museum of Art

Las mujeres tenían un estatus relativamente alto en el antiguo Egipto y gozaban del derecho legal de poseer, heredar o poseer bienes. Sin embargo, una mujer que se convertía en faraón era rara; solo Sobekneferu, Khentkaus I y posiblemente Nitocris la precedieron.  La existencia de este último gobernante está en disputa y probablemente sea una mala traducción de un rey varón. Nefernferuaten y Twosret pueden haber sido las únicas mujeres que la sucedieron entre los gobernantes indígenas. En la historia egipcia, no había palabra para una "reina reinante" como en la historia contemporánea, siendo "rey" el antiguo título egipcio sin importar el género, y en el momento de su reinado, el faraónSe había convertido en el nombre para el gobernante. Hatshepsut no es único, sin embargo, en tomar el título de rey. Sobekneferu, gobernando seis dinastías antes de Hatshepsut, también lo hizo cuando ella gobernó Egipto. Hatshepsut había sido bien entrenada en sus deberes como la hija del faraón. Durante el reinado de su padre, ella ocupó el poderoso cargo de la esposa de Dios. Ella había asumido un fuerte papel como reina para su esposo y tenía mucha experiencia en la administración de su reino cuando se convirtió en faraón. No hay indicios de que haya desafíos para su liderazgo y, hasta su muerte, su co-regente permaneció en un papel secundario, dirigiéndose muy amigablemente a su poderoso ejército, que le habría dado el poder necesario para derrocar a un usurpador de su lugar legítimo, si Ese había sido el caso.
Hatshepsut asumió todas las insignias y símbolos de la oficina faraónica en representaciones oficiales: la tela de cabeza de Khat, coronada con el ureo, la barba falsa tradicional y la falda escocesa shendyt. Muchas estatuas existentes, alternativamente, la muestran con atuendos típicamente femeninos, así como con aquellas que la representan con el atuendo ceremonial real. Las estatuas que representan a Sobekneferu también combinan elementos de la iconografía tradicional masculina y femenina y, por tradición, pueden haber servido de inspiración para estas obras encargadas por Hatshepsut.  Sin embargo, después de que este período de transición terminara, la mayoría de las representaciones formales de Hatshepsut como faraón la mostraban en el atuendo real, con toda la vestimenta faraónica.
En su templo funerario, en las estatuas de Osirian que regalaban el transporte del faraón al mundo de los muertos, los símbolos del faraón como la deidad Osiris eran la razón del atuendo y eran mucho más importantes para ser exhibidos tradicionalmente, sus pechos están ocultos detrás de sus brazos cruzados sosteniendo los bastones reales de los dos reinos que ella gobernó. Esto se convirtió en una preocupación acentuada entre los escritores que buscaron razones para el estilo genérico de las estatuas envueltas y llevaron a interpretaciones erróneas. Se requería la comprensión del simbolismo religioso para interpretar las estatuas correctamente. Las interpretaciones de estos primeros estudiosos variaban y, a menudo, eran conjeturas sin fundamento de sus propios valores contemporáneos. Las posibles razones para que sus pechos no se destacaran en las estatuas más formales se debatieron entre algunos egiptólogos tempranos, que no entendieron el simbolismo religioso ritual, para tener en cuenta el hecho de que muchas mujeres y diosas retratadas en el arte egipcio antiguo a menudo carecen de delineación de senos, y que el aspecto físico del género de los faraones nunca se destacó en el arte. Con pocas excepciones, los sujetos fueron idealizados.

Los eruditos modernos, sin embargo, han teorizado que al asumir los símbolos típicos del poder faraónico, Hatshepsut afirmaba que su afirmación era la soberana en lugar de una "Gran Esposa del Rey" o consorte de la reina. El género de los faraones nunca se destacó en las representaciones oficiales; incluso los hombres fueron representados con la barba falsa altamente estilizada asociada con su posición en la sociedad.
Además, las estatuas osirianas de Hatshepsut, al igual que otros faraones, representan al faraón muerto como Osiris, con el cuerpo y las vestiduras de esa deidad. Todas las estatuas de Hatshepsut en su tumba siguen esa tradición. La promesa de la resurrección después de la muerte fue un principio del culto de Osiris. Dado que muchas estatuas de Hatshepsut representadas de esta manera se han exhibido en museos y esas imágenes se han publicado ampliamente, los espectadores que no entienden la importancia religiosa de estas representaciones han sido engañados. Aparte de la cara que representa a Hatshepsut, estas estatuas se asemejan mucho a las de otros reyes como Osiris, siguiendo las tradiciones religiosas.
La mayoría de las estatuas oficiales encargadas de Hatshepsut la muestran de forma menos simbólica y más natural, como una mujer con vestidos típicos de la nobleza de su época. En particular, incluso después de asumir la vestimenta formal, Hatshepsut todavía se describía a sí misma como una mujer hermosa, a menudo como la más bella de las mujeres, y aunque asumió casi todos los títulos de su padre, se negó a tomar el título de "El Toro Fuerte" (el el título completo era El toro fuerte de su madre , que vinculaba al faraón con las diosas Isis, el trono y Hathor, (la vaca que dio a luz y protegió a los faraones), por ser su hijo sentado sobre ellatrono: un título innecesario para ella, ya que Hatshepsut se alió con las diosas, ella misma, lo que ningún faraón masculino pudo. 
Las estatuas de Hatshepsut de Osiris en su tumba, una en cada pilar de la extensa estructura, observan la cubierta de momificación que rodea la parte inferior del cuerpo y las piernas, así como el ladrón y el látigo asociados con Osiris: Deir el-Bahri

En lugar de ser el toro fuerte, Hatshepsut, que había servido como un guerrero muy exitoso durante la primera parte de su reinado como faraón, se asoció con la imagen leona de Sekhmet, la principal deidad de la guerra en el panteón egipcio.
Los conceptos religiosos estaban vinculados a todos estos símbolos y títulos. En el momento del reinado de Hatshepsut, la fusión de algunos aspectos de estas dos diosas siempre que ambas hubieran dado a luz y fuesen los protectores de los faraones. Se volvieron intercambiables a veces. Hatshepsut también remonta su linaje a Mut, una diosa madre primigenia del panteón egipcio, que le dio otro ancestro que era una deidad, al igual que su padre y abuelo, faraones que se habrían convertido en deificados al morir.
Si bien Hatshepsut se representó en el arte oficial con los atuendos de un faraón, como la barba falsa que también llevaban los faraones, es muy improbable que alguna vez usara tales adornos ceremoniales, como es poco probable que lo hicieran los faraones masculinos. Se cree que las estatuas como las del Museo Metropolitano de Arte, que la representan sentada con un vestido ajustado y la corona nemes, son una representación más precisa de cómo se habría presentado en la corte.
Como una notable excepción, solo un faraón masculino abandonó la rígida representación simbólica que se había convertido en el estilo de la obra de arte más oficial que representa al gobernante, el faraón Amenhotep IV (más tarde Akhenaton) de la misma dinastía XVIII, cuya esposa, Nefertiti, también puede haber gobernado por derecho propio tras la muerte de su marido.
El Halcón del Faraón, Hatshepsut— Templo en Luxor

Uno de los ejemplos más famosos de las leyendas sobre Hatshepsut es un mito sobre su nacimiento. En este mito, Amón va a Ahmose en la forma de Thutmose I y la despierta con olores agradables. En este punto, Amun coloca el ankh, un símbolo de la vida, en la nariz de Ahmose, y Hatshepsut es concebido por Ahmose. Khnum, el dios que forma los cuerpos de los niños humanos, recibe instrucciones para crear un cuerpo y ka, o presencia corporal / fuerza vital, para Hatshepsut. Heket, la diosa de la vida y la fertilidad, y Khnum luego llevan a Ahmose a la cama de una leona donde da a luz a Hatshepsut. Los relieves que representan cada paso en estos eventos se encuentran en Karnak y en su templo funerario.
El Oráculo de Amón proclamó que era la voluntad de Amón que Hatshepsut fuera el faraón, fortaleciendo aún más su posición. Reiteró el apoyo de Amun al tener estas proclamaciones del dios Amun grabadas en sus monumentos:
Bienvenido, mi dulce hija, mi favorita, el Rey del Alto y Bajo Egipto, Maatkare, Hatshepsut. Tú eres el faraón, tomando posesión de las Dos Tierras. 
Hatshepsut afirmó que ella era la heredera intencionada de su padre y que la convirtió en la heredera de Egipto. Casi todos los académicos de hoy ven esto como un revisionismo histórico, o prolepsis, por parte de Hatshepsut, ya que era Tutmosis II, un hijo de Tutmosis I de Mutnofret, quien era el heredero de su padre. Además, Thutmose no podría haber previsto que su hija Hatshepsut sobreviviera a su hijo en su propia vida. Thutmose II pronto se casó con Hatshepsut y este último se convirtió en su esposa real y la mujer más poderosa en la corte. Biógrafa Evelyn Wells. Sin embargo, acepta la afirmación de Hatshepsut de que ella fue la sucesora intencionada de su padre. Una vez que ella misma se convirtió en faraona, Hatshepsut apoyó su afirmación de que ella era la sucesora designada por su padre con inscripciones en las paredes de su templo funerario:
Entonces su majestad les dijo: "Esta hija mía, Khnumetamun Hatshepsut, ¡que viva!", He nombrado como mi sucesora en mi trono... ella dirigirá a la gente en todas las esferas del palacio; Los guiará. Obedezca sus palabras, únanse a su orden". Los nobles reales, los dignatarios y los líderes de la gente escucharon esta proclamación de la promoción de su hija, el Rey del Alto y Bajo Egipto, Maatkare, que ella viva eternamente. 
El humorista estadounidense Will Cuppy escribió un ensayo sobre Hatshepsut que se publicó después de su muerte en el libro The Decline and Fall of Practically Everybody. Respecto a una de sus inscripciones en la pared, escribió:
Para una idea general de la apariencia de Hatshepsut en una cierta etapa de su carrera, estamos en deuda con una de esas inscripciones en el muro. Afirma que "mirarla era más hermosa que cualquier otra cosa; su esplendor y su forma eran divinos". Algunos pensaron que era extraño que el faraón femenino hubiera sido tan atrevido, como lo era ella. De ningún modo. Ella simplemente estaba diciendo cómo eran las cosas hace unos treinta y cinco años, antes de que se casara con Thutmose II y se largara con Thutmose III. "Era una doncella, hermosa y floreciente", corren los jeroglíficos, y no tenemos ninguna razón para dudarlo. Seguramente no hay daño en decirle al mundo cómo se veía en 1515 a.C 

La muerte, la sepultura y la momificación 
Una estatua de piedra de Hatshepsut

Hatshepsut murió a medida que se acercaba a lo que consideraríamos en la edad media, dada la vida contemporánea típica, en su vigésimo segundo año anual.  La fecha precisa de la muerte de Hatshepsut, y el momento en que Thutmosis III se convirtió en el próximo faraón de Egipto, se considera el año 22, II Peret, día 10 de su reinado, según consta en una sola estela erigida en Armant o el 16 de enero de 1458 a. C. Esta información valida la confiabilidad básica de los registros de la lista de reyes de Manetho, ya que la fecha de acceso conocida de Hatshepsut fue I Shemu el día 4  (Es decir: Hatshepsut murió nueve meses después de su 22º año como rey, como Manetho escribe en su Epítome por un reinado de 21 años y nueve meses). Ninguna mención contemporánea de la causa de su muerte ha sobrevivido. En junio de 2007, hubo un descubrimiento hecho en el Valle de los Reyes. Una momia fue descubierta en la tumba de la enfermera real de Hatshepsut, Setre-In. Se usó un fragmento de diente fundado en un frasco de órganos para ayudar a identificar el cuerpo de Hatshepsut.  Sin embargo, si la identificación reciente de su momia es correcta, la evidencia médica indicaría que padeció diabetes y murió de cáncer de huesos que se había extendido por todo su cuerpo mientras estaba en la cincuentena.  También sugeriría que ella tenía artritis y mala dentadura.
Hatshepsut había comenzado la construcción de una tumba cuando ella era la Gran Esposa Real de Tutmosis II, pero la escala de esto no era adecuada para un faraón, así que cuando ascendió al trono, comenzó la preparación para otro entierro. Para esto, KV20, originalmente extraída de su padre, Thutmose I, y probablemente la primera tumba real en el Valle de los Reyes, fue ampliada con una nueva cámara funeraria. Hatshepsut también restauró el entierro de su padre y se preparó para un entierro doble de Thutmose I y ella dentro de KV20. Es probable, por lo tanto, que cuando ella muriera (a más tardar el vigésimo segundo año de su reinado), fuera enterrada en esta tumba junto con su padre.  Durante el reinado de Thutmose III, sin embargo, una nueva tumba, (KV38), junto con un nuevo equipo de entierro, se proporcionó a Thutmose I, quien luego fue retirado de su tumba original y reingresado en otro lugar. Al mismo tiempo, la mamá de Hatshepsut podría haber sido trasladada a la tumba de su enfermera, Sitre In, en KV60. Es posible que Amenhotep II, hijo de Tutmosis III por una esposa secundaria, fuera el que motivó estas acciones en un intento por asegurar su propio derecho incierto a la sucesión. Además de lo que se recuperó de KV20 durante la limpieza de la tumba de Howard Carter en 1903, se han encontrado otros muebles funerarios pertenecientes a Hatshepsut en otros lugares, incluido un "trono" leonado (la cama es una mejor descripción), una senet tablero de juego con piezas de juego de jaspe rojo con cabeza de leona tallada que llevan su título faraónico, un anillo de sello y una estatuilla de shabti parcial que lleva su nombre. En el Royal Mummy Cache en DB320, se encontró una caja canópica de madera con un botón de marfil que estaba inscrita con el nombre de Hatshepsut y contenía un hígado o bazo momificado, así como un diente molar. Sin embargo, había una dama real de la vigésimo primera dinastía del mismo nombre, y durante un tiempo se pensó que podría haber pertenecido a ella. 
En 1903, Howard Carter descubrió una tumba (KV60) en el Valle de los Reyes que contenía dos momias femeninas, una identificada como la nodriza de Hatshepsut y la otra no identificada. En la primavera de 2007, el cuerpo no identificado finalmente fue retirado de la tumba por el Dr. Zahi Hawass y llevado al Museo Egipcio de El Cairo para su análisis. A esta momia le faltaba un diente, y el espacio en la mandíbula coincidía perfectamente con el molar existente de Hatshepsut, que se encuentra en la "caja canópica" DB320.  Desde entonces, su muerte se ha atribuido a una loción para la piel cancerígena que se encuentra en posesión del faraón, lo que la llevó a tener cáncer de huesos. "Hay mucho que habla de esta hipótesis", según Helmut Wiedenfeld del instituto farmacéutico de la Universidad de Bonn. "Si te imaginas que la reina tenía una enfermedad crónica de la piel y que encontró una mejoría a corto plazo del bálsamo, puede haberse expuesto a un gran riesgo con los años". 

Cambio de reconocimiento 
Hacia el final del reinado de Thutmosis III y hacia el reinado de su hijo, se intentó eliminar a Hatshepsut de ciertos registros históricos y faraónicos, una " damnatio memoriae". Esta eliminación se llevó a cabo de la manera más literal posible. Sus cartuchos e imágenes fueron cincelados en algunas paredes de piedra, dejando huecos muy obvios en forma de Hatshepsut en la obra de arte.
En el templo de Deir el-Bahari, las numerosas estatuas de Hatshepsut fueron derribadas y, en muchos casos, destrozadas o desfiguradas antes de ser enterradas en un pozo. En Karnak, incluso hubo un intento de amurallar sus obeliscos. Si bien está claro que gran parte de esta reescritura de la historia de Hatshepsut ocurrió solo durante el cierre del reinado de Thutmosis III, no está claro por qué ocurrió, aparte del patrón típico de autopromoción que existió entre los faraones y sus administradores, o quizás ahorrar dinero al no construir nuevos monumentos para el entierro de Thutmose III y, en cambio, usar las grandes estructuras construidas por Hatshepsut.
Algunos sospechan que Amenhotep II, el hijo de Tutmosis III, que se convirtió en un co-regente hacia el final del reinado de su padre, es el defacer durante el final del reinado de un faraón muy antiguo. Habría tenido un motivo porque su posición en el linaje real no era tan fuerte como para asegurar su elevación al faraón. Está documentado, además, que ha usurpado muchos de los logros de Hatshepsut durante su propio reinado. Su reinado está marcado con intentos de romper también el linaje real, no registra los nombres de sus reinas y elimina los poderosos títulos y roles oficiales de las mujeres reales, como la Esposa de Dios de Amón. 
Durante muchos años, suponiendo que fue Thutmosis III actuando por resentimiento una vez que se convirtió en faraón, los egiptólogos modernos tempranos suponían que los borrados eran similares a la memoria romana. Esto parecía tener sentido al pensar que Thutmose podría haber sido un co-regente poco dispuesto durante años. Sin embargo, esta evaluación de la situación es probablemente demasiado simplista. Es altamente improbable que el determinado y centrado Thutmose, no solo el general más exitoso de Egipto, sino también un aclamado atleta, escritor, historiador, botánico y arquitecto, haya meditado durante dos décadas de su propio reinado antes de intentar vengarse de su madrastra. y tia Según el reconocido egiptólogo Donald Redford:
Aquí y allá, en los rincones oscuros de un santuario o una tumba donde ningún ojo plebeyo podía ver, el cartucho y la figura de la reina quedaron intactos ... lo que nunca volvería a ver el ojo vulgar, todavía transmitía al rey el calor y el temor de una presencia divina 
Los borrados fueron esporádicos y aleatorios, con solo eliminadas las imágenes más visibles y accesibles de Hatshepsut; Si hubiera sido más completo, ahora no tendríamos tantas imágenes de Hatshepsut. Thutmose III pudo haber muerto antes de que se terminaran estos cambios y puede ser que él nunca haya tenido la intención de borrar totalmente su memoria. De hecho, no tenemos pruebas que respalden la suposición de que Thutmose odiaba o le molestaba a Hatshepsut durante su vida. Si eso hubiera sido cierto, como jefe del ejército, en una posición que le había dado Hatshepsut (que claramente no estaba preocupado por la lealtad de su co-regente), seguramente podría haber liderado un golpe de estado exitoso, pero no intentó desafiarla autoridad durante su reinado y, sus logros e imágenes se mantuvieron en todos los edificios públicos que construyó durante veinte años después de su muerte.

Hipótesis tyldesley 
Joyce Tyldesley planteó la hipótesis de que es posible que Thutmose III, sin una motivación siniestra, haya decidido al final de su vida relegar a Hatshepsut a su lugar esperado como regente, que era el papel tradicional de las mujeres poderosas en la corte de Egipto como ejemplo de la reina Ahhotep atestigua, en lugar de rey. Tyldesley modifica su concepto de que, al eliminar los rastros más evidentes de los monumentos de Hatshepsut como faraón y reducir su estatus al de su co-regente, Thutmose III podría afirmar que la sucesión real se ejecutó directamente de Thutmose II a Thutmose III sin ninguna interferencia de su tía.
Los borrados deliberados o las mutilaciones de las numerosas celebraciones públicas de sus logros, pero no las pocas veces vistas, serían todo lo necesario para oscurecer los logros de Hatshepsut. Además, para la segunda mitad del reinado de Thutmosis III, los altos funcionarios más prominentes que habían servido a Hatshepsut habrían muerto, eliminando así la poderosa resistencia religiosa y burocrática a un cambio de dirección en una cultura altamente estratificada. El principal partidario de Hatshepsut y el partidario más cercano, Senenmut, parece haberse retirado abruptamente o morir alrededor de los años 16 y 20 del reinado de Hatshepsut, y nunca fue enterrado en ninguna de sus tumbas cuidadosamente preparadas.  Según Tyldesley, el enigma de la repentina desaparición de Senenmut "molestó a los egiptólogos durante décadas" dada la "falta de evidencia arqueológica o textual sólida" y permitió que "la vívida imaginación de los eruditos de Senenmut se desenvolviera" dando como resultado una variedad de soluciones sólidas "algunos de los cuales darían crédito a cualquier trama ficticia de asesinato/misterio".  En tal escenario, los nuevos funcionarios judiciales, nombrados por Thutmose III, también habrían tenido interés en promover los muchos logros de su maestro para asegurar el éxito continuo de sus propias familias.
Suponiendo que se trataba de Thutmosis III (en lugar de su co-regente hijo), Tyldesley también planteó una hipótesis acerca de Thutmosis que sugiere que su borrado y desfiguración de los monumentos de Hatshepsut podría haber sido un intento frío pero racional por su parte para extinguir el recuerdo de una "rey mujer no convencional cuyo reinado podría posiblemente ser interpretado por las generaciones futuras como una ofensa grave contra Ma'at, y cuya corregencia poco ortodoxa" podría "arrojar serias dudas sobre la legitimidad de su propio derecho a gobernar. El crimen de Hatshepsut no tiene por qué ser más que el hecho de que ella era una mujer". Tyldesley conjeturó que Thutmosis III pudo haber considerado la posibilidad de que el ejemplo de una mujer rey exitosa en la historia de Egipto pudiera demostrar que una mujer era tan capaz de gobernar Egipto como un rey hombre tradicional, lo que podría persuadir a "futuras generaciones de mujeres reyes potencialmente fuertes" no "permanecer contentos con su suerte tradicional como esposa, hermana y eventual madre de un rey" y asumir la corona.  Descartando una historia relativamente reciente conocida por Thutmosis III de otra mujer que fue rey, Sobekneferu del Reino Medio de Egipto, ella conjeturó además que él podría haber pensado que aunque había disfrutado de un breve reinado de aproximadamente cuatro años, gobernó "al final de una dinastía de la [dinastía 12] que se desvanecía, y desde el comienzo de su Las probabilidades se habían acumulado en su contra. Por lo tanto, era aceptable para los conservadores egipcios como una "reina guerrera" patriótica que no había logrado "rejuvenecer las fortunas de Egipto". En contraste, el glorioso reinado de Hatshepsut fue un caso completamente diferente: ella demostró que las mujeres eran tan capaces como los hombres de gobernar las dos tierras ya que ella presidió con éxito un Egipto próspero durante más de dos décadas.  Si la intención de Thutmosis III era evitar la posibilidad de que una mujer asumiera el trono, como lo propuso Tyldesley, fue un fracaso, ya que Twosret y Neferneferuaten (posiblemente), una corregente femenina o sucesora de Akhenaton, asumieron el trono por períodos cortos. Faraón más tarde en el Nuevo Reino.

"Problema de Hatshepsut" 
El borrado del nombre de Hatshepsut, sea cual sea el motivo o la persona que lo ordenó, casi hizo que desapareciera de los registros arqueológicos y escritos de Egipto. Cuando los egiptólogos del siglo XIX comenzaron a interpretar los textos en las paredes del templo de Deir el-Bahri (que estaban ilustrados con dos reyes aparentemente masculinos), sus traducciones no tenían sentido. Jean-François Champollion, el decodificador francés de los jeroglíficos, no estaba solo en sentirse confundido por el evidente conflicto entre las palabras y las imágenes:
Si me sentí algo sorprendido al ver aquí, como en otras partes del templo, el famoso Moeris [Thutmose III], adornado con todas las insignias de la realeza, dando lugar a este Amenenthe [Hatshepsut], por cuyo nombre podemos buscar las listas reales en En vano, aún más asombrado me encontré al leer las inscripciones de que dondequiera que se referían a este rey barbudo con la vestimenta habitual de los faraones, los sustantivos y los verbos eran femeninos, como si se tratara de una reina. Encontré la misma peculiaridad en todas partes... 
El "Problema de Hatshepsut" fue un problema importante en la egiptología de finales del siglo XIX y principios del XX, centrándose en la confusión y el desacuerdo sobre el orden de sucesión de los faraones de la dinastía de principios del XVIII. El dilema toma su nombre de la confusión sobre la cronología de la regla de la reina Hatshepsut y Thutmose I, II y III.  En su día, el problema fue lo suficientemente controvertido como para causar disputas académicas entre los principales egiptólogos y creó percepciones sobre la familia Thutmosid temprana que persistió hasta el siglo XX, cuya influencia aún se puede encontrar en trabajos más recientes. En lo que respecta a la cronología, el problema de Hatshepsut se resolvió en gran parte a fines del siglo XX, a medida que se descubrió más información sobre ella y su reinado.

Los descubrimientos arqueológicos 
El descubrimiento en 2006 de un depósito de la fundación que incluye nueve cartuchos de oro con los nombres de Hatshepsut y Thutmose III en Karnak puede arrojar luz adicional sobre el eventual intento de Thutmose III y su hijo Amenhotep II para borrar a Hatshepsut del registro histórico y la naturaleza correcta de Sus relaciones y su papel como faraón.

LA REGENCIA DE HATSHEPSUT
Los cincuenta y cuatro años de reinado de Tutmosis III empezaron en su temprana niñez con Hatshepsut, su tía y madrastra, actuando como Regente. Según Ineni, cuya “autobiografía” funeraria terminó justo antes que Hatshepsut se convirtiese en soberana: “su hijo (de Tutmosis II) ascendió en su lugar como rey de las Dos Tierras en el trono de quien le había engendrado. La hermana de él, la esposa del dios, Hatshepsut, se encargó de los asuntos de las Dos Tierras asesorada por sus consejeros. Egipto trabajó para ella, con la cabeza respetuosamente inclinada, semilla excelente del dios, de quien procedía…”. La inscripción de Ahmose Pennekhbet se refiere a la regencia de Hatshepsut de forma parecida, con términos desenfadados, describiéndola como “esposa del dios”, pero también llamándola Maatkara, que era su nombre escogido para su subida al Trono, o prenomen.
Se ha argumentado que Hatshepsut se vio a sí misma como heredera de Tutmosis I incluso antes de que su padre falleciese, implicando así que la datación del reinado de Tutmosis III puede haberse aplicado tanto a su propio reinado como al del rey-niño. Es también posible que capitalizase su rol de "esposa del dios Amun", sus tenencias económicas, y su conexión con la familia Ahmose-Nefertari – posiblemente su propio eslabón genealógico a través de su madre, Ahmose – como apoyo a su regencia de una forma similar a la de sus predecesoras femeninas, Ahhotep y Ahmose-Nefertari. Parece ser que también estuvo preparando a Nefrura para el mismo tipo de rol.
No obstante, una vez que Hatshepsut se dio a sí misma su propio nombre del Trono, y comenzó su transformación pública como faraón, sólo podía haber tenido un cierto precedente que seguir: Sobekkara Sobekneferu (1.777-1.773 a.C.), la mujer que gobernó a finales de la Dinastía XII. Hatshepsut no intentó legitimar su reinado argumentando haber gobernado con o para su esposo Tutmosis II. Prefirió realzar su línea sanguínea. Y ya en el período anterior a su toma del nombre de Trono, el mayordomo real, Senenmut dejó una inscripción en Aswan, en conmemoración de la extracción de la cantera de su primer obelisco, refiriéndose a ella como “hija del faraón”, “hermana del faraón”, “esposa del dios”, “gran esposa real”, Hatshepsut.
En Deir el-Bahri, las escenas y los textos de Hatshepsut contienen alegaciones de que Tutmosis I la habría proclamado heredera antes de su muerte, y que Ahmose habría sido escogida por el dios Amun para parir al nuevo soberano divino. Hatshepsut tenía la misma pureza genealógica que Ahmose-Nefertari, Ahhotep y Sobekneferu. Esta última nunca fue reina: fue “hija del faraón”, cuya personificación de la línea familiar pura, al parecer, fue suficiente para mantener su poder como faraón. Hatshepsut tiene que haber sentido que ella reunía los mismos condicionantes, y casi veinte años le dieron la razón.
El único hijo que se le conoce de Tutmosis II es Nefrura, a quien normalmente se le describe como “hija del faraón” y “esposa del dios”, y también, en más de una ocasión, como “ama de las dos tierras” y “señora del Alto y Bajo Egipto”.
El debate continúa sobre si era esposa de Tutmosis III durante el período de corregencia, aunque sí aparecía junto él como “esposa del dios” hasta el año veintiuno o veintidós de su reinado. En cierto momento Tutmosis III le cambió el nombre por el de Sitiah, con la que contraería matrimonio al inicio de su reinado en solitario. Si Nefrura alguna vez llegó a convertirse en “gran esposa” de Tutmosis III, el faraón tendría que haber puesto fin a aquella relación formal poco después de que Hatshepsut desapareciese en el vigésimo o vigesimoprimer año de su reinado. No se han identificado, de forma explícita, ningunos hijos nacidos de Nefrura, si bien se ha sugerido al príncipe Amenemhat como hijo suyo, por motivos puramente circunstanciales.

LOS ANBICIOSOS PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN DE HATSHEPSUT
Como gobernante, Hatshepsut realizó proyectos de construcción que superaron con mucho los de sus predecesores. La lista de emplazamientos que llegaron a abordar Tutmosis I y II se extendió en el Alto Egipto, incluyendo lugares que los gobernantes ahmósidas habrían favorecido: Kom Ombo, Nekhen (Hieracómpolis) y, en particular, Elkab, pero también Armant y Elefantina. Tanto Hatshepsut como Tutmosis III dejaron numerosos restos en Nubia: en Qasr Ibrim, en Sai, una estatua sentada de la reina que recuerda las de Ahmose y Amenhotep I; en Semna, Faras, Quban, y especialmente en Buhen, donde la reina construyó un templo peristilo (con columnas en todos los lados) en honor al Horus de Buhen, de un tipo común, a mediados de la Dinastía XVIII. El templo de Buhen, en la actualidad trasladado al Museo de Jartum, contiene escenas de la coronación de Hatshepsut, y de veneración a su padre.
Menfis puede que gozase de la atención de Hatshepsut como soberano. Se ha identificado un fragmento de una jarra de alabastro, en la región del templo de Ptah, pero, aún más significativo, la colosal esfinge de alabastro que reposa dentro del muro sur del recinto del templo ramésida pudo haber formado parte de una antigua aproximación al templo, y que estuviese acompañada de una segunda esfinge. Las canteras de Hatnub, fuente probable de la piedra de la esfinge, estaban ubicadas en el Egipto Medio, no muy lejos de otro de sus monumentos: la cripta labrada en roca de Beni Hassan, conocida ahora como Speos Artemidos.
Aparte de la evidencia de cantería en Hatnub, no existe otro rastro de construcción de los faraones de la Dinastía XVIII en el Egipto Medio anterior a Hatshepsut, y la larga inscripción de Speos Artemidos ha documentado que ella fue la primera en restaurar templos en la zona desde los destructivos años de guerra con los Hyksos. Durante estas guerras, el Egipto Medio constituía una región estratégica debido a que sus carreteras se adentraban en el Desierto Occidental hasta los oasis, y de allí, hasta Nubia.
Hatshepsut reivindicaba en sus inscripciones haber reconstruido templos en Hebenu, capital del nome Oryx, en Hermópolis, y en Cusae, y haber servido a la diosa-leona Pakhet, deidad sagrada para la región que rodeaba a la propia Speos. Esta tarea tiene que haberse llevado a cabo bajo la supervisión de Djeuty, Supervisor del Tesoro y también nomarca de Herwer, en el Egipto Medio, a la vez que Supervisor de Sacerdotes del dios Thoth, en Hermópolis. Las inscripciones de su tumba en Dra Abu el-Naga hablan de los numerosos trabajos supervisados por él en nombre de Hatshepsut, e invoca un número de deidades regionales, incluyendo a Hathor de Cusae. Los dioses de dichos centros de culto – Horus, Thoth, y Hathor, respectivamente, recibirían, como otras deidades de Nubia y Egipto, una nueva participación en las fuentes económicas de Egipto.
No obstante, ningún lugar recibió más atención de Hatshepsut que Tebas. El templo de Karnak volvió de nuevo a crecer bajo su supervisión, con los trabajos de construcción dirigidos por un número de funcionarios, que incluían a Hapuseneb, Alto Sacerdote de Amun, Djehuty, el Supervisor del Tesoro, ya mencionado. Con el país en paz durante la mayor parte de los veinte años de su reinado, Hatshepsut pudo explotar la riqueza de las fuentes naturales de Egipto, así como los de Nubia.
El oro fluía de los desiertos del este y del sur. Las canteras de piedras preciosas estaban operativas; en cuanto a la arenisca, se empezó a trabajar en serio en Gebel el-Silsila; el cedro se importaba del Levante Oriental; y el ébano venía de África, quizás vía Punt. En las inscripciones de la reina y de sus funcionarios, los monumentos y materiales usados para su construcción eran específica y escrupulosamente detallados. Hatshepsut estaba muy contenta con la cantidad y calidad de los productos de lujo que podía adquirir y donar en honor de Amón. Tanto es así que hizo tallar una escena en Deir el Bahri para mostrar la cantidad de mercancía exótica traída de Punk. Djehuty ofreció detalles de los regalos procedentes de Punt que Hatshepsut habría donado a Amun, y también se refirió al electrum de las minas del Desierto Oriental que se le había confiado para embellecer Karnak.
Djehuty, Hapuseneb, y Puyemra, todos describieron su participación en la fabricación de la capilla de ébano donada al templo de Mut de Isheru, en Karnak. La dirección del trabajo en el templo, por parte de Hatshepsut, estuvo a cargo de Senenmut, cuyo nombre aparece en una puerta escavada allí, pero Hatshepsut también dejó una estatua en el recinto.
En Karnak, Hatshepsut dejó, muy significativamente en términos de su contribución personal, el Octavo Pilono, una nueva entrada en el sur al recinto del templo. Situado a lo largo del camino procesional de norte a sur que conectaba el centro de Karnak con el recinto de Mut, el nuevo pilono de arenisca fue el primero de piedra de aquella ruta. Irónicamente, la prueba del interés de Hatshepsut en su construcción no es visible, ya que la cara inscrita del pilono fue borrada y redecorada en los primeros años del reinado de Amenhotep II (1.427-1.400 A.C.), hijo de Tutmosis III.
No obstante, el deseo de Hatshepsut de construir una nueva entrada formaba parte de un plan mucho mayor concebido para asegurarse que su vinculación con el templo no sería fácil de olvidar. Al conectar Karnak con el templo de Mut, la reina quizás estaba deliberadamente desviando la atención lejos de la entrada de Tutmosis II al Cuarto Pilono. Igualmente construyó un templo en el callejón norte-sur dedicado a Amun-Ra-Kamutef, una forma de creador del dios. Tomadas en su conjunto, sus construcciones en el templo de Luxor, al sur, que albergaban el festival anual de renovación real, el templo de Mut, donde la consorte de Amun residía, y el santuario a Kamutef, formaban un complejo de edificaciones donde Hatshepsut podía describir y celebrar su descendencia de Amón, obtener el favor de las deidades para su reinado, y ampliar su reivindicación de divinidad para su propia realeza.
En otro lugar de Karnak central, Hatshepsut mandó levantar un palacio para sus actividades rituales, y construir una serie de habitáculos alrededor del mausoleo central de la barca fúnebre – originalmente construido por Tutmosis III - donde ella habría representado su purificación y aceptación por los dioses. Justamente dónde tenía ella situado el gran mausoleo de cuarcita de su barca fúnebre, sigue aún siendo objeto de debate, si bien actualmente se está reconstruyendo en el Museo al Aire Libre de Karnak. Este mausoleo muestra detalles de las procesiones asociadas con el Festival Opet - en el que Amun de Karnak visitaba el templo de Luxor – y con la Hermosa Fiesta del Valle. Durante ésta, Amun abandonaba Karnak para viajar hacia el oeste, hasta Deir el-Bahri, y hacia los templos de otros soberanos. Este festival acabaría convirtiéndose en el más preciado del margen oeste tebano durante el Imperio Nuevo.
Hatshepsut tenía una tumba escavada para ella en el Valle de Los Reyes como soberano. La Tumba KV20 parece ser la más antigua del Valle, y Hatshepsut la amplió para acomodar a su propio sarcófago y un segundo que habría sido tallado para ella pero vuelto a labrar para su padre Tutmosis I. Ambos habrían inicialmente descansado allí, pero Tutmosis III, más adelante, habría movido el cuerpo de Tutmosis I a la KV38, que había construido por parecidas razones.
La confusión de la multiplicidad de tumbas y sarcófagos para Hatshepsut no acaba ahí, pero la investigación llevada a cabo por el Profesor Luc Gabolde, nacido en Nantes (Francia) en 1987, Doctor en Egiptología por la Universidad de Lyon, y otros, ha contribuido a un mejor conocimiento de los primitivos trabajos en el Valle de los Reyes. La reina construyó también un templo a Amun en Medinet Abu, en el extremo sur de Tebas. Terminado por Tutmosis III, esta capilla albergaba un importante culto al dios del oeste, convirtiéndose en parte del ciclo procesional de festivales regulares que incluía a Deir el-Bahri y Karnak, y que más adelante incluiría a Osiris.

EL TEMPLO DE DEIR EL-BAHRI: UNA MANIFESTACIÓN DEL REINADO DE HATSHEPSUT
El Templo de Deir el-Bahri continúa siendo el monumento más perdurable de Hatshepsut. Hecho de piedra caliza y diseñado con una serie de terrazas acopladas a la pared del alto acantilado, en una bahía creada de forma natural por el río y la acción del viento, el templo, conocido como “Sagrado entre los Sagrados” (djeser djeseru), fue la manifestación más completa en forma material de su reinado. El diseño del templo sigue una línea ya conocida desde el Primer Período Intermedio, y particularmente inspirado en el templo de Mentuhotep II (2.055-2.004 a.C.) de la Dinastía XI, justo al sur.
Los templos aterrazados continuaron construyéndose durante todo el Segundo Período Intermedio y, más recientemente, a comienzos de la Dinastía XVIII, muy particularmente por Ahmose, en Abydos. Hatshepsut tomó formas desarrolladas por muchos de sus antepasados reales; por ejemplo, las colosales estatuas de Osiris adosadas a pilares cuadrados en sus columnatas, recuerdan de forma cercana a las estatuas de Senusret I. Por otra parte, la inspiración de Hatshepsut pudo haberle venido de su propio padre, Tutmosis I, ya que los colosos de Osiris, en Karnak, aunque de arenisca, eran similares a los de Deir el-Bahri.
Una vez terminado, el templo mostraba escenas e inscripciones que, de forma cuidadosa, describían un número de proyectos y eventos de la vida y gobierno de Hatshepsut. Las zonas más accesibles, las columnatas más bajas y medias, mostraban, por ejemplo, una campaña militar en Nubia, el transporte de obeliscos para el templo de Karnak, una expedición a Punc para traer árboles de resinas perfumadas, productos comerciales africanos, y el nacimiento divino del faraón.
A los funcionarios asociados con el trabajo se les mencionaba por su nombre en las inscripciones, incluyendo al Tesorero Nehesy y a Senenmut. Las inscripciones funerarias de Djehuty y Senenmut sugieren que ambos fueron activos en la construcción y embellecimiento del templo “Sagrado entre los Sagrados”, de Deir el-Bahri.
En el extremo sur de la terraza de en medio, se construyó una capilla para Hathor, la diosa del cementerio occidental que servía de fachada a un patio de columnas cuyos capiteles tomaban la forma de emblemas de la deidad con rostro de vaca. Escenas del faraón dando de comer a la vaca sagrada flanqueaban la entrada a la propia capilla. En la terraza superior, había una puerta central de entrada al patio peristilo detrás del que se encontraba el santuario principal del templo. Escenas de la procesión de la Hermosa Fiesta del Valle decoraban el lado norte del patio, mientras que el Festival Opet aparecía en el lado sur.
Hacia el norte, otro patio cercado contenía altares de hornacina para los dioses, incluido Amón, y un amplio altar de alabastro egipcio al aire libre, para el Dios-Sol, Ra-Horakhty. La característica de este templo solar constituyó un significativo aditamento al complejo que recordaba una antigua forma vista ya en la Pirámide Escalonada de la Dinastía III, en Saqqara. Su significado para el culto real se acentuaba con unas habitaciones al sur del patio central, donde el deseo del soberano de acompañar al Dios-Sol en su ruta diaria a través de los cielos y del mundo de los muertos se expresaba mediante escenas y textos.
Los himnos que describían las deidades que controlaban cada hora del día y de la noche, daban a Hatshepsut poder sobre el propio tiempo, de forma que ella podía fundirse con el Sol para toda la eternidad. En esta terraza había, también, capillas para la propia Hatshepsut y para su padre, Tutmosis I. Una inscripción acompañaba a una escena del faraón anunciando el futuro reinado de su hija.
Un grupo de frases diseñadas para comunicarse con los pocos que podían leer y que podían acceder a estas zonas privadas del templo, alude sutilmente, a la naturaleza poco usual del mandato de Hatshepsut. A sus altos funcionarios se le previene dos veces: “Aquel que le rinda homenaje, vivirá; aquel que hable con maldad y blasfemia de Su Majestad, morirá”. Es probable que esta fuese la postura oficial de la Corte de la época, y que la inscripción meramente fuese una declaración exagerada, con la que el círculo de élite del momento estaría más que familiarizado.
Hatshepsut fue muy generosa con los que le ayudaron, a juzgar por el significativo aumento del número de estatuas privadas dedicadas en templos tales como el de Karnak. La soberana parece haber forjado tal relación simbiótica con sus nobles, que tan importante era ella para ellos, como lo eran ellos para ella. Durante este período, por vez primera en las tumbas privadas tebanas, el soberano coronado aparece ataviado como el propio Dios-Sol, actuando como intermediario eterno del propietario de la tumba.
Las tumbas tebanas del Administrador Real, Amenhotep (TT73) y del Mayordomo Real, Djeuty (TT110) muestran a Hatshepsut de esta forma, y en algunas tumbas que datan del reinado en solitario de Tutmosis III, se continúa con esta práctica. Tales manifestaciones de lealtad recuerdan la estela inscrita de la élite del Imperio Medio que describía cómo los faraones de la Dinastía XII actuaban para el bien de Egipto.

RELACIONES CON EL EXTERIOR DURANTE EL REINADO DE HATSHEPSUT
La corregencia de Hatshepsut con Tutmosis III no fue un período prolongado de guerras. Hubo algunas expediciones militares a Nubia que parece que estuvieron encaminadas a sofocar algunas revultas locales, pero no hay nada que indique que la administración del sur por el virrey y el supervisor de los países del sur se interrumpiese. El virrey Seni dio paso a Amennakht durante el reinado de Hatshepsut, y este último a Nehy bajo el mandato de Tutmosis III en solitario. Al menos un virrey más estuvo en servicio al final del mandato de Hatshepsut, pero se desconoce su nombre. Cada uno de estos personajes, no sólo gobernaba Nubia sino que también supervisaba la construcción de proyectos. Supervisaba incluso la entrega de productos nubios en concepto de “tributo” al soberano, pero sin duda rara vez habrían sido testigos de acciones militares directas.
La misión comercial de Hatshepsut a Punt se promocionó en Egipto como un importante “golpe” diplomático. Los productos africanos que se trajeron junto al oro y el incienso – incluyendo los propios árboles de incienso – estimuló el interés en las mercancías exóticas de lujo. Pronto aparecerían los que soportaban los tributos representados en las pinturas de las tumbas privadas trayendo los mismos objetos: colmillos de marfil, pieles pintadas, elefantes vivos, y, por supuesto, oro.
No está totalmente claro cómo la misión de Punt conseguiría abrir un comercio más extenso en zonas de África al sur del control de Egipto, pero no fue hasta pasado este período, cuando se registraron, de forma consistente, informes relativos al tributo nubio en las regiones conquistadas, incluyendo listas de los materiales exóticos obtenidos.
Existe la posibilidad de que la conexión de Egipto con el Egeo, como atestiguan las pinturas minoicas de Tell el-Dab’a (Avaris), sufriese un cambio durante el reinado de Hatshepsut. Aunque Avaris seguiría ocupada hasta el reinado de Amenhotep II, no existe indicación de que Egipto estuviese en contacto con Creta después de la primera etapa de la Dinastía XVIII. El comercio se tiene que haber mantenido a través de Chipre y del Levante Oriental, por otra parte, ya que la cerámica importada aparece en grandes cantidades.
En el reinado de Hatshepsut, cuando las delegaciones de Keftiu – minoicos, a juzgar por las representaciones egipcias – aparecen en murales de capillas de tumbas privadas tebanas junto a otros emisarios extranjeros, puede que Egipto hubiese forjado su propia conexión comercial con la Creta minoica, o la Grecia micénica. La coherencia del contacto, no obstante, es dudosa. Pinturas parecidas de los reinos posteriores al de Hatshepsut muestran menos familiaridad con la indumentaria y objetos comerciales de Creta, de ahí que los especialistas hayan llegado a la conclusión de que el contacto comercial pudo haber sido a través de Siria-Palestina, más que de una forma directa.
Y vamos, por ahora, a hacer el consabido receso sine die, terminando esta “Hoja Suelta” para enlazar, en su momento, con otra en la que vamos a acometer el reinado en solitario de Tutmosis III, de la mano de nuestro asiduo guía, el Profesor Vandersleyen.

Personajes en el reinado de Hatshepsut

Neferure (o Neferura) era hija de dos faraones, Hatshepsut y Tutmosis II.  Sirvió en altos cargos en el gobierno y la administración religiosa del Antiguo Egipto.
Neferure fue el único hijo conocido de Thutmose II y su gran esposa real Hatshepsut. Era la nieta de Thutmose I y la media hermana de Thutmose III. Se ha sugerido que Neferure se casó con su hermanastro, pero no hay evidencia concluyente de tal matrimonio. El hijo de un rey llamado Amenemhat (B) se instaló como Supervisor del Ganado en el año 24 del reinado de Thutmosis III, y este príncipe pudo haber sido un hijo de Neferure. Sin embargo, se ha señalado que si Neferure se hubiera convertido en una gran esposa real de Tutmosis III, ella habría sido atestiguada con ese título, que no es el caso. 
Estatua de bloque del cortesano Senenmut con la princesa Neferure en sus brazos, en exhibición en el Museo Británico.

Neferure nació durante el reinado de Thutmose II. En Karnak Neferure se representa con Thutmose II y Hatshepsut.  Algunos registros indican que Thutmose II murió después de una regla de trece años. El heredero al trono, Thutmosis III, era solo un niño y Hatshepsut era su regente, pero en el séptimo año de su gobierno está bien documentado que Hatshepsut asumió el papel de faraón y continuó gobernando hasta su muerte, por más tiempo. de veinte años. 
Neferure fue tutelado por algunos de los asesores más confiables de Hatshepsut, al principio Ahmose Pen-Nekhebet, quien sirvió bajo varios de los faraones anteriores y fue muy estimado. En su tumba afirma:
"Para mí, la esposa del dios repitió los favores, la gran esposa del rey, Maatkare, justificó; yo crié a su hija mayor (la hija), la princesa Neferura, justificada, mientras ella era (todavía) una niña en el pecho". 
El siguiente tutor de Neferure fue Senenmut.  Senenmut es conocido por muchas estatuas que lo representan con su joven cargo. En todas estas estatuas se muestra a Senenmut con una capa larga. Siete estatuas son estatuas de bloques en las que el jefe de la Princesa Neferure sobresale del bloque. Una estatua muestra a Neferura sentado en su regazo, mientras que en otra estatua se muestra a Senenmut sentado con una pierna levantada y Neferure apoyado contra su pierna. Después de que Hatshepsut se convirtió en regente, Senenmut se convirtió en su asesora y el papel de tutor de Neferure se entregó al administrador de Senimen.
Tras el acceso de su madre al trono egipcio, Neferure tuvo un papel inusualmente destacado en la corte, superando el papel normal desempeñado por una princesa real ante el faraón. Cuando Hatshepsut asumió el papel de faraón, Neferure asumió un papel de reina en la vida pública.  Existen muchas representaciones de ella en estos roles. Le dieron los títulos Dama del Alto y Bajo Egipto, Señora de las Tierras y Esposa de Dios de Amón. Este último título es uno que Hatshepsut tuvo que abandonar al convertirse en faraón.  Estos oficios tenían que ser ocupados por una mujer real para cumplir con los deberes religiosos y ceremoniales, normalmente de la reina, en el gobierno y en los templos. La interpretación de una escena representada en la Capilla Roja de Hatshepsut en el templo de Karnak la muestra cumpliendo los rituales requeridos de la Esposa de Dios de Amón.  Quizás significativamente, este título real había sido sostenido por varias reinas de su dinastía, incluida su madre, y esta mujer jugó un papel importante en los rituales del templo con el faraón.
Neferure se representa en una estela de Serabit el-Khadim en el Sinaí con fecha del año 11.  La estela muestra a Senenmut y Neferure. El año se da en la parte superior de la estela, pero no se menciona el nombre del faraón.
Como Neferure aparece en el templo funerario de su madre, hay algunos autores que creen que Neferure todavía estaba vivo en los primeros años del gobierno de Thutmosis III como faraón, y que su hijo mayor, Amenemhat, era su hijo.  Sin embargo, no hay pruebas concretas que demuestren que sobrevivió a su madre en el reinado de Thutmosis III. Peter Dorman ha argumentado que una esfinge de una reina que data del reinado de Thutmosis III representa a Neferure como una reina. Sin embargo, no hay inscripciones que prueben o refuten esta identificación propuesta. No está claro si Neferure se casó con su hermanastro Thutmose III o no.

Es posible que Neferure muriera durante el reinado de su madre. La mencionan en la primera tumba de Senenmut, que él había construido en el año 7 de Regnal. Neferure también se representa en una estela del año 11 en Serabit el-Khadim, pero está completamente ausente de la segunda tumba de Senenmut, que data del año 16 de Hatshepsut.  No se ha encontrado ningún registro de que se haya casado con Thutmose III, sin embargo, hay investigaciones que sugieren que lo hizo y fue la madre de su hijo mayor. En dos representaciones, el nombre de Satiah se registra como la esposa de Thutmose, y parece haber reemplazado al de Neferure, que había sido el nombre original registrado; una de las representaciones está asociada con el título "Gran esposa real", la otra con "Esposa de Dios", un título que Satiah lleva más adelante en otras inscripciones.  Sin embargo, todos los títulos asociados con Neferure no se encuentran atribuidos a Satiah.
Se construyó una tumba para ella que fue encontrada por el arqueólogo Howard Carter. Ubicado en lo alto de un acantilado, se encontró que estaba casi vacío. Se notó que la tumba había sido utilizada, sin embargo, ya que se podían definir trazas de pinturas ocres y amarillas. Los arqueólogos que inspeccionaron la tumba estaban seguros de que Neferure no había sobrevivido a su madre, Hatshepsut. 

Senenmut (a veces deletreado Senmut, Senemut o Senmout) fue un arquitecto egipcio del siglo XVIII y funcionario del gobierno. Su nombre se traduce literalmente como "hermano de la madre". 
Senenmut fue de bajo nacimiento, nacido de padres provinciales alfabetizados, Ramose y Hatnofer (o "Hatnefret") de Iuny (Armant moderno). Se sabe que Senenmut tenía 3 hermanos, Amenemhet, Minhotep y Pairy, y 2 hermanas, Ahhotep y Nofrethor, respectivamente.  Sin embargo, solo Minhotep se llama fuera de la capilla TT71 y la tumba TT353 en un inventario en la tapa de un cofre que se encuentra en la cámara de entierro de Ramose y Hatnofer.  Se conoce más información sobre Senenmut que muchos otros egipcios no reales porque la tumba conjunta de sus padres (cuya construcción se supervisó a sí mismo por Senemut) fue descubierta intacta por el Museo Metropolitano a mediados de la década de 1930 y se conserva. Christine Meyer ha ofrecido pruebas convincentes para demostrar que Senenmut fue soltero durante toda su vida: por ejemplo, Senenmut se retrata solo con sus padres en las estelas funerarias de sus tumbas; fue representado solo, en lugar de con una esposa, en la viñeta del Capítulo 110 del Libro de los Muertos en la tumba 353 y, finalmente, fue uno de los hermanos de Senenmut, y no uno de sus hijos, quien fue acusado de la Ejecución de los ritos funerarios de Senenmut. 

Senenmut ingresa por primera vez en el registro histórico a nivel nacional como "El mayordomo de la esposa de Dios" (Hatshepsut) y "El mayordomo de la hija del rey" (Neferure). Algunos egiptólogos colocan la entrada de Senenmut en el servicio real durante el reinado de Thutmose I, pero es mucho más probable que haya ocurrido durante el reinado de Thutmose II o cuando Hatshepsut todavía era regente y no faraón. Después de que Hatshepsut fue coronado faraón, a Senenmut se le otorgaron títulos más prestigiosos y se convirtió en alto administrador del rey.
Senenmut supervisó la extracción, el transporte y la construcción de obeliscos gemelos, en el momento más alto del mundo, en la entrada al Templo de Karnak. Ninguno se encuentra hoy, aunque fueron conmemorados en la Chapelle Rouge. La Capilla Roja de Karnak, fue concebida como un santuario de barca y pudo haberse colocado originalmente entre los dos obeliscos. (Los obeliscos restantes de Hatshepsut se erigieron en el Año Quince como parte de su Festival Heb Sed; uno permanece en pie en el Templo de Karnak, mientras que el otro está en pedazos después de haber caído hace muchos siglos).

Senenmut afirma ser el principal arquitecto de las obras de Hatshepsut en Deir el-Bahri.  El proyecto de construcción de la obra maestra de Senenmut fue el complejo del Templo Mortuorio de Hatshepsut en Deir el-Bahri. Fue diseñado e implementado por Senenmut en un sitio en la Ribera Occidental del Nilo, cerca de la entrada al Valle de los Reyes. El punto focal fue el templo funerario de Djeser-Djeseru o "El Sublime de los Sublimes", una estructura con colonias de perfecta armonía construida casi mil años antes del Partenón. Djeser-Djeseru se sienta sobre una serie de terrazas que una vez fueron adornadas con jardines. Está construido en un acantilado que se eleva bruscamente por encima de él. Djeser-Djeseru y los otros edificios del complejo Deir el-Bahri están considerados entre los grandes edificios del mundo antiguo. Se cree que el diseño del complejo de edificios se deriva del templo funerario de Mentuhotep II, construido casi 500 años antes en Deir-el-Bahri, cerca de Tebas.  La importancia de Senenmut en la corte real bajo Hatshepsut es incuestionable:
"fue capaz de reclamar de inmediato los sitios de construcción principales en Sheikh Abd el-Qurna y Deir el Bahri en sí para la excavación de la capilla de su tumba y la cámara funeraria".
Theban Tomb 71 de Senenmut se inició a fines del año 7, "poco después de la adhesión de Hatshepsut, la muerte de Hatnofer y la internación de Hatnofer con los restos exhumados de varios miembros de la familia", mientras que la "excavación en la capilla parece haber continuado hasta después del año 7 "del reinado del faraón femenino.  La tumba de Senenmut parece haber disfrutado del favor de Hatshepsut y "su interpretación en los relieves de Punt luego del año 9" de Hatshepsut. 
El primer mapa de estrellas conocido en Egipto se encuentra como parte principal de una decoración en la Tumba de Senemut. El techo astronómico en la tumba de Senenmut (TT 353) está dividido en dos secciones que representan los cielos norte y sur. Esto indica otra dimensión de su carrera, lo que sugiere que él también fue un astrónomo antiguo. 
Algunos egiptólogos han teorizado que Senenmut era el amante de Hatshepsut. Los hechos que generalmente se citan para respaldar la teoría son que Hatshepsut le permitió a Senenmut colocar su nombre y una imagen de sí mismo detrás de una de las puertas principales en Djeser-Djeseru, y la presencia de graffiti en una tumba inacabada utilizada como casa de descanso por el Trabajadores de Djeser-Djeseru que representan a un hombre y un hermafrodita con atuendos faraónicos que participan en un acto sexual explícito. 
Aunque no se sabe dónde está enterrado, Senenmut hizo construir una capilla y una tumba para él, respectivamente, en (TT71) en las Tumbas de los Nobles , y la tumba en (TT353), que contiene un famoso techo de estrellas, cerca del templo en Deir el-Bahri, cerca del templo funerario de Hatshepsut. Ambos fueron vandalizados durante el reinado de Thutmosis III, tal vez durante la campaña de este último para erradicar todo rastro de la memoria de Hatshepsut. Ninguna de las dos tumbas estaba completa, como se esperaría. Tumba egipcia para una persona de alto rango. TT71 es una capilla típica de la tumba de Tebas, pero no tiene cámaras funerarias. TT353 es totalmente subterráneo sin ninguna capilla sobre el suelo. Se complementan entre sí y solo forman un monumento funerario completo.
Estatua de un Senenmut de rodillas del Museo de Brooklyn



Tutmosis III 
  
mn-xpr-ra Menkheperre mn-xpr-ra Menkheperra (Established Is The Form Of Re) Estable manifestación de Ra (Lista Real de Abidos nº 70) y (Lista Real de Saqqara nº 51)
DHwti-msi(w) Djehutymose
DHwti-msi (w) Djehutymose (Born Of Djehuty [Thoth]) Engendrado por Dyehuty, de hermosas manifestaciones
(Lepsius, Tebas, 114)

Menjeperra Dyehutymose, Thutmose III o Tutmosis III, es el sexto faraón de la dinastía XVIII de Egipto; gobernó de c. 1479 a 1425 a. C., (1504 a.C. al 1450 a.C. -según la High Chronology-) siendo uno de los monarcas más importantes y poderosos de los tres mil años de civilización faraónica. En el transcurso de su reinado, el imperio egipcio alcanzó su máxima extensión territorial. También es conocido como Thutmosis III, o Tutmés III, variantes de su nombre helenizado. Gobernó con los títulos de trono y nacimiento de Menjeperra Dyehutymose.
Tutmosis III era hijo del rey Tutmosis II y de una concubina real de nombre Isis. Esta mujer ni siquiera ostentaba el título de esposa secundaria, por lo que las posibilidades del príncipe de llegar a rey habrían sido nulas de no haber muerto su padre sin descendencia masculina de la Gran Esposa Real Hatshepsut.
La tradición real durante la Dinastía XVIII, estipulaba que la sucesión sería privilegio del varón. Dicho príncipe debía ser fruto de la relación del Faraón gobernante y la Gran Esposa Real, quién ostentaba el cargo de Dadora de Herederos y sucesora de la mítica reina Ahmose-Nefertari
Tutmosis III fue coronado, pero era demasiado joven para asumir el gobierno del estado. Por ello, la reina viuda Hatshepsut (quien era descendiente de reyes y reinas por ambas partes) se encargó de la regencia, alejando definitivamente al visir Ineni, el influyente cortesano que quizás estuvo detrás del encumbramiento de Tutmosis II y Tutmosis III en detrimento de la reina.
Estatua oferente del faraón Thutmose III. Museo de El Cairo.

Esta gran mujer no se conformó con ser regente y en el segundo año de reinado de Tutmosis III se autoproclamó faraón de Egipto bajo el nombre de Maatkara Hatshepsut.
A la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III fue por fin rey único de Egipto, sin ninguna atadura. Podría pensarse que fue él quien liberó su cólera sobre la figura de la difunta reina, aniquilando su memoria y usurpando sus numerosos monumentos. Pero esta primera teoría está siendo rebatida por los egiptólogos.
Aportan un nuevo responsable a la destrucción de su memoria. El clero de Osiris, dios que parece no haber sido suficientemente homenajeado en el reinado de Hatshepsut. En su templo de Deir el-Bahari, la reina se hizo esculpir en forma osiriaca, incluyendo en su iconografía ciertos símbolos solares, los cuales pudieron ofender a los sacerdotes de Osiris.
Según esta tesis, fueron estos mismos sacerdotes de Osiris quienes desencadenaron la destrucción de la memoria de la reina, que se inició veinte años después de su muerte. El hecho de esperar este tiempo puede deberse a que tenía que acabar el reinado de Tutmosis III y producirse la muerte de Senenmut quienes, de lo contrario, no lo hubiesen permitido. Otro dato que se apoya en esta teoría es que el templo funerario de Tutmosis III fue encontrado sobre una parte del de Hatshepsut, un emplazamiento inverosímil para alguien que quería distanciarse de todo lo que representaba su tía-madrastra.
Una nueva teoría acerca de esta extraña corregencia es que mientras la reina gobernaba Egipto, el faraón Tutmosis III prefería la vida militar y expandir las fronteras del país más allá de lo que lo hizo su abuelo Tutmosis I.
Tutmosis III tuvo al menos dos grandes esposas reales: Satiah y Hatshepsut Meritra (considerada la segunda hija de Hatshepsut, aunque con muchas dudas). También se ha pensado que estuvo casado con Neferura, la primogénita y quizás hija única de Hatshepsut, pero esto no está comprobado. Tuvo numerosas esposas secundarias, y varias de ellas lo fueron en virtud de alianzas internacionales con príncipes sirios o cananeos. De los muchos hijos nacidos de este rey, destacan Amenemhat (que había tenido con Satiah) y dos de Hatshepsut Meritra: Meritamón y Amenhotep II.
En las inscripciones jeroglíficas del Aj-menu de Karnak (el Templo Mortuorio de Tutmosis III), se dice que Satiah era la madre del mayor de los hijos del faraón. Ese niño se llamaba [?]-em-hat. Por desgracia la primera parte del nombre se ha perdido, aunque algunos autores han propuesto el nombre de Amenemhat. Por otra parte, dado que el nombre de la madre del niño rinde culto al dios Iah, la Luna, y que el nombre del padre rinde culto al dios Djehuty (o Thot), de marcado carácter lunar, resultaría mucho más pertinente que el nombre del hijo siguiera esa norma y fuera Thutemhat, y no Amenemhat.
El hijo mayor del rey [Amen/Thut]emhat fue nombrado “... como Supervisor del Ganado”. Esta inscripción aparece en la Sala del festival de Karnak, fechada en el año 24 de Tutmosis III, en cuya época la Gran Esposa del rey era Satiah. 

Política interior
Sin embargo, el faraón tuvo que andar con cautela con los influyentes sacerdotes. Hatshepsut había logrado, con grandes donaciones, que el clero de Amón apoyase su candidatura al trono, y ahora los sacerdotes eran demasiado poderosos. Tutmosis III se encargó de contentarlos ampliando sus dominios, pero al mismo tiempo limitó su influencia nombrando sumos sacerdotes a amigos suyos.

Política exterior
Bajorrelieve de Tutmosis III dominando a sus enemigos. Pilono del templo de Karnak.

En los 34 años que Tutmosis III gobernó completamente solo emprendió numerosas campañas, tanto en el Próximo Oriente como en Nubia y emulando a su abuelo, el gran Tutmosis I, realizó numerosas conquistas.
Cuando murió Hatshepsut, Tutmosis III subió definitivamente al trono, iniciándose un reinado que iba a poner las bases auténticas del Imperio egipcio. Castigó a todos los hombres de gobierno que habían ayudado al gobierno anterior. Los dominios en Siria se habían perdido durante los reinados anteriores, los príncipes sirios se habían confederado y ya no se pagaban los tributos impuestos por Tutmosis I.
En su campaña, el faraón Tutmosis III sitió a los confederados y los venció en Megido. De allí Tutmosis III avanzó hacia el Líbano y sometió gran número de ciudades. Nombró como príncipes de las ciudades vencidas a amigos de los egipcios y además tomó como rehenes (garantía) a los hijos de los nuevos gobernadores. En tres expediciones consecutivas consolidó el poder egipcio en estas tierras. En la siguiente campaña conquistó Hamah, Homs y Alepo y derrotó a sus enemigos en Karkemish, con lo que llegó al Éufrates. En las últimas campañas sometió Chipre y la costa de Cilicia. Los obeliscos de Karnak recuerdan estos hechos. En los últimos años del reinado, procuró organizar el poder egipcio en Nubia y llegó hasta más allá de la tercera catarata del Nilo. Murió en 1450 y su recuerdo no se borró nunca, pues había logrado reunir un Imperio que se extendía desde Napata, en Nubia, hasta el Éufrates. 
Condujo al menos 17 campañas militares a Palestina y Siria, y alcanzó el Éufrates. Bajo su reinado Egipto alcanzó su máxima extensión, con dominios en Siria, Canaán, el Sinaí y toda Nubia, además de efectivos contactos comerciales con los reinos vecinos.
Tal vez la batalla más brillante librada por el faraón, tuvo lugar en Meguido (Megido). Donde el faraón y su ejército tuvieron que atravesar un angosto desfiladero, para así sorprender al entonces príncipe de Kadesh el cual esperaba el ataque por otra zona más accesible y por la cual pensaba que atacaría el faraón. Esta batalla está registrada en los llamados Anales del templo de Amón de Karnak.

Las campañas militares de Thutmose 
Considerado ampliamente como un genio militar por los historiadores, Thutmose III realizó al menos 15 campañas en 20 años. Era un gobernante expansionista activo, a veces llamado el mayor conquistador de Egipto o "el Napoleón de Egipto". Se registra que capturó 350 ciudades durante su gobierno y conquistó gran parte del Cercano Oriente desde el Éufrates a Nubia durante diecisiete campañas militares conocidas. Fue el primer faraón después de Thutmosis I en cruzar el Éufrates, y lo hizo durante su campaña contra Mitanni. Sus registros de campaña se transcribieron en las paredes del templo de Amón en Karnak y ahora se transcriben en Urkunden IV. Es considerado uno de los más grandes faraones guerreros de Egipto que transformó a Egipto en una superpotencia internacional al crear un imperio que se extendía desde las regiones asiáticas del sur de Siria y Canaán al este, hasta Nubia al sur.  Si el imperio egipcio cubrió aún más áreas es aún menos seguro. Los egiptólogos mayores, más recientemente ed. Meyer, creía que Thutmosis también había sometido a las islas del mar Egeo.  Esto ya no puede ser confirmado hoy. Una sumisión de Mesopotamia es impensable; y si los tributos de Alashia (Chipre) fueron más que regalos ocasionales, sigue siendo cuestionable.  En la mayoría de sus campañas, sus enemigos fueron derrotados pueblo por pueblo hasta que fueron sometidos. La táctica preferida era someter a una ciudad o estado mucho más débil uno por uno, lo que resultaba en la rendición de cada fracción hasta que se lograra la dominación completa.
Se sabe mucho acerca de Thutmosis, "el guerrero", no solo por sus logros militares, sino también por su escriba real y comandante del ejército, Thanuny, quien escribió sobre sus conquistas y reinado. Thutmose III fue capaz de conquistar un número tan grande de tierras debido a la revolución y la mejora de las armas militares. Cuando los hicsos invadieron y tomaron Egipto con armas más avanzadas, como carros tirados por caballos, el pueblo de Egipto aprendió a usar estas armas. Thutmose III encontró poca resistencia de los reinos vecinos, lo que le permitió expandir su reino de influencia fácilmente. Su ejército también llevaba barcos en tierra firme. Estas campañas están inscritas en la pared interior de la gran cámara que alberga al "santo de los santos" en el templo de Karnak en Amun. Estas inscripciones dan la descripción más detallada y precisa de cualquier rey egipcio.

Primera Campaña 
Cuando Hatshepsut murió el décimo día del sexto mes del vigésimo primer año de Thutmosis III, según información de una sola estela de Armant, el rey de Kadesh adelantó su ejército a Megido.  Tutmosis III reunió su propio ejército y partió de Egipto, pasando por la fortaleza fronteriza de Tjaru (Sile) el día 25 del octavo mes. 
Thutmose marchó con sus tropas a través de la llanura costera hasta Jamnia, luego tierra adentro hasta Yehem, una pequeña ciudad cerca de Megiddo, a la que llegó a mediados del noveno mes del mismo año.  La siguiente batalla de Meguido probablemente fue la batalla más grande de las 17 campañas de Thutmose. Una cordillera de montañas que sobresalen hacia el interior desde El Monte Carmelo estaba entre Thutmose y Megiddo y tenía tres posibles rutas que tomar.  La ruta del norte y la ruta del sur, ambas que rodeaban la montaña, fueron juzgadas por su consejo de guerra como las más seguras, pero Thutmose, en un acto de gran valentía (o al menos eso presume, pero tal autoestima). Los elogios son normales en los textos egipcios), acusaron al consejo de cobardía y tomaron una ruta peligrosa a través del puerto de montaña de Aruna, que según él era solo lo suficientemente ancho para que el ejército pasara "caballo tras caballo y hombre tras hombre". 
Tutmosis III golpeando a sus enemigos. Alivio en el séptimo pilón en Karnak.

A pesar de la naturaleza elogiosa de los anales de Thutmose, tal pase existe, aunque no es tan estrecho como lo indica Thutmose,  y tomarlo fue un movimiento estratégico brillante, ya que cuando su ejército salió del pase, estaban situados en la llanura de Esdraelon, directamente entre la retaguardia de las fuerzas cananeas y el propio Megiddo.  Por alguna razón, las fuerzas cananeas no lo atacaron cuando surgió su ejército,  y su ejército los derrotó de manera decisiva.  El tamaño de las dos fuerzas es difícil de determinar, pero si, como sugiere Redford, la cantidad de tiempo que llevó mover al ejército a través del pase puede usarse para determinar el tamaño de la fuerza egipcia, y si el número de ovejas y Las cabras capturadas pueden usarse para determinar el tamaño de la fuerza cananea, luego ambos ejércitos fueron alrededor de 10.000 hombres.  La mayoría de los estudiosos creen que el ejército egipcio era más numeroso.  Según el Salón de los Anales de Thutmose III en el Templo de Amun en Karnak, la batalla se produjo en " Año 23, I Shemu [día] 21, el día exacto de la fiesta de la luna nueva", una cita lunar. Esta fecha corresponde al 9 de mayo de 1457 a.C según la adhesión de Thutmosis III en 1479 a.C Después de la victoria en la batalla, sus tropas se detuvieron para saquear al enemigo y el enemigo pudo escapar hacia Megiddo.  Thutmose se vio obligado a asediar la ciudad, pero finalmente logró conquistarla después de un sitio de siete u ocho meses (ver Batalla de Megiddo (siglo 15 a.C).  
Esta campaña cambió drásticamente la situación política en el antiguo Cercano Oriente. Al tomar a Meguido, Thutmose obtuvo el control de todo el norte de Canaán y los príncipes sirios se vieron obligados a enviar tributos y sus propios hijos como rehenes a Egipto.  Más allá del Éufrates, los reyes asirios, babilonios y hititas dieron todos los regalos a Thutmose, que supuestamente era un "tributo" cuando lo registró en las paredes de Karnak.  La única ausencia notable es Mitanni, que sería la peor de las siguientes campañas egipcias en Asia occidental.

Tours de Canaán y Siria 
Las campañas segunda, tercera y cuarta de Thutmose parecen haber sido nada más que giras por Siria y Canaán para recaudar tributos.  Tradicionalmente, el material inmediatamente después del texto de la primera campaña ha sido considerado como la segunda campaña.  Este texto registra el tributo del área que los egipcios llamaron Retjenu (aproximadamente equivalente a Canaán) y también fue en este momento que Asiria pagó un segundo "tributo" a Thutmosis III.  Es probable que estos textos provengan de los 40 años de Thutmose o más tarde y, por lo tanto, no tengan nada que ver con la segunda campaña. Si es así, no se han encontrado registros de esta campaña. La tercera campaña de Thutmose no se consideró lo suficientemente significativa como para aparecer en sus extensos Anales en Karnak. Se hizo una encuesta de los animales y plantas que encontró en Canaán, que se ilustran en las paredes de una habitación especial en Karnak.  Esta encuesta está fechada en el año 25 de Thutmose.  No queda registro de la cuarta campaña de Thutmose,  pero en algún momento se construyó un fuerte en el Líbano inferior y se cortó madera para la construcción de una barca procesional, y esto probablemente se ajuste mejor durante este período. 

Conquista de Siria 
Las campañas quinta, sexta y séptima de Tutmosis III se dirigieron contra las ciudades fenicias en Siria y contra Kadesh en los Orontes. En el año 29 de Thutmose, comenzó su quinta campaña, donde tomó por primera vez una ciudad desconocida (el nombre cae en una laguna) que había sido guarnecida por Tunip.  Luego se trasladó tierra adentro y tomó la ciudad y el territorio alrededor de Ardata;  La ciudad fue saqueada y los campos de trigo quemados. A diferencia de las anteriores incursiones de saqueo, Thutmose III guarneció el área conocida como Djahy, que probablemente sea una referencia al sur de Siria.  Esto le permitió enviar suministros y tropas entre Siria y Egipto. Aunque no hay evidencia directa de ello, es por esta razón que algunos han supuesto que la sexta campaña de Thutmose, en su trigésimo año, comenzó con un transporte naval de tropas directamente a Byblos, pasando por completo a Canaán.  Después de que las tropas llegaron a Siria por cualquier medio, entraron en el valle del río Jordán y se trasladaron al norte, saqueando las tierras de Kadesh.  Volviendo al oeste otra vez, Thutmose tomó a Simyra y reprimió una rebelión en Ardata, que aparentemente se había rebelado otra vez. Para detener tales rebeliones, Thutmose comenzó a tomar rehenes de las ciudades de Siria. Las ciudades de Siria no se guiaban por el sentimiento popular de la gente tanto como por la pequeña cantidad de nobles que estaban alineados con Mitanni: un rey y una pequeña cantidad de Maryannu extranjeros. Thutmose III descubrió que al llevar a familiares de estas personas clave a Egipto como rehenes, él podría aumentar drásticamente su lealtad hacia él.  Siria se rebeló nuevamente en el año 31 de Thutmose y regresó a Siria para su séptima campaña, tomó la ciudad portuaria de Ullaza y los puertos fenicios más pequeños y tomó más medidas para evitar nuevas rebeliones. Todo el exceso de grano que se produjo en Siria se almacenó en los puertos que había conquistado recientemente y se utilizó para el apoyo de la presencia militar y civil egipcia que gobierna Siria.  Esto dejó a las ciudades en Siria desesperadamente empobrecidas. Con sus economías en ruinas, no tenían medios para financiar una rebelión. 
Anales de Tuthmoses III en Karnak que representa él de pie antes de las ofrendas hechas a él después de sus campañas en el exterior.

Ataque a Mitanni 
Después de que Thutmosis III tomó el control de las ciudades sirias, el objetivo obvio para su octava campaña fue el estado de Mitanni, un país hurriano con una clase dominante indo-aria. Sin embargo, para llegar a Mitanni, tuvo que cruzar el río Éufrates. Navegó directamente a Byblos e hizo botes que llevó consigo por tierra en lo que parecía ser otra gira de Siria,  y procedió a los habituales asaltos y saqueos mientras se movía hacia el norte a través de las tierras que ya había tomado Continuó hacia el norte a través del territorio perteneciente a las ciudades aún no conquistadas de Aleppo y Carchemish y rápidamente cruzó el Éufrates en sus botes, tomando por sorpresa al rey mitaniano.  Parece que Mitanni no esperaba una invasión, por lo que no tenían ningún ejército de ningún tipo listo para defenderse contra Thutmose, aunque sus barcos en el Éufrates intentaron defenderse contra el cruce de Egipto.  Luego, Thutmose III fue libremente de ciudad en ciudad y los saqueaba mientras los nobles se escondían en cuevas, o al menos esta es la forma típicamente innoble en que los registros egipcios decidieron grabarla. Durante este período de no oposición, Thutmose colocó una segunda estela en conmemoración de su cruce del Éufrates junto a la estela que su abuelo, Thutmose I, había levantado varias décadas antes. Fue criado para luchar contra los invasores, pero le fue muy mal.  Thutmosis III luego regresó a Siria a través de Niy, donde registra que se involucró en una caza de elefantes.  Recogió tributo de potencias extranjeras y regresó a Egipto en victoria.  

Tours de Siria 
Thutmosis III regresó a Siria para su novena campaña en su 34º año, pero parece que fue solo una redada en el área llamada Nukhashshe, una región poblada por personas seminómadas.  El saqueo registrado es mínimo, por lo que probablemente fue solo una incursión menor.  Los registros de su décima campaña indican mucho más combates. Para el año 35 de Thutmose, el rey de Mitanni había reunido un gran ejército y se había comprometido con los egipcios alrededor de Alepo. Como es habitual en cualquier rey egipcio, Thutmose se jactó de una victoria aplastante total, pero esta afirmación es sospechosa debido a la pequeña cantidad de saqueo.  Los anales de Thutmose en Karnak indican que solo tomó un total de 10 prisioneros de guerra. Pudo haber luchado contra los mitanos hasta un punto muerto,  sin embargo, recibió un tributo de los hititas después de esa campaña, lo que parece indicar que el resultado de la batalla fue a favor de Thutmose.  Los detalles sobre sus próximas dos campañas son desconocidos.  Se presume que su undécimo puesto sucedió en su 36º año regular y su duodécimo se presume que sucedió en su 37º año desde que se menciona que su 13º puesto en Karnak sucedió en su 38º año regnal.  Parte de la lista de tributos para su 12ª campaña sigue siendo inmediatamente antes de que comience su 13ª, y los contenidos registrados, específicamente el juego salvaje y ciertos minerales de identificación incierta, podrían indicar que tuvo lugar en la estepa alrededor de Nukhashshe, pero esto sigue siendo mero especulación.  
En su 13ª campaña, Thutmose regresó a Nukhashshe para una campaña muy menor.  Su 14ª campaña, librada durante su 39º año, fue contra el Shasu. La ubicación de esta campaña es imposible de determinar ya que los Shasu eran nómadas que podrían haber vivido en cualquier lugar, desde Líbano, Transjordania y Edom.  Después de esta campaña, los números dados por los escribas de Thutmose a sus campañas caen en lagunas, por lo que solo se pueden contar por fecha. En su 40° año, el tributo fue recolectado de potencias extranjeras, pero se desconoce si esto fue considerado una campaña (es decir, si el rey fue con él o si fue dirigido por un oficial).  Solo queda la lista de tributos de la próxima campaña de Thutmose,  y no se puede deducir nada al respecto, excepto que probablemente fue otra incursión en las fronteras alrededor de Niy.  Su campaña final en Asia está mejor documentada. En algún momento antes del 42º año de Thutmose, Mitanni aparentemente comenzó a propagar la revuelta entre las principales ciudades de Siria. Thutmose movió a sus tropas por tierra por el camino costero y sofocó las rebeliones en la llanura de Arka ("Arkantu" en la crónica de Thutmose) y avanzó hacia Tunip.  Después de tomar Tunip, su atención volvió a Kadesh. Comprometió y destruyó tres guarniciones mitannianas circundantes y regresó a Egipto en victoria.  Su victoria en esta campaña final no fue completa ni permanente, ya que no tomó Kadesh,  y Tunip no pudo haber permanecido alineado con él durante mucho tiempo, ciertamente no más allá de su propia muerte.  
Obelisco de Thutmosis III, hoy de pie en Roma como el obelisco de Letrán. El traslado de Egipto a Roma fue iniciado por Constantino el Grande (emperador romano, 324–337) en 326, aunque murió antes de que pudiera ser enviado fuera de Alejandría. Su hijo, el emperador Constancio II, completó la transferencia en 357. El historiador contemporáneo Ammianus Marcellinus escribió el relato del envío.

Campaña de Nubia 
La última campaña de Thutmose se llevó a cabo en su 50 ° año. Atacó a Nubia, pero solo llegó hasta la cuarta catarata del Nilo. Aunque ningún rey de Egipto había penetrado hasta ahora con un ejército, las campañas de los reyes anteriores habían extendido la cultura egipcia hasta ahora y el primer documento egipcio encontrado en Gebel Barkal data de tres años antes de la campaña de Thutmose.

Thutmose III fue un gran constructor y construyó más de 50 templos, aunque algunos de estos están ahora perdidos y solo se mencionan en registros escritos.  También encargó la construcción de muchas tumbas para nobles, que se hicieron con mayor destreza que nunca. Su reinado fue también un período de grandes cambios estilísticos en la escultura, pinturas y relieves asociados con la construcción, muchos de los cuales comenzaron durante el reinado de Hatshepsut.
Los arquitectos y artesanos de Thutmose mostraron una gran continuidad con el estilo formal de los reyes anteriores, pero varios desarrollos lo diferenciaron de sus predecesores. A pesar de que siguió los estilos tradicionales de alivio durante la mayor parte de su reinado, después de su 42º año comenzó a mostrarse usando la corona roja del Bajo Egipto y un šndyt-kilt, un estilo sin precedentes.  Arquitectónicamente, su uso de pilares también fue sin precedentes. Construyó el único conjunto conocido de pilares heráldicos de Egipto, dos grandes columnas de pie solas en lugar de ser parte de un conjunto que sostiene el techo. Su salón de bodas también fue revolucionario y podría decirse que es el edificio conocido más antiguo creado en el estilo de la basílica.  Los artesanos de Thutmose alcanzaron nuevos niveles de habilidad en la pintura, y las tumbas de su reinado fueron las primeras en pintarse por completo en lugar de relieves pintados.  Aunque no pertenece directamente a sus monumentos, parece que los artesanos de Thutmose habían aprendido habilidades de fabricación de vidrios, desarrolladas a principios de la Dinastía XVIII, para crear recipientes para beber mediante el método de formación de núcleo.  
Escultura de Thutmosis III, con el dios Montu-Ra y la diosa Hathor, XVIII Dinastía, del templo de Amun-Ra en Karnak, ubicado en el Museo Británico.

Karnak 
Thutmose dedicó mucha más atención a Karnak que cualquier otro sitio. En el Iput-isut, el templo propiamente dicho en el centro, reconstruyó la sala hipóstila de su abuelo Thutmose I, desmanteló la capilla roja de Hatshepsut, construyó el pilón VI, un santuario para la corteza de Amun en su lugar y una antecámara delante de él, cuyo techo estaba apoyado por sus pilares heráldicos. Construyó un muro temenos alrededor de la capilla central que contiene capillas más pequeñas, junto con talleres y almacenes. Al este del santuario principal, construyó una sala jubilar en la que celebrar su festival Sed. La sala principal fue construida en estilo basílica con hileras de pilares que sostienen el techo a cada lado del pasillo. Las dos filas centrales eran más altas que las otras para crear ventanas donde se dividía el techo.  Dos de las habitaciones más pequeñas en este templo contenían los relieves del estudio de las plantas y los animales de Canaán que tomó en su tercera campaña. 
Al este de Iput-Isut, erigió otro templo en Aten, donde fue representado por Amun.  Fue dentro de este templo que Thutmose planeó erigir su tekhen waty, o "obelisco único". El tekhen waty fue diseñado para permanecer solo como parte de un par y es el obelisco más alto jamás cortado con éxito. Sin embargo, no se erigió hasta que Thutmose IV lo levantó 35 años después.  Más tarde fue trasladado a Roma por el emperador Constancio II y ahora se conoce como el Obelisco de Letrán.
En 390 d.C, el emperador romano Teodosio I re-erigió otro obelisco del Templo de Karnak en el Hipódromo de Constantinopla, ahora conocido como el Obelisco de Teodosio. Así, dos obeliscos del templo de Karnak de Tutmosis III se encuentran en la Roma papal y en Caesaropapist Constantinopla, las dos principales capitales históricas del Imperio Romano.
Thutmose también emprendió proyectos de construcción al sur del templo principal entre el santuario de Amón y el templo de Mut. Inmediatamente al sur del templo principal, construyó el séptimo pilón en el camino norte-sur que entró en el templo entre el cuarto y quinto pilones. Fue construido para su uso durante su jubileo y fue cubierto con escenas de enemigos derrotados. Colocó colosos reales a ambos lados del pilón y puso dos obeliscos más en la cara sur frente a la entrada. La base del obelisco oriental permanece en su lugar, pero el obelisco occidental fue transportado al Hipódromo en Constantinopla.  Más al sur a lo largo de la carretera, puso el pilón VIII, que Hatshepsut había comenzado.  Al este de la carretera, cavó un lago sagrado de 250 por 400 pies y colocó otro santuario de corteza de alabastro cerca de él.  Encargó a artistas reales que describieran sus extensas colecciones de fauna y flora en el Jardín Botánico de Thutmosis III.

Mutilación de los monumentos de Hatshepsut 
Hasta hace poco, una teoría general era que después de la muerte de su esposo Thutmose II, Hatshepsut "usurpó" el trono de Thutmose III. Aunque Thutmose III fue un co-regente durante este tiempo, los primeros historiadores han especulado que Thutmose III nunca le perdonó a su madrastra por negarle el acceso al trono durante las dos primeras décadas de su reinado. Sin embargo, en los últimos tiempos, esta teoría ha sido revisada después de que surgieran preguntas sobre por qué Hatshepsut habría permitido que un heredero resentido controlara los ejércitos, lo que se sabe que hizo. Esta opinión está respaldada por el hecho de que no se ha encontrado evidencia sólida que demuestre que Thutmose III intentó reclamar el trono. Mantuvo a los líderes religiosos y administrativos de Hatshepsut. A esto se agrega el hecho de que los monumentos de Hatshepsut no se dañaron hasta al menos 25 años después de su muerte, al final del reinado de Tutmosis III cuando era bastante mayor. Estaba en otra corregencia, esta con su hijo, que se convertiría en Amenhotep II, de quien se sabe que intentó identificar las obras de Hatshepsut como suyas. Además, el templo funerario de Thutmose III se construyó directamente junto al de Hatshepsut, un acto que probablemente no habría ocurrido si Thutmose III guardara rencor contra ella. 
Después de su muerte, muchos de los monumentos y representaciones de Hatshepsut fueron posteriormente desfigurados o destruidos, incluyendo aquellos en su famoso complejo de templos funerarios en Deir el-Bahri. Tradicionalmente, esto ha sido interpretado por eruditos modernos tempranos como evidencia de actos de damnatio memoriae (condenar a una persona por borrado de la existencia registrada) por Thutmose III. Sin embargo, investigaciones recientes realizadas por estudiosos como Charles Nims y Peter Dorman han reexaminado estos borrados y encontraron que los actos de borrado que podían ser fechados solo comenzaron en algún momento durante el año 46 o 47 del reinado de Thutmose (c. 1433/2 a.C). Otro hecho que a menudo se pasa por alto es que Hatshepsut no fue el único que recibió este tratamiento. Los monumentos de su mayordomo principal, Senenmut, quien estaba estrechamente relacionado con su gobierno, fueron desfigurados de manera similar donde se encontraron.  Toda esta evidencia arroja serias dudas sobre la teoría popular de que Thutmosis III ordenó la destrucción en un ataque de rabia vengativa poco después de su adhesión. 
Actualmente, la destrucción intencional de la memoria de Hatshepsut se considera una medida diseñada para garantizar una sucesión sin problemas para el hijo de Thutmosis III, el futuro Amenhotep II, en oposición a cualquiera de los familiares sobrevivientes de Hatshepsut que tenían una reclamación igual o mejor al trono También es probable que esta medida no se haya podido tomar hasta la muerte de poderosos funcionarios religiosos y administrativos que habían servido bajo Hatshepsut y Thutmose III.  Más tarde, Amenhotep II incluso afirmó que había construido los elementos que había destruido. 

La muerte y el entierro 
Según el egiptólogo estadounidense Peter Der Manuelian, una declaración en la biografía de la tumba de un funcionario llamado Amenemheb establece que Thutmosis III murió en el año 54, III Peret, día 30 de su reinado después de gobernar Egipto durante "53 años, 10 meses y 26 días" (Urk. 180.15). Thutmose III murió un mes y cuatro días antes del inicio de su 54º año regular.  Cuando se deducen las corregencias con Hatshepsut y Amenhotep II, gobernó solo como faraón durante más de 30 de esos años.

Momia 
La momia de Thutmose III fue descubierta en Deir el-Bahri Cache sobre el templo funerario de Hatshepsut en 1881. Fue enterrado junto con los de otros líderes de las dinastías 18 y 19 Ahmose I, Amenhotep I, Thutmose I, Thutmose II, Ramesses I, Seti I, Ramsés II y Ramsés IX, así como los faraones de la Dinastía 21 Pinedjem I, Pinedjem II y Siamun.
Si bien se piensa popularmente que su momia originalmente fue desempaquetada por Gaston Maspero en 1886, en realidad fue desempaquetada por Émile Brugsch, el egiptólogo que supervisó la evacuación de las momias del Deir el-Bahri Cache en 1881 después de su llegada al Museo Boulak mientras Maspero estaba ausente en Francia, y el Director General del Servicio de Antigüedades de Egipto ordenó que la momia fuera reenvasada. Entonces, cuando fue "oficialmente" desenvuelto por Maspero en 1886, casi con certeza sabía que estaba relativamente en malas condiciones.  
La momia había sido dañada extensamente en la antigüedad por ladrones de tumbas y sus envolturas posteriormente fueron cortadas y desgarradas por la familia Rassul, quien había redescubierto la tumba y su contenido solo unos años antes. La descripción de Maspero del cuerpo proporciona una idea de la magnitud del daño causado:
Su momia no estaba escondida de manera segura, ya que hacia el final de la vigésima dinastía fue arrancada del ataúd por ladrones, quienes la despojaron y la saquearon de las joyas con las que estaba cubierta, hiriéndolo en su prisa por llevarse la mimar. Posteriormente se volvió a enterrar y no se ha perturbado hasta el día de hoy; pero antes de volver a enterrar, era necesario renovar las envolturas y, a medida que se habían soltado partes del cuerpo, los restauradores, para dar a la momia la firmeza necesaria, la comprimieron entre cuatro trozos de madera en forma de remo, pintados de blanco. y colocados, tres dentro de las envolturas y uno afuera, debajo de las bandas que confinaban la hoja de enrollar. 

De la cara, que no sufrió daños, Maspero dice lo siguiente:
Felizmente, la cara, que había sido enlucida con el tono en el momento del embalsamamiento, no sufrió en absoluto este tratamiento brusco, y apareció intacta cuando se retiró la máscara protectora. Su apariencia no responde a nuestro ideal del conquistador. Sus estatuas, aunque no lo representan como un tipo de belleza masculina, le dan características refinadas e inteligentes, pero una comparación con la momia muestra que los artistas han idealizado su modelo. La frente es anormalmente baja, los ojos profundamente hundidos, la mandíbula pesada, los labios gruesos y las mejillas extremadamente prominentes; todo esto recuerda la fisonomía de Thûtmosis II, aunque con una mayor muestra de energía

Maspero estaba tan desanimado por el estado de la momia y la posibilidad de que todas las demás momias sufrieran daños similares (como resultó, pocas estaban en tan mal estado) que no desenvolvería otra durante varios años. 
A diferencia de muchos otros ejemplos del Deir el-Bahri Cache, el ataúd momiforme de madera que contenía el cuerpo era original del faraón, aunque cualquier dorado o decoración que pudiera haber sido cortado en la antigüedad.
En su examen de la momia, el anatomista Grafton Elliot Smith declaró que la altura de la momia de Thutmose III era de 1.615 m (5 pies, 3.58 pulgadas), pero a la momia le faltaban los pies, por lo que Thutmose III era sin duda más alto que La figura dada por Smith.  La momia de Thutmose III ahora reside en el Royal Mummies Hall del Museo de El Cairo, número de catálogo 61068.

Su tumba
La tumba de este faraón fue descubierta por los trabajadores de Victor Loret en 1898; tras limpiarla con cuidado, se hizo un plano de dónde había sido encontrado cada objeto. La tumba había sido robada en la antigüedad; la momia del rey ya había sido encontrada (en 1881) en el escondrijo llamado TT320.
Los objetos encontrados en la tumba se encontraban muy deteriorados. Los ladrones de tumbas habían sido poco cuidadosos en su búsqueda y el sarcófago había sido dañado al retirar la tapa; las figuras de madera encontradas en la tumba habían sido lanzadas con fuerza contra las paredes para arrancarles el dorado.
La tumba es diferente a otras sepulturas más tempranas del Valle de los Reyes, tanto en tamaño como en decoración. Posee tres pasillos, un pozo (el primer pozo verdadero en cualquier tumba del Valle de los Reyes; su posible uso no debió ser tanto el repeler a los ladrones de tumbas sino el contener las inundaciones), una antecámara decorada con los dioses del Amduat, y una cámara mortuoria decorada con las escenas del Amduat; los pilares fueron decorados con la Letanía de Ra y muestran al rey protegido por Isis.
Por vez primera aparece una decoración parietal que utiliza el enyesado y posterior pintura (las tumbas más tempranas tenían las escenas pintadas en bloques de caliza incrustadas en las paredes; por ejemplo, en la tumba de Hatshepsut). Cuando se limpió la tumba, se vio que las dos habitaciones a la izquierda de la cámara sepulcral habían sido despojadas de su contenido original; esto también había pasado en la tumba de Amenhotep II. Es posible que la tumba de Thutmosis III fuera usada durante un tiempo por los sacerdotes de la XXI dinastía antes ser abandonada.
La entrada a la tumba se localiza encima de una pared rocosa. Tras la terminación de la tumba, la escalera de acceso fue cortada para disuadir a los saqueadores. La antecámara se apoya en dos pilares, y las paredes aparecen pintadas con la lista de los 741 dioses del Amduat.
La cámara mortuoria presenta una inusual forma de cartucho real y aparece decorada con la representación de tres registros del Amduat, desarrollándose las escenas de un modo un tanto extraño, ya que las figuras aparecen completamente esquematizadas o abocetadas; esto conduce al egiptólogo John Romer a pensar que este espacio fue pintado a toda prisa tras la muerte de Tutmosis III, consideración extraña dada la larga duración de su reinado.

Detalle del texto funerario conocido como Amduat (El libro de lo que hay en el más allá), procedente de la tumba de Tutmosis III. Pintado en un estilo claro y diagramático, a semejanza del de un rollo de papiro, el texto describe el azaroso viaje que realiza el Sol durante la noche a través del más allá, donde tiene  que hacer frente, con ayuda de su séquito, a toda una legión de monstruos antes de renacer victorioso por el horizonte. La franja central de este detalle muestra al dios del Sol con sendos cuernos a bordo de una barca en compañía de su séquito. 

Detalle de la decoración del KV34, la tumba de Tutmosis III

Interior de KV34, tumba de Tutmosis III


GOBIERNO EN SOLITARIO DE TUTMOSIS III
El reinado revirtió a Tutmosis III en el vigésimo o vigésimo primer año del reinado de Hatshepsut. Tardó bien poco, el nuevo faraón, en establecer una reputación para sí mismo y para Egipto que aún se recordaría un milenio más tarde, si bien de forma imperfecta. Tutmosis III tuvo que sopesar la situación muy cuidadosamente como monarca ahora maduro pero inexperto, sin duda con los consejos de sus asociados y allegados colegas militares, e identificar el potencial de gloria y riqueza que se vislumbraba en el nordeste mediterráneo.
Las recompensas procedentes de la conquista de Nubia no podían atribuirse a Tutmosis III, y Hatshepsut ya había recogido el fruto de sus contactos con Punt. Un nuevo escenario para ganancias rápidas se vislumbraba en el Levante Oriental, donde Egipto podría conseguir el control de las rutas comerciales que hasta entonces habían estado dominadas por soberanos y comerciantes sirios, chipriotas, palestinos, y egeos.
Al final de los diecisiete años de campañas militares, Tutmosis III había establecido, con éxito, el dominio sobre Palestina, y había llevado a cabo importantes incursiones al sur de Siria. Su propia reputación estaba ya asegurada, y las ganancias se dilapidaron en nombre de los templos de Amun y otros dioses, así como en los hombres que siguieron al faraón en sus desplazamientos de búsqueda.
El faraón no deshonró ni el nombre ni los monumentos de Hatshepsut hasta el último año de su reinado, sino que en vez de ello intentó cubrir el paisaje del Valle del Nilo con recuerdos de su propio reinado. Es interesante señalar que el estilo artístico y el retrato de Tutmosis III son difíciles de diferenciar de los de Hatshepsut de sus últimos monumentos. Sólo en la silueta de su cuerpo quiso Tutmosis III que se le representase de alguna forma diferente, ya que sus imágenes aparecen de forma rutinaria con hombros más anchos, y parte superior del torso más contundente que los de Hatshepsut, tanto en relieve como en estatuas, y este tipo de torso más viril es el que más adelante usaría Amenhotep II. El rostro de Tutmosis III siguió el perfil de los Tutmosis que se conocía de Tutmosis I: nariz larga coronada con una ligera joroba, punta retraída hacia abajo, y ancha en su base; boca grande de labio superior prominente, debido a una caso clínico de “Mordida Profunda”, anomalía ortodóncica que corría en la familia.
Tutmosis III quiso asegurarse durante sus treinta y dos años de reinado en solitario que su nombre sería prominente en todo Egipto y Nubia. Estuvo activo en Gebel Barkal, en el punto más al sur de Nubia, en Sai, Pnubs, en la 3ª Catarata, Semna, Kumma, Uronarti, Buhen, Quban, Amada, Faras, y Ellesiya, así como también en otras cuantas localidades donde lo testimonian bloques con su nombre.
De sus monumentos más al norte, da también testimonio Elefantina - donde el faraón construyó un templo a la diosa de la región de la 1ª Catarata, Satet, en Kom Ombo - Edfu, Elkab, Tod, Armant, Tebas, Akhmim, Hermópolis, y Heliópolis. Una estatua del supervisor de trabajos, Minmose, en servicio activo hasta finales del reinado de Tutmosis III, muestra un listado de lugares de culto en los que trabajó. Enumera, además de los lugares ya mencionados, Medamud, Asyut, Atfih, y un número de localidades en el Delta, que incluye Buto, Busiris, y Chemmis. Aunque aún no se han identificado construcciones de Tutmosis III en el Delta, la inscripción de Minmose sugiere que tanto él como anteriores soberanos podrían haber estado activos en la zona.
Karnak continuó siendo un lugar favorecido. Tutmosis III, de forma más bien implacable, reestructuró las zonas centrales del templo, prescindió de las capillas de culto de caliza de Amenhotep I, sustituyéndolas por otras de arenisca. Poco después del inicio de su reinado en solitario, inauguró la construcción de su mayor edificio en Karnak:”(Tutmosis III es) Líder de los Monumentos” (akh menú). La temática global de las escenas en relieve del edificio estaba relacionada con la renovación del reinado de Tutmosis III; en pincipio, a través del Festival Sed que celebró por vez primera en el trigésimo año de su reinado. La veneración a la realeza, generalmente encajaba bien con el objetivo de la construcción, y la relacionaba con las capillas que rodeaban el patio central.
Más adelante en su reinado, Tutmosis III haría redecorar toda la parte central con escenas, y específicamente con inscripciones, detallando sus campañas en Asia. Estos Anales, inscritos en el año cuadragésimo segundo de su reinado, se han convertido en el principal registro histórico de las conquistas reales, al contener, como en efecto lo hace, episodios específicos de la guerra, así como listas de los botines obtenidos.
El enriquecimiento del templo de Amun fue enorme, según se describe en los Anales: “Ya de por sí los edificios eran numerosos. Los Pilonos Sexto y Séptimo los añadió el faraón; este último iba repleto de escenas e inscripciones que mencionaban aquello sobre lo que el faraón reclamaba dominio. Se levantó un templo a Ptah en el lado norte del recinto, así como una capilla de granito en el centro del templo para la barca funeraria, y una de alabastro egipcio, que más adelante acabaría uniéndose a otra de Tutmosis IV (1.400-1.390 a.C.) ubicada cerca del Cuarto Pilono". También se transformaron obras de Hatshepsut durante el reinado de Tutmosis III que serían terminadas posteriormente por su hijo Amenhotep III, pero incluso sin ellas, su actividad fue incesante.
Entre los altos sacerdotes de Amun del faraón se encontraba el energético Menkheperraseneb, propietario de la tumba tebana 86, su sobrino de igual nombre (TT112), y Amenemhat (TT97). Amenemhat fue, probablemente, el último Alto Sacerdote de Amun de Tutmosis III, y durante tiempo en servicio activo bajo Amenhotep II una vez que Menkheperraseneb pasase el cargo a su sobrino durante un breve período de tiempo.
Los altos sacerdotes eran responsables no sólo de Karnak sino también de los trabajos realizados en nombre de Amun a lo largo de la ribera occidental. Tutmosis III fue muy activo en Medinet Habu, donde terminó el pequeño templo a Amun, y también construyó un templo en memoria de su padre, justo al norte. Bien entrado su reinado, convirtió una capilla elevada, en Deil el-Bahri, en suya propia con el nombre de “Horizonte Sagrado” (djeser akhet). La tumba de Tutmosis III, en el Valle de los Reyes (KV34), fue cavada en profundidad en la cara misma de la roca, en lo alto de un acantilado. Los muros de la cámara funeraria están cubiertos de reproducciones en hierático, con pintura negra y roja, de los textos del Inframundo: la "Letanía de Ra", que invoca el nombre del Dios-Sol para que asista al faraón en sus viajes al Más Allá, y el “Libro de lo que hay en el Inframundo (Amduat)", que proporciona al faraón un mapa del Inframundo, y ensalmos que le ayuden a conseguir la “justificación” eterna.
Nota ex profeso: “justificado” es un epíteto que se otorga al difunto cuya conducta ha sido juzgada ante los dioses como justa, y se utiliza detrás de su nombre de la misma manera que nuestro R.I.P.

TUTMOSIS III EN EL LEVANTE ORIENTAL
Casi inmediatamente que Tutmosis III comenzó su gobierno en solitario, puso en marcha una expedición al Levante Oriental donde pretendería arrebatar el control de un número de ciudades-estados y poblaciones que reconocían como Jefe Supremo a un mitanio del nordeste de Siria. (Mitani o Mitanni, nombre de un antiguo reino ubicado al norte de la Actual Siria, también conocido como Naharina; los Mitanios eran sus pobladores).
Aparentemente, y tomando por excusa la necesidad de mediar en las disputas locales de Sharuhen y su vecindad, el faraón se desplazó a Gaza desde la fortaleza fronteriza egipcia de Tjaru. Gaza había estado bajo el dominio egipcio desde, al menos, los tiempos de Ahmose, y se piensa que la lealtad de Sharuhen se daría por hecho desde entonces. En los Anales, se registra que en esta primera campaña de su vigésimo-tercer año de reinado, Tutmosis III abandonó Gaza y planeó su ataque a Megiddo desde la ciudad de Yehem, una importante ciudad-estado entonces ocupada por el soberano de Kadesh.
Megiddo también estaba protegida por un grupo de cabecillas que representaban a regiones del Levante Oriental tan lejanas como Naharina (Mitani o la Siria dominada por Mitani). Las inscripciones de Tutmosis III indicaban que estos jefes tendrían haber sido leales a Egipto, y esto debió considerarse la verdadera amenaza. El acceso al cedro libanés, a las fuentes del cobre y del estaño, podían verse amenazadas por la Jefatura Suprema mitania en el norte de Palestina y el litoral.
Una vez en el campo de batalla, Tutmosis III descubrió las verdaderas recompensas de las guerras. Los trofeos eran evidentemente de tal cuantía que continuó sus campañas de forma intermitente hasta el cuadragésimo-segundo año de su reinado en las regiones del norte de Palestina, El Líbano, y parte de Siria. El botín procedente de la guerra de Meggido junto a las ofrendas de paz que puso fin a los siete meses de sitio de la ciudad, fue considerable, e incluía 894 carros de combate, de los que dos estaban recubiertos de oro, 200 trajes blindados, dos de ellos pertenecientes a los jefes de Megiddo y Kadesh, así como más de 2000 caballos, y 25000 animales diversos.
Después del sitio de Meggido, Tutmosis III sustituyó a los derrotados jefes locales y continuó hacia el norte camino del río Litani. Los lujosos objetos procedentes de las ciudades derrotadas se describen de forma meticulosa en los Anales, así como las diferentes clases de cautivos capturados. Las campañas de los años 24-32 dan detalle de cómo el faraón se centró en el litoral levantino con sus bosques y sus puertos, así como también en áreas al oeste de Siria.
Los trofeos egipcios incluían una gran variedad de materiales desde metales preciosos (oro, plata, cobre y plomo), a maderas, aceites, e incluso alimentos y cosechas de cereales. El faraón envió a los hijos de los gobernantes locales a Egipto para “egiptalizarlos”. Según los Anales para el año 30: “…cuando alguno de estos jefes moría, Su Majestad hacía que su hijo ocupase su puesto”.
Si aceptamos como cierto que del topónimo Naharina no hay constancia en las inscripciones egipcias antes de la 8ª Campaña de Tutmosis III - en el año 33 de su reinado - por la sencilla razón de que eran demasiado duras para que se mostrasen en los monumentos reales egipcios, entonces la victoria del faraón sobre los vasallos sirios fue, ciertamente, una hazaña memorable.
El hasta ahora tan pobremente testimoniado estado de Naharina, aparece, de repente, hacia finales del reinado de Tutmosis III en todo tipo de inscripción jeroglífica: además de en los Anales de Tutmosis III, el supuesto cruce del Éufrates del faraón aparece en la estela de Gebel Barkal, levantada en Nubia, en la 4ª Catarata; en un obelisco en Karnak; en la Estela Poética de Karnak; y en la Estela de Armant. También aparecen referencias a Naharina entre las listas de numerosos topónimos del reino.
El volumen del botín obtenido durante la campaña Siria era impresionante; tanto para el soberano como para la soldadesca. Con la excepción del resultado de la 8ª campaña en el año 33, los Anales asignaban sistemáticamente las ganancias procedentes de Naharina como botín de guerra: bien como saqueo del ejército, bien como fruto de las correrías reales. Aparentemente, en ese tiempo Naharina no hacía entregas anuales (inu), como claramente se indica en los Anales, contrastando así su “entrega única” después de la campaña del año 33, con la de otras zonas catalogadas como “a partir de este año”. Esto podría interpretarse como que sólo los vasallos mitanios vencidos constituían la fuente de ingresos de Egipto, no así el soberano mitanio en su capital, Washshukanni.
Si bien los objetos enumerados y seres humanos traídos de Naharina son considerables, las entregas anuales de Retenu y Djahy incluían muchos más objetos de materiales preciosos. Tutmosis III, pues, seguía aún su proceso bélico contra Mitani.
La participación en la conquista de Siria, incluyendo a Naharina, por una nueva élite militar egipcia se conmemora en al menos once tumbas tebanas del reinado de Tutmosis II y principios del de Amenhotep II, además de numerosas estatuas privadas e inscripciones de estelas (tumbas TT42, 74, 84, 85, 86, 88, 92, 100, 131, 155 y 200). En las capillas de estas tumbas, se ponía énfasis en los cautivos de las expediciones militares y en las guerras, o en los propios soldados, tanto como en los objetos de lujo obtenidos de las entregas del extranjero. Pero, el aspecto militar de los enfrentamientos egipcio-mitanios iba a tener una vida corta. Por lo contrario, el prestigio de los objetos sirios empezó a subir.
Las tumbas decoradas después de la primera década de gobierno de Amenhotep II, festejaban los ingresos como impuestos de ultramar - en particular los de naturaleza exótica - y el fruto de las conquistas se formalizaba con las procesiones festivas. Por ejemplo, en la tumba de Kenamun (TT93), decorada a finas del reinado de Amenhotep II, no hay ningún texto que describa las guerras sirias, ni que hable de botín, como en la capilla de Suemniwet (TT92), ni de la entrega de los hijos de los jefes extranjeros, como en la de Amenemheb (TT85). En su lugar, una pared muestra los regalos al faraón por el Nuevo Año. Entre ellos, numerosas armas y vestimenta blindada, así como dos carros de combate. En la etiqueta del carruaje, en el registro superior, se alardea de haber usado madera traída de un país extranjero, Naharina, mientras que otro, debajo de él, se le describe como diseñado para ser utilizado en la guerra contra nórdicos y sureños. Debajo del carro superior, aparecen apilados, cascos de diseño sirio, mientras que debajo del segundo, hay un montón de marfil, en clara alusión a las guerras en las dos regiones: Asia y Nubia, respectivamente.
También entre los regalos del Nuevo Año de la tumba de Kenamun hay un grupo de vasijas de vidrio que imitan al mármol. Esta clase de vidrio en particular, era muy característica del nordeste de Siria y norte de Iraq. En efecto, la introducción a gran escala del vidrio de núcleo duro en Egipto pudo muy bien haber sido resultado directo de las guerras con Mitani. Muy posiblemente desarrollado en centros de Mitani, como Tell Bark y Tell Rimah, estos recipientes de vidrio pronto se convirtieron en objetos preciados, copiados y, por qué no, francamente mejorados en Egipto.
Los recipientes de plata y oro, con frecuencia descritos como de “base plana” en las listas de botín, y asociados con el litoral mediterráneo – conocidos como trabajos “de ejecución Djahy” - también figuraban como ingresos de Naharina, en el año 33, y, como con el vidrio, las copias de estilo egipcio de estos recipientes sirios se pusieron de moda. El famoso recipiente de plata de “base-plana” inscrito para el soldado Djehury, en el reinado de Tutmosis III, es justo ese cuenco; un cuenco de oro de Djehury, también en el Louvre, puede ser una copia moderna del de plata, y existen numerosas representaciones de ellos en paredes de templos y tumbas en Tebas.
Junto a los objetos de estilo sirio, vinieron los productos de la propia región, y es durante el reinado de Amenhotep II cuando los cultos a las deidades asiáticas Reshef y Astarte se promocionaron de forma intensa en Egipto. Es significativo que la moda por elementos de Mitani sobrepasó la moda por la decoración militar. Un tipo de trofeo, consistente en un león de oro que se solía conceder a soldados en las campañas sirias, no aparecen después de iniciarse el reinado de Amenhotep II, mientras que las vasijas de metal de estilo sirio y de vidrio, siguieron considerándose símbolos de un estatus durante toda la Dinastía XVIII, y se copiaban en una variedad de formas en Egipto. De igual manera, las escenas de presentación de los prisioneros de guerra y del botín, dio paso, entrado ya el reinado de Amenhotep II, a la preferida escena de representantes extranjero ofreciendo sus preciados objetos de lujo en señal de homenaje al faraón.
En la transformación iconográfica de Mitani, de enemigo número uno, a fuente sumisa de prestigiosa mercancía de lujo, podemos ver el rastro del inicio de un sendero hacia una alianza con Naharina. No es cierto que la tres esposas de Tutmosis III enterradas en el Wadi Qubbanet el-Qirud, en la Tebas occidental, fuesen sirias, pero sus nombres eran definitivamente asiáticos, y su fortuna en oro, inmensa. Esto quizás pueda reflejar la cambiante visión egipcia del este. El mismo faraón que realizó campañas para conquistar Retenu y Naharina durante veinte años, acabó casándose con mujeres de la zona, y las colmó de riquezas. A pesar de las batallas que aún se librarían en Siria, el interés de Egipto por la paz era inminente cercano ya el final del reinado de Tutmosis III.
Las esposas de Tutmosis III incluían una mujer llamada Sitiah, hija de una nodriza real. Ella ostentaba los títulos de “gran esposa real”, y según un texto que se ha conservado, “esposa del dios”. Si ella, de hecho, reemplazó a Nefrura en la posición de “sacerdotisa”, sólo sería hasta que la hija de Tutmosis III, Merytamun, tuviese edad suficiente para tomar el rol. No se sabe si Sitiah habría tenido hijos, mientras que la madre de Amenhotep II había tenido varios: Merytra, hija de Huy, una adoratriz divina de Amun y Atum, y jefa de coristas de Ra, al parecer dio luz a Amenhotep, a la Princesa Mery(t)mun, al Príncipe Menkheperra, a la Princesa Isis y a otra Mery(t)mun, y a una pequeña Princesa Nebetiunet. Merytra, como reina, aparecía en el templo de Medinet Habu y en la tumba de Tutmosis III. Una tercera esposa, Nebetta, y una Princesa Nefertiry aparecen representadas en la tumba real.
Y con esta “Hoja Suelta”, nos despedimos de Tutmosis III, el “Napoleón egipcio”, para dar paso a una nueva en la que nos ocuparemos, sine die, de su hijo, Amenhotep II. Conocido como el "Rey Atleta", su reinado muestra una continuidad completa con el de su padre. Prosiguió su política expansionista con excelentes resultados, ampliando y estabilizando los dominios de Egipto en Siria y Nubia, alcanzando el país su máxima extensión.

Tutmosis III tenía muy pocas mujeres
·         Merytre (-Hatshepsut), Gran Esposa, Madre del Rey. Ella era la hija de la Divina Adoratrix Huy. Muchos de sus representaciones fueron reutilizados por su nuera Tiaa. Su desgracia bajo su nieto es sugerido por la no utilización aparente de su tumba en el Valle de los Reyes (KV 42). Títulos: Princesa Hereditaria (iryt-p`t), Sole Una, Grande de alabanzas (wrt-hzwt-w'tit), Madre del Rey (mwt-niswt), Señora de las Dos Tierras (NBT-t3wy), la esposa del rey ( hmt-nisw), la esposa del Gran Rey (HMT-niswt-WRT), Esposa de Dios (HMT-ntr), Mano de Dios (djrt-ntr) 
·         Satiah Gran Esposa, la esposa del rey y del rey Gran Esposa. Ella era la hija de la enfermera real Ipu. Títulos: La esposa del rey (HMT-nisw), esposa del Gran Rey (HMT-niswt-WRT), Esposa de Dios (HMT-ntr). 
·         Esposa de Nebtu Rey. Representado en la tumba de su marido. Títulos: La esposa del rey (HMT-nisw) 
·         Neferure, Gran Esposa del Rey y Gran Esposa. Ella era la hija de Hatshepsut y Thutmosis II. Ella estaba, posiblemente, casada con Thutmosis III (su medio hermano). Ella pudo haber sido enterrada en el lecho de un río Qubbet el Qurud en Tebas. Títulos: de la hija (s3t-niswt) King, Esposa de Dios (HMT-ntr).
Posiblemente: Esposa Gran Rey (HMT-niswt-WRT), Señora del Alto y el Bajo Egipto (hnwt-Shm'w T3-MSB). 
·         Menwi, Merti y esposas de Menhet. Probablemente hijas de un jefe sirio. Compartieron una tumba en Tebas que es conocida por los tesoros que contenía. Títulos: La esposa del rey (HMT-nisw)
·         Nebsemi: Queen menciona en un fragmento de una estatua que se encuentra en el templo funerario de Tutmosis III. Ella pudo haber sido una de sus esposas menores. Títulos: La esposa del rey (HMT-nisw), la esposa del rey, su amada (meryt.f-hmt nisw) 

Tutmosis tuvo 4 hijos conocidos: 
·         Amenhotep (II) siguió a su padre en el trono a los 18 años Representado como príncipe en la tumba de Min, el alcalde de Thinis (TT 109) 
·         Amenemhat ostentaba el título de Hijo Mayor del Rey, fue nombrado Obispo de Ganado. (Mencionado en Karnak - lado sur del Festival Hall - en año 24). Dorman ha sugerido que Amenemhat era un hijo de Neferure, pero no hay evidencia concluyente de la identidad de su madre. 
·         Siamón. Menkheperra. Representado en estatuilla Museo Británico EA I 280, donde dirige dos princesas llamados Meryetamun e Isis.

(Parte de esta información proviene de: Crown Prince Djhutmose y los Reales Hijos de la Dinastía XVIII por Aidan Dodson, El Diario de Arqueología Egipcia, Vol 76 (1990), pp 87-96.). 

Hijas: Beketamen, Nefertiry, Nebetiunet, Merytamen, Iset 

Tumbas de la época de Tutmosis III 
KV 20 - Tutmosis I y de Hatshepsut, 18 ª dinastía. Tal vez la tumba real más vieja en el valle de los Reyes. 
KV 20 se había sido  diseñada y elaborada por el arquitecto Ineni de Thutmosis I. Hatshepsut más tarde amplió la tumba para dar cabida a un doble entierro. El cuerpo de Thutmosis se trasladó más tarde a la KV 38, durante el reinado de Thutmosis III. El Entierro de Hatshepsut fue dejado en la KV 20. 
KV 33 - [...], 18 ª dinastía. Tiempo de Tutmosis III. 
KV 34 - Tutmosis III, 18 ª dinastía. 
http://www.thebanmappingproject.com/sites/browse_tomb_848.html http://www.thebanmappingproject.com/sites/browse_tomb_848.html
KV 37 - [...], 18 ª dinastía. Posiblemente una tumba real que data de la época de Tutmosis III. 
KV 38 - Tutmosis I, 18 ª dinastía. Posiblemente construida durante el reinado de Tutmosis III para el entierro de Tutmosis I. 
http://www.thebanmappingproject.com/sites/browse_tomb_852.html http://www.thebanmappingproject.com/sites/browse_tomb_852.html
KV 42 - Merytre-Hatshepsut, esposa de Tutmosis III, 18 ª dinastía. KV 42 pudo haber sido reutilizada por Sennefer, alcalde de Tebas, Senetnay, su esposa, y Baketra, el "adorno del rey", durante el reinado de Amenofis II.

E n Tebas muchos de los cortesanos de la época Tutmosis fueron enterrados. Aquí está una lista seleccionada para dar una idea de la amplia gama de funcionarios enterrados en la necrópolis tebana durante este tiempo. He dejado fuera algunos de los supervisores de bajo rango y los trabajadores, porque la lista es demasiado larga. TT11. 

TT11. Djehuty, supervisor del tesoro, tiempo de Hatshepsut - Tutmosis III 
TT20. Mentuherkhepshef, -portador del abanico, el alcalde de Qusiya (Aphroditopolis).
TT22. Wah, copero del rey. 
TT24. Nebamun, mayordomo de la esposa del rey Nebtu. 
TT42. Amenmose, capitán de las tropas, Ojos del Rey en las Dos Tierras del Retenu, Tiempo de Tutmosis III - Amenhotep II.
TT61. Usuario, el gobernador de la ciudad y visir. 
TT62. Amenemwaskhet, Supervisor del Consejo de Ministros. 
TT78. Horemheb, Escriba de reclutas, Tiempo de Tuthmosis III - Amenhotep III. 
Tutor de la princesa Amenmipet. Jefe de la caballería. 
TT79. Menkheper (raseneb), supervisor del granero, wab-sacerdote en el templo funerario de Tutmosis III, Tiempo de  Tuthmosis III - Amenhotep II.
TT81. Ineni, supervisor del granero en el dominio de Amón, 
TT82. Amenemhat, Escriba, Contador de grano de Amón, Escriba del Visir.
TT83. Amenthu llamada Ahmose, el gobernador de la ciudad y Visir. 
TT84. Amunedjeh, primer heraldo del rey, Supervisor de la puerta.
TT85. Amenemheb llamado Mahu, el comandante de los soldados, Tiempo de Tuthmosis III - Amenhotep II.
TT86. Menkheperraseneb, Sumo Sacerdote de Amón, Superintendente de los tesoros de oro y plata, jefe de los supervisores de Artesanos.
TT87. Minnakht, Supervisor de los graneros del Alto y Bajo Egipto, Supervisor de los caballos del Señor de las Dos Tierras, escriba real. 
TT88. Pehsukher llamado Tjenenu, teniente del rey, Abanderado de Faraón.
TT98. Kaemheribsen, Tercer profeta de Amón. 
TT99. Sennefer (i), el tesorero, Supervisor 
TT100. Rejmira, visir, Temp. Tuthmosis III - Amenhotep II.
TT109. Min, el alcalde de Tjeny (Thinis), Supervisor de los profetas de Onuris, Tutor de Amenhotep II.
TT110. Djehuty, copero del rey, heraldo del rey, Temp. Hatshepsut - Tuthmosis III.
TT112. Menkheperraseneb, Sumo Sacerdote de Amón.
TT121. Ahmose, primer sacerdote lector de Amón. Primer Lector Sacerdote de Amón, seguido posteriormente por el segundo profeta de Amón-Ra en el gran templo de Karnak (es decir, no. 2 sumo sacerdote), y el padre de Dios, amados de Dios (un grado de nivel medio del sacerdote). En sus conos funerarios, Ahmose también lleva el título de Primer Profeta en Henqet-ankh, es decir, sumo sacerdote en el templo funerario del rey Tutmosis III. 
TT131. Usuario o Useramen, visir, Temp. Tuthmosis III.  El anciano visir Amethu (padre de usuario) se muestra con chambelán, cortesanos y usuario como escriba ante Tutmosis III, y un texto de la instalación de usuario como co-visir. 
TT146. Nebamun, supervisor del granero de Amón, de venta libre del grano, iny de la Esposa del Dios. 
TT154. Tati, Copero. 
TT155. Intef, gran heraldo del rey, Temp. Hatshepsut -Tuthmosis III.
TT172. Mentiywy, Royal Butler, niño de la guardería, Temp. Tuthmosis III - Amenhotep II.
TT200. Dedi, Gobernador de los desiertos en el mojado de Tebas, jefe de las tropas del Faraón.
TT224. Ahmose Humay, Supervisor de la finca de la Esposa del Dios, Supervisor de los graneros de dobles esposa Ahmose-Nefertari Temp del Dios. Tuthmosis III – Hatshepsut. 
TT225. Nombre desconocido, alto sacerdote de Hathor. 
TT239. Penhat, Supervisor de todas las tierras del norte. 
TT241. Ahmose, Escriba de los escritos divinos, Niño de la guardería, Jefe de los misterios de la Cámara de la mañana. 
TT342. Tutmosis, príncipe hereditario, Herald del rey. 
C11. Nebseny, Supervisor de orfebres de Amón, supervisor de todas las obras de plata y oro. 
D1. Nehy, virrey de Nubia, el Gobernador de las Tierras del Sur. 

Funcionarios judiciales importantes 
La mayor parte de la información a continuación proviene de Cline y de O'Connor Tutmosis III, una nueva biografía. Más específicamente: Administración en el reinado de Tutmosis III - por Betsy Bryan (pg 69 a 122). Para más detalles se debe consultar a este texto.

Parece imposible separar el reinado de Tutmosis y el de Hatshepsut. Tutmosis fue el único gobernante durante los primeros ca 5 -7 años con Hatshepsut juega sin duda un papel influyente en el fondo. Entre el año 5 y el año 7 Hatshepsut adquiere títulos faraónicos y los cambios de regente para co-regente. Hatshepsut se co-Reina efectiva de Egipto hasta el año 22 del reinado de Tutmosis. He incluido algunos de estos funcionarios judiciales tempranos. 

Visires: 
Amethu, llamado Ahmose.
Primero de los visires del Norte durante el período de corregencia. No se sabe mucho acerca de Amethu. Ocupó el cargo de Visir hasta aprox el Año 5, cuando fue sucedido por Useramen. Amethu fue enterrado en TT83 y sabemos algo acerca de su familia inmediata a través de las inscripciones. Su esposa se llamaba Ta-amethu. Tuvieron varios hijos, la mayoría de los cuales se elevaron a posiciones prominentes en la corte Tutmosis. Su hijo Useramen también sirvió como visir, y es posible que el visir del norte Neferweben también era un hijo de Amethu. Amenhotep desempeñó como Supervisor de la Revista de Amón, Akheperkare sirvió como sacerdote de Montu, y Amenmose (?) Fue un escriba en el tesoro de Amón. 

Useramen (a veces llamados de usuario) se convirtió en visir en el año ca 5 y servió hasta el año 33 o 34, cuando fue sucedido por su sobrino Rekhmire. De ahí que una gran parte de la tenencia de Useramen tuvo lugar durante el reinado de Hatshepsut. Useramen tenía dos tumbas en la necrópolis tebana: TT 61 y TT131. Las dos tumbas tienen decoraciones complementarias. Useramen era un hijo de Amenthu y Ta-Amenthu. De acuerdo a las inscripciones en una de sus tumbas, Useramón desempeñó como diputado visir cuando su padre Amenthu envejeció.
Useramón estaba casado con Thuiu y tuvo varios hijos. Hombres que llevan el título de "hijo" incluyen a Sa-Menkhet, escriba del sello del dios, Merimaat, sacerdote y escriba de Amón, Mery, sacerdote de Amón en Djeser Djeseru, Manenemhet, wab sacerdote de Amón, y Userhet (sin título de este último). Señoras con el título de hija incluyen: dos Ahmoses, Amenemwhesket, Amenemheb, Baket, Henut y Seniseneb. 

Rekhmire, Alcalde y Visir. R
Rekhmire sostuvo la oficina en o antes del año 34, se sabe que fue responsable de las entregas de granos. Rekhmire era el nieto de Amethu y sobrino de Useramón. Rekhmire era el hijo de un sacerdote wab de Amón llamado Neferweben. Es posible que su padre fuera Visir del norte, pero esta identificación no es cierta. Rekhmire fue enterrado en TT100, que es muy famosa por las representaciones de la oficina del visir. Los textos incluyen los "Deberes del Visir" y la "Instalación del Visir" textos. 
En el largo muro, en el este de la capilla encontramos por primera vez pinturas de los hijos de Rekhmire, incluyendo Menkeperreseneb, Amenofis y Senusert, en presencia de Rekhmire y su esposa Merit. Sus hijos probablemente están nombrados Menkeperreseneb, Amenhotep, Senusert, Mery, Neferweben y posiblemente Baki. 

Neferweben, Gobernador de la Ciudad y Visir.  Casado con apuea. 
Neferweben era visir del Norte y es conocido por una estatua en el templo de Ptah.. Dos tarros canopicos pertenecientes a Neferweben han sido identificados. No sabemos, sin embargo, donde fue enterrado.

Ptahmose
Este visir del Norte se conoce de una estatua del templo funerario de Tutmosis III. Una puerta falsa, una paleta y una varilla de codo se muestran en Leiden, el Louvre y Leiden, respectivamente. Se asume generalmente que Ptahmose fue enterrado en Saqqara, pero su tumba no ha sido identificada. 

Virrey de Nubia y de supervisores de los países extranjeros: 
Amenmose, capitán de las tropas, Ojos del Rey en las Dos Tierras del Retenu, Esposa: Henuttaui TT42. 
Penhat, Supervisor de todas las tierras del norte. Esposa:. Hetepi TT239 
Djehuti, Supervisor de los países extranjeros del norte, etc, hijo de Amenmosi y Isoneb. 
Yo nebni (o Ini (anti)) virrey de Kush. 
Se cree por algunos como el virrey durante los primeros años. (Hibachi fi) (Hibachi fi) 
Amenemnekhu - Virrey de Kush. Conocido por ser en el cargo en el año 18.    
Nehi, virrey de Kush (segunda mitad del reinado), Gobernador del Sur Tierras TT - D1. La evidencia muestra que él estaba en el poder en los años 23 y 25. 

Administradores y Funcionarios de Palacio
Wadjet-Renpet. Sirvió durante la co-regencia de Hatshepsut y Tutmosis. Es conocido por haber mantenido correspondencia con el supervisor de la Ty sello.
Kenna - Comisario Jefe del Rey. 
Probablemente seguido Wadjet-Renpet en el cargo. Se muestra en una inscripción detrás del supervisor del sello Senneferi. 
Nebamun, mayordomo de la esposa del rey Nebtu. 
Casado con la señora Resti. Buried in TT24 Enterrado en TT24 
Kenamun - alcalde de Memphis 
Es conocido por haber servido como mayordomo real. Enterrado en una tumba desconocida en Tebas. 
Neferperet - Mayordomo real, limpio de manos, niño del kap. 
Conocido por la estatua de Karnak de haber servido a Tutmosis en una campaña para Retenu. La estatua muestra algunas de sus recompensas. Mostrando tanto a Tutmosis y la Reina Merytre en su estatua. 
Montu iywy, niño de la guardería.
Hijo de la Dama Hepu. Enterrado en Tebas en TT172. Acompañó a Tutmosis III al Levante y cruzó el Éufrates. Empezó su carrera como funcionario de los aposentos reales (ipt NSW). Se convittió en un mayordomo real durante el reinado de Amenhotep II, pero se sabe que ha servido a Tutmosis III. 
Djehuty, mayordomo real, heraldo real.
Hijo de Pesediri y Keku; Esposa: Bakt TT110.
Tati, Mayordomo Real.
Tentativamente fechada en la época de Tutmosis III. Enterradoen TT154.
Wah, Royal Butler, supervisor del Ruyt.
Enterrado en TT22.
Iamnedjeh - Controlador de las Obras, Supervisor de los Graneros y Obispo de la Ruyt. 
Intef - Royal Herald, portador del sello real Compañero, Sole, favorita del Buen Dios.
Una estela de Intef enumera los deberes de unos heraldos reales, y que incluyen los siguientes: gestionar las formalidades y ceremonias de la corte y el palacio. Comunicar los mensajes de la gente y de los asuntos de la tierra al rey. Gerente de la sentencia de la sala, o en las ofiinas generales de administración del Faraón. 
Intef fue enterrado en TT155. En la tumba se mencionan su hermano Amosis e hijo Teti. 
Thutmose Príncipe Heredero 
Hijo de la señora Tabenert, casado con Tepihu. Enterrado en TT342.
Si-Bastet -Peluquera Real.
Si-Bastet dedicó una estatua en el año 27, la estatua menciona una campaña con el faraón Tutmosis III. Los registros de la estatua mencionan cómo se hizo esclavo Amen-iywy barbero en el templo de Bubastis y se casó con una sobrina ciega de Si-Bastet. Se hizo una petición para garantizar el acceso al palacio. 

Otros funcionarios del gobierno 
Funcionarios del Tesoro 
Ahmose llamado Pennekhbet - Supervisor del Sello.
Este funcionario es conocido principalmente como un oficial del ejército cuya carrera se remonta hasta el final del reinado de Ahmose y como tutor de la princesa Neferure. Ahmose llamado Pennekhbet también ostentaba el título de Obispo de la junta y puede haber servido como tesorero por un corto tiempo. 

Senenmut
Este cortesano conocido ostentaba el título de Obispo de la Junta, así como muchos otros. También fue el encargo de las casas de oro y plata. Senenmut pudo haber tenido sólo esta posición durante el menor tiempo bajo Tutmosis y en la regencia de Hatshepsut. 

Nehesy
En el año 9 de Tutmosis (y por lo tanto bastante poco después de Hatshepsut adquiere títulos faraónicos) Nehesy es Supervisor del Sello. Nehesy es conocido por haber sido el responsable de la organización de la expedición a Punt. La tumba de Nehesy fue descubierta en Saqqara por Alain Zivie. 


Ty, tesorero jefe.
Ty comenzó como Supervisor del sello durante la corregencia de Hatshepsut. Ty estuvo en su cargo por lo menos desde el año 12 al año 25 de Ty es conocido por las inscripciones de los años 12 y 18 que se refieren a las campañas de Nubia de Hatshepsut. En el año 25 Ty dejó un largo mesón de inscripción del Sinaí alabando Tutmosis III. 
Senneferi era Supervisor de la junta en el reinado de Tutmosis III. Él era el dueño de la TT96. También se conoce de una estatua en el museo británico. Su esposa Taiamu se representa en la TT99. Senneferi era el hijo de Haydjehuty - supervisor de la oficina de watet-Hor - y Satdjehuty - un ornamento real. Fue superior de los supervisores de los almacenes, supervisor de la junta, el alcalde, supervisor de varias deidades incluyendo Sobek y Anubis, el jefe de los alcaldes, supervisor de los campos de Amón, alcalde de Akhmim y supervisor de los Sacerdotes de Min en Coptos. En su tumba Senneferi se muestra haciendo un viaje a Biblos en el Líbano para traer de vuelta los árboles de cedro. 

Min Supervisor del Sello, gran jefe en el Alto Egipto y el juez en el Bajo Egipto
Supervisor del sello durante los últimos años de Tutmosis III. Su hijo Sobekhotep más tarde ocupar el mismo cargo bajo Tutmosis IV. Min debe haber sido enterrado en Tebas como se encontraron conos funerarios allí, pero la ubicación de su tumba es desconocida en la actualidad. 

Posiciones de rango inferior: 
Amenhotep, tesorero adjunto, continuó sirviendo bajo Amenhotep II. (Supervisor de la piscina () del rey del Bajo Egipto, Scribe?) Y Neh. TT C3: Esta tumba es el lugar de descanso de (TT99) hija de Sennefer Renena y su esposo Amenhotep. ('Adjunto del supervisor del sello portadores).

Djehuty, supervisor del tesoro, supervisor de las casas de plata, supervisor de las casas de oro.
Djehuty fue enterrado en TT11. Él es conocido por haber servido tanto a Hatshepsut y Tutmosis III. 

Benermerut - supervisor de las casas de plata, supervisor de las casas de oro.
Sirvió durante la única regla de Tutmosis III. Benermerut es conocido por haber donado las tierras en nombre del toro Mnevis en el año 45 en Heliópolis. Una estatua de Benermerut de Tebas le muestra con la hija del rey Meryetamun. Él pudo haber sido enterrado en el Norte porque su tumba no se conoce en Tebas. 

Funcionarios de Graneros
Minnakht, Supervisor de los dos graneros y de las cuentas de grano del Alto y Bajo Egipto, Supervisor de los caballos del Señor de las Dos Tierras, escriba real, etc.
Minnakht era el hijo del juez Sendjehuty. A Sen-djehuty se representa en la TT294 y este funcionario también fue un supervisor del granero. No está claro si este hombre es idéntico al padre de Minnakht. El hijo de Minnakht Menkheperreseneb más tarde sirvió como supervisor del granero, así como wab-sacerdote en el templo funerario de Tutmosis III. Sabemos también que varios de los subordinados de Minnakht. A namedHepu escribano sirvió Minnakht en sus primeros años, mientras que el Wesy escribano se atestigua en el año 33-34. 

Un hombre llamado Hatit era el medidor de maíz de Minnakht. 

Tjenuna - Overseer of the two granaries of Upper and Lower Egypt.
Tjenuna desempeñó como supervisor en la tercera década del reinado de Tutmosis. Por lo tanto él es conocido por haber coincidido con Minnakht. Él puede ser idéntico a un Tjenuna que era "de la casa de la Adoratriz divina". Es probable que no se identifica con el mayordomo y el mayordomo de Amón por el mismo nombre que sirvió bajo Tutmosis IV. 

Iamunedjeh - Primera heraldo real, Supervisor del Ruyt, escriba real, contador de ganado y aves de corral, supervisor de los graneros que cuenta los impuestos del Alto y Bajo Egipto. 
Iamunedjeh se sabe que han estado en campaña en Siria con Tutmosis III en el año 33, y que probablemente sirvió como supervisor del granero después, durante el final del reinado. Él pudo haber tenido la porition al mismo tiempo que el hijo de Minnakht Menkheperreseneb. 

Menkheper (raseneb), supervisor del granero del Señor de las Dos Tierras, Wab sacerdote en el templo funerario de Tutmosis III. 
Menkheperreseneb desempeñó como supervisor del granero durante los últimos años del reinado de Tutmosis III y ocupó el cargo en el reinado de Amenhotep II. 

Funcionarios de menor rango: 
Amenemhat, supervisor de los graneros del pan, Esposa: Henutiri. TT123. TT123. Amenemhet puede haber trabajado con Minnakht. 

Nebamun superintendente de los almacenes de grano bajo Tutmosis III.


Nebamon y Ipuky eran artesanos, siendo escultores y grabadores.

Neferhotep, supervisor del granero, continuó sirviendo bajo Amenhotep II. TT A5 TT A5 

Mayors, etcAlcaldes, etc

Humay (tal vez Hemy) alcalde de Memphis. 
Conocido por una estatua en el Museo del Louvre. Kenamun -. Alcalde de Mennefer (Memphis), supervisor del granero Kenamun fue enterrado en Tebas (cono funerario)

Pahery - Alcalde de Nekhen y Iunyt, escriba de la contabilidad, para el Prince Wadjmose (hijo de Tutmosis I). Enterrado en Nekhen (El-Kab). Mentuherkhepshef, -portador del ventilador, el alcalde de Qusiya (Aphroditopolis), Madre: Taysent. TT20

Satepihu - alcalde de Tjeny (Thinis) Satepihu estaba en la oficina durante la corregencia de Hatshepsut y Tutmosis III.

Intef - Herald, el alcalde de Tjeny (Thinis), jefe de todo el Oasis.

Min, el alcalde de Tjeny (Thinis), Supervisor de los profetas de Onuris. Supervisor de los sacerdotes de Osiris. Hijo de la señora de Say. Hijos: Senty llama IUTY y Sebekmose. Min se indica enseñando príncipe Amenhotep cómo disparar, y con el príncipe en su regazo. TT109

Iamnefer -. Alcalde de Nefrusy, sacerdote wab y escriba de las ofrendas divinas de Thoth, sumo sacerdote de Thoth Iamnefer era el hijo de Pa-ahawty que también fue alcalde de Nefrusy. Iamnefer participó en en al menos uno de los festivales Sed. En una estatua de Karnak, Iamnefer se muestra con el príncipe Aakheperenreseneb. El hijo de Iamnefer Suemniwet acompañó a Tutmosis a Siria y más tarde se convertiría un mayordomo real durante el reinado de Amenhotep II.

Sennefer (i), el Tesorero y el alcalde de Tebas (continúa desde el reinado de Hatshepsut). Supervisor en el reinado de Tutmosis III, propietario de Tumba Tebana 99 (Estatua en el Museo Británico). Su esposa Taiamu se representa en la TT9. Padre: Haydjehuty, Madre: Zatdjehuty "ornamento real"

Ahmose, Alcalde de Shat, etc, hijo de Ahmosi y Teti.

Sacerdocio: 
Hapuseneb - Sumo Sacerdote de Amón, supervisor de los hm-sacerdotes del Alto y Bajo Egipto. 
Sirvió durante la corregencia de Hatshepsut y Tutmosis III. Probablemente fallecido en el reinado de Hatshepsut. Enterrado en la TT 67. Hapuseneb era el hijo del tercer sacerdote lector de Amón Hepu y el ornamento real Ahhotep. Hapuseneb estaba casado con la señora de Amenhotep y se sabe que tubieron varios hijos. Su hija Seniseneb era un adoratrix divina de Amón y estaba casada con el segundo sacerdote de Amón Puyemre. 

Menkheperraseneb, Sumo Sacerdote de Amón. 
Tumba Tebana 112 Hijo de la enfermera Ta-Iunet del Rey y el auriga de su majestad Hepu. Su abuela se llama Nebetta y puede ser la misma persona que la madre de la de Menkheperreseneb de la Tumba 86 Pero el nombre es un nombre bastante común en la época. Por otro lado, la tumba parece estilísticamente hasta la fecha para una primera parte del reinado. 

Menkheperreseneb Sumo Sacerdote de Amón. Superintendente de los tesoros de oro y plata, jefe de los supervisores de Artesanos es decir, sumo sacerdote de Ptah. 
Enterrado en la tumba TT 86 Hijo de la hermana de la enfermería del rey Nebetta. El orden exacto y la relación de los dos Menkheperresenebs no está claro. El nombre de Djeser Akhet aparece en TT86 y esto puede sugerir una fecha posterior (aproximadamente año 44). La mención de determinadas áreas en Siria apuntan a una posible fecha entre el año 33 y 44. 

Sennefer - El más grande de Videntes en Heliópolis (HP de Ra). Controlador de Artesanos (HP de Ptah). 
Este Sumo Sacerdote es conocido por la tumba de la familia de su hija Sherit-Re y su marido Nebnakht sacerdote -HM de Heryshef - desde Sedment. Sherit-Re, Nebnakht y su hijo Amenmose fueron enterrados en Sedment. 

Ken - Alto sacerdote de Mut, Señora de Isheru. 
Ken fue enterrado en la tumba TT59. Sus hermanos Kenamun y Wesy eran el capataz de los trabajadores de oro y escultores y el supervisor del granero. Probablemente también relacionado con el templo de Mut. Ken era el hijo de un supervisor del granero y el ornamento real Tuiu. His wife was named Meryt. Su esposa se llamaba Meryt.

Nebwawi - Sumo Sacerdote de Osiris en Abydos. Su posición se prolongó hasta el final en la corregencia con Amenhotep II. También se desempeñó como mayordomo del templo de Osiris y hm-sacerdote de Heket. 

Minmose (II): Primer Profeta de Osiris. Hijo de Minmose I.
Posiblemente durante la primera arte del reinado?? 

Ahmose, primer sacerdote lector de Amón, Primer Profeta en Henqet-ankh
"Príncipe heredero y el conde, hombre de confianza del rey en la Cámara del Consejo, Gran Offspring (del rey) en el Palacio, El más grande de sus compañeros, Maestro del Secreto de la Gran Trono, Seal-portador del Rey del Bajo Egipto (es decir, 'canciller'). Primer Lector Sacerdote de Amón, seguido posteriormente por el segundo profeta de Amón-Ra en el gran templo de Karnak (es decir, segundo sumo sacerdote), y el padre de Dios, amados de Dios (a mediados de grado nivel de sacerdote). Sobre sus conos funerarios, Ahmose también lleva el título de Primer Profeta en Henqet-ankh, es decir, sumo sacerdote en el templo funerario del rey Tutmosis III Posiblemente "Niño de la Guardería de la reina Meritamón" (esposa de Amenhotep I ,. c 1551-1524). Padre de Roy. 


Puyemre, Segundo Profeta de Amón (continuación del reinado de Hatshepsut) 

Kaemheribsen, tercer sacerdote de Amón, el tiempo de Tutmosis III - (?) Amenhotep II TT98 

Mahu, segundo profeta de Amón.


Funcionarios del Ejército
Amenemhab llamado Mahu, soldado del Ejército, teniente del Ejército. Amenemhab era un favorito de Tutmosis III. Estaba casado con una enfermera real llamado Baki, y pasó a servir bajo Amenhotep II. Él sirvió como oficial de la marina y se convirtió en el comandante de un buque. 

Amenemose, capitán de las tropas bajo Thutmosis III y Amenhotep III. Enterrado en TT42.

Dedi, Jefe de las tropas del Faraón, gobernador de los desiertos en el oeste de Tebas, Tutmosis III Servido y Amenhotep II. Esposa: Tuy TT200.
 
Djehuty, general. Djehuty, Conocido de ajuares (algunos artículos están en el museo de Leiden).
 
Horemheb, escriba de los reclutas, sirvió bajo Tutmosis III - Amenhotep III (servicio de largo!) Tutor de la princesa Amenmipet. Jefe de la caballería. Casado con Atuia TT78.
 
Pehsukher llamado Tjenenu, abanderado del faraón, Tutmosis III sirvió bajo - Amenhotep II. Nombrado Pehsukher, en una estatua. Portador del Señor de las Dos Tierras (TT88) Esposa: Neit (Jefe Royal enfermera, institutriz del dios);   Hijos: Amenhotep y Amenmose. 

Thutiy, General del Ejército.
Tjanuny, comandante de los soldados, Jefe de Reclutas, escriba que registra las campañas militares de Tutmosis III.Se convirtió en director de la administración de Palacio bajo Thutmosis IV. Enterrado en TT74

LA CONSOLIDACIÓN DEL IMPERIO EGIPCIO   
EL Nilo pacífico y poco militar de Hatshepsut, estaba cayendo temprano en la carrera imperial de Egipto en Asia, fue seguida por consecuencias graves. No habiendo visto un ejército egipcio desde hace muchos años, las dinastías sirias crecieron continuamente más inquietas. El rey de Kadesh, una vez que, probablemente, el soberano de toda Siria y Palestina, había movido a todos los reyes de ciudades del norte de Palestina y Siria a aceptar su liderazgo en una gran coalición, en el que por fin se sintieron lo suficientemente fuertes como para comenzar una revuelta abierta. "He aquí que desde Yeraza (en el norte de Judea) a los pantanos de la tierra (es decir, el Eufrates superior), que había comenzado a rebelarse contra su majestad". En estas palabras en los anales de registro de Tutmosis III sobre la situación asiática. Sólo el sur de Palestina estaba poco dispuesto a tomar las armas contra el faraón, su gente había sido testigo del largo asedio de Sharuhen a manos de Ahmose y eran muy conscientes de lo que pudieran esperar, de asumir irreflexivamente la ofensiva contra Egipto. No sólo eran "todos los países aliados de Zahi" (Siria) en rebelión abierta contra el faraón, pero también es evidente que el poderoso reino de Mitanni, al este del Éufrates, había hecho todo en su poder para apoyar la rebellion. Era natural que Mitanni debía ver con desconfianza la presencia de un nuevo imperio en sus fronteras occidentales; y su rey se esforzó al máximo para rehabilitar el otrora gran reino de Kadesh, como un amortiguador entre él y Egipto. Los ejércitos de los principios de Oriente, al menos las de Egipto, no eran grandes, y no es probable que ningún Faraón jamás invadió Asia con más de veinticinco o treinta mil hombres, mientras que menos de veinte mil probablemente está más cerca de la cifra habitual. A finales de su vigésimo segundo año encontramos a Tutmosis con su ejército listo para salir al campo. Marchó de Tharu, el predecesor de Kantara moderna, la última ciudad egipcia en la frontera de Delta-noreste, sobre el 19 de abril 1479 antes de Cristo. Nueve días tardó  el primer ejército en llegar, ya que en esa llanura histórica, que, como Armageddon, se ha convertido en el campo de batalla proverbial de las edades de Tutmosis III a Lord Allenby, De hecho, el paso a través de la cual fue Tutmosis era el mismo que el a través del cual Allenby lanzó su caballería a las posiciones en la parte trasera de los que huían los turcos en 1918. Tutmosis detuvo sin oposición en el sur de Meguido", en la orilla del arroyo Kina". Es imposible determinar la posición exacta de los asiáticos, pero cuando las escaramuzas en las montañas tuvieron lugar su ala sur estaba en Taanac, sin duda, en la expectativa de que Tutmosis cruzaría la montaña por el camino de Taanach. A última hora de la tarde del mismo día (el 14), o durante la noche que siguió, Tutmosis se aprovechó de la posición de su enemigo en el este y el sur-este de su propia fuerza para sacar su línea alrededor de la parte oeste de Meguido y audazmente lanzó a cabo su ala izquierda en el norte-oeste de la ciudad. Quedaba por lo tanto asegurada, en caso de necesidad, una línea segura y fácil de retirada hacia el oeste a lo largo de la carretera Zefti, mientras que al mismo tiempo su extrema izquierda podría cortar al enemigo de vuelo hacia el norte. 
Para proteger su fortaleza los asiáticos se situaron entre las fuerzas egipcias y la ciudad. Temprano a la mañana siguiente (15 de mayo) Tutmosis sacó a su ejército en orden de batalla. En un carro brillante de electrum tomó su posición con el centro, mientras su ala derecha el ala sur descansaba sobre una colina al sur del arroyo de Kina. Él atacó inmediatamente, llevando el inicio al frente de su ejército. El enemigo dio paso a la primera carga. Los Anales de Thutmose muestran evidente satisfacción por el regreso humillante de los asiáticos: "volaron de cabeza a Meguido con el miedo metido en su cuerpo, el abandono de sus caballos y sus carros de oro y plata, y el pueblo los izados, tirando de ellos hacía la ciudad. Ahora bien, si sólo el ejército de su majestad no hubiera dado su corazón a saquear las cosas del enemigo habrían capturado Meguido, en este momento, cuando el rey miserable y vencido de Kadesh y el rey miserable vencido de esta ciudad (Meguido) fueron izados a toda prisa para ponerlas en esta ciudad". La disciplina del ejército egipcio no pudo resistir el despojo de los ejércitos combinados de Siria. "Luego fueron capturados sus caballos, sus carros de oro y plata se hicieron botín.... Sus campeones yacían extendidos como peces en el terreno. El victorioso ejército de su majestad dio la vuelta a contar el botín, sus porciones. He aquí, que no fue capturado la tienda de ese enemigo vencido horrible (el rey de Kadesh) en la que era su hijo.... Todo el ejército hizo jubileo, dando alabanza a Amón por la victoria que había concedido a su hijo (el Faraón... que trajeron el botín que habían tomado, que consiste en las manos (separado de los muertos), los prisioneros viven, de caballos, carros, oro y plata". Por tanto, es evidente que en la derrota desorganizada del campamento del rey de Kadesh cayó en manos de los egipcios. 
Sobre esto Tutmosis dio órdenes para la derensa de la ciudad: rodeándola con un recinto amurallado de la madera verde de todos sus árboles agradables. Su majestad el mismo estaba sobre la fortificación al este de la ciudad, inspecciónando de lo que se hizo. Tutmosis cuenta después de su regreso a Egipto diciendo: "Amon dio a mí todos los países aliados de Zahi encerrados en una ciudad.... Yo les atrapó en una ciudad, he construido a su alrededor con una muralla de pared gruesa". Llamaron a esta pared de la inversión: "Tutmosis es el Engañador de los asiáticos", según la costumbre bajo el Imperio de nombrar cada edificio real después de que el rey. A medida que el asedio continuó, las dinastías que tuvieron la suerte de no estar encerradas en la ciudad se apresuraron a hacer las paces con el indignado Faraón: "Los asiáticos de todos los países venían con la cabeza inclinada, haciendo una reverencia a la fama de su majestad". 
El rey de Kadesh no estaba entre los prisioneros se había escapado antes de la finalización de la guerra. Para compensar el fracaso en la captura de este peligroso enemigo, los egipcios aseguraron su familia como rehenes por Tutmosis dice: "He aquí, mi majestad llevó las esposas de los que uno vencido, junto con sus hijos, y las esposas de los jefes que estaban allí, junto con sus hijos". El catálogo de los despojos que se encuentran en la ciudad caída, como se da en los Anales de Thutmose, es una sorprendente revelación de la riqueza y el esplendor de la Siria contemporánea. Novecientos veinte y cuatro carros, incluidos los de los reyes de Kadesh y Meguido, dos mil doscientos treinta y ocho caballos, doscientos trajes de armadura, la magnífica tienda del rey de Kadesh, el magnífico mobiliario doméstico del mismo rey, y entre ella su cetro real, una estatua de plata, tal vez de su dios, y una estatua de ébano de sí mismo, forjado con oro y lapislázuli, además de inmensas cantidades de oro y plata fueron tomadas de la ciudad. 
Con el fin de evitar otro avance hacia el sur del rey todavía invicto de Kadesh y el mando de la carretera importante hacia el norte entre las Lebanons celebrar, Tutmosis empujó hacia el norte y construyó una fortaleza en este punto, que él llamó "Tutmosis-es-el-Binder- de-los-bárbaros". Ahora comenzó la reorganización del territorio conquistado, suplantando las viejas dinastías repugnantes con otras que se podrían esperar para mostrar lealtad a Egipto. A estos nuevos gobernantes se les permitió gobernar tanto como quisieran, aunque sólo enviaron regularmente y sin demora en el homenaje anual a Egipto. Para mantener sus obligaciones Tutmosis llevó con él a Egipto sus hijos mayores, a los que colocó en un cuarto especial o edificio llamado "Castillo en Tebas". Aquí fueron educados y así tratar como para engendrar sentimientos de amistad hacia Egipto. Posteriormente, cada vez que un rey de una de las ciudades sirias murió "su majestad causaría a su hijo a reposar en su lugar". Tutmosis ahora controla toda Palestina por el norte hasta el extremo sur del Líbano, y más tierra adentro también Damasco. En la medida en que se habían rebelado, se despojó de todas las ciudades de su riqueza, y regresó a Egipto con cuatrocientos veintiséis libras de oro y plata en anillos comerciales o forjado en magníficos vasos y otros objetos de arte, además de cantidades incalculables de propiedad de menor valor y los despojos de Meguido ya mencionados. 
En menos de seis meses, es decir, dentro de los límites de la estación seca en Palestina, se había marchado de Tharu, ganó una victoria arrolladora en Meguido, capturó la ciudad después de una intervención larga y ardua, marcharon hacia el Líbano y tomado tres ciudades allí, construida y guarnecida una fortaleza permanente cerca de ellos, se inició la reorganización del gobierno en el norte de Palestina y completado el viaje de regreso a Tebas, donde llegó a principios de octubre.¿Con qué dificultades tal logro fue acosado podemos aprender no sólo de la campaña de Napoleón de Egipto sobre la misma ruta en contra de Acre, que está casi exactamente tan lejos de Egipto como Meguido, pero también siguiendo la brillante campaña de Lord Allenby contra los turcos a través del mismo país. Podemos entonces entender por qué Tutmosis inmediatamente celebró tres "Fiestas de la Victoria" en su capital. Estas fiestas se hicieron permanentes, y dotadas con un ingreso anual de ofrendas abundantes. En la fiesta de Opet, la cual fue la mayor fiesta anual de Amón duró once días, se presentó al dios de las tres ciudades que él había capturado en el Líbano, además de una rica variedad de magníficos vasos de oro, plata y piedras preciosas de los despojos prodigiosos de Retenu. Con el fin de proporcionar ingresos para mantener el templo en el plan suntuoso así proyectado, dio a Amon no sólo los dichos tres pueblos, sino también extensas tierras en el Alto y el Bajo Egipto, y les suministra con abundantes rebaños y con los ejércitos de siervos tomados de entre los sus prisioneros asiáticos. Así se estableció el fundamento de esa inmensa fortuna de Amón, que ahora comenzó a crecer fuera de toda proporción con el aumento de la riqueza de otros templos. Sin embargo, si podemos juzgar por el pequeño templo de Ptah por el gran santuario de Karnak que Tutmosis también reconstruyó en su regreso de su campaña, es probable que mostró como generosidad para él dos más antiguos santuarios en Heliópolis y Menfis, de los cuales el primero era todavía en un sentido tradicional del templo del Estado-dios, en que Amon mucho tiempo se había identificado con el dios Sol de Heliópolis. 

THUTMOSE'S CAMPAIGNSCAMPAÑAS DE Tutmosis 
El Poder egipcio en Asia durante la inactividad militar del reinado de Hatshepsut había sido sacudida tan a fondo que Tutmosis III estaba lejos de estar listo, como resultado de la primera campaña, para marchar inmediatamente después de Kadesh, su enemigo más peligroso. Por otra parte, deseaba adecuadamente para organizar y representar perfectamente asegurar los estados que ya están en el poder de Egipto. En el vigésimo cuarto año, por lo tanto, en su segunda campaña, marchó en una amplia curva a través del territorio conquistado en el norte de Palestina y el sur de Siria, mientras que las dinastías llegaron a pagar su tributo y rendirle homenaje en todos los lugares del circuito de su majestad donde se plantó la tienda de campaña. La noticia de su gran victoria del año antes tenía en ese momento llegó a Asiria, hasta entonces un pequeño poder mucho más sobre el Tigris superior. Su rey desea naturalmente estar en buenos términos con el gran imperio del oeste, y los regalos de piedra costosa, principalmente lapislázuli de Babilonia, y los caballos que envió a Tutmosis, que le llegó mientras estaba en esta campaña, fueron, como de costumbre, interpretados por los egipcios como tributo. Con toda probabilidad no hay batallas que se libraron en esta expedición. 
El regreso de Tutmosis a Tebas, en octubre, le dio oportunidad de planificar la ampliación del templo de Karnak, para adaptarse a las necesidades del imperio con la que soñaba. Como el extremo oeste, el frente real del templo, se vio empañado por los obeliscos de Hatshepsut, pasando la sala desmantelada de su padre, fue incapaz o no está dispuesto a construir alrededor de los obeliscos de su padre, que estaban delante de la entrada oeste del templo, Tutmosis III construyó sus imponentes salas con columnas en el otro, o al extremo este del templo, donde se forma hoy una de las grandes bellezas arquitectónicas de Tebas. La mayor sala es casi ciento cuarenta pies de largo y se encuentra transversalmente a través del eje del templo. Detrás de ella está el santuario o santo de los santos, mientras agrupada de ello son alrededor de medio centenar de salas y cámaras. Entre ellos, en el lado sur, había una sala para el servicio funerario de sus antepasados. En la cámara a la que esta sala llevó mandó para registrar los nombres de sus padres, para aumentar su ofrenda y para modelar estatuas de todos estos sus cuerpos. Estos nombres forman una extensa carta que fue eliminada y ahora está en la Bibliothèque Nationale de París. Aunque muchas de las estatuas de sus padres han desaparecido, algunas han sido descubiertas en el atrio sur del templo, donde habían sido ocultadas por la seguridad presumiblemente en tiempos de guerra. 
Cuando Tutmosis regresó de su tercera campaña, principalmente una expedición de organización, su edificio en Karnak fue suficientemente avanzado para grabar en las paredes de una de las cámaras las plantas y animales de Asia, que había encontrado en su marcha y llevado a casa con él para embellecer el jardín del templo de Amon, el lago sagrado de los cuales se suministra con una cofia de mampostería. No hay registros de la cuarta campaña que hayan sobrevivido, pero el curso de sus operaciones posteriores eran tales que no debe haber sido confinado como los demás al territorio ya recuperado, es decir la mitad sur del futuro imperio asiático. 
Ahora se había vuelto evidente que Tutmosis no podía marchar hacia el norte entre las Lebanons y operar en contra de Kadesh, cuando salía de su flanco izquierdo expuesto a las ciudades fenicias insumisas de la costa. Era igualmente imposible tomar Naharin y Mitanni sin antes destruir Kadesh, que dominó el valle del Orontes. Por lo tanto, organizó una flota que le permitiría un ejército en la costa siria o fenicia norte. Concibió que él sería capaz de utilizar la costa como base de operaciones contra Kadesh y el interior y esto esto una vez eliminados, se podría volver a empujar desde la costa contra Mitanni y toda la región de Naharin. Un estratega moderno podría haber concebido una serie de operaciones más adecuada a las condiciones, ni han subido sobre su puesta en ejecución con más energía indomable de Tutmosis muestra ahora. En el año veintinueve, en su quinta campaña, se trasladó por primera vez contra las ciudades de la costa norte, los reinos comerciales ricos de Fenicia. El nombre de la primera ciudad que Tutmosis tomó por desgracia se perdió, pero fue en la costa opuesta Tunip, y debe haber sido un lugar de gran importancia, pues le trajo rico botín y no había en la ciudad un templo de Amon, erigida por uno de los predecesores de Tutmosis III (ya sea Tutmosis I o posiblemente Amenhotep I). Tunip fuerzas enviadas desde el interior para reforzar la guarnición de esta ciudad desconocida, la caída de lo que implicaría la captura final de Tunip también. Tutmosis ahora se apoderó de la flota de la ciudad, y fue capaz de mover rápidamente a su ejército hacia el sur en contra de la poderosa ciudad de Arvad. Un asedio corto obligando al Faraón que taló los bosques alrededor de la ciudad, como en Meguido, suficientes para llevar el lugar a un acuerdo, y con su entrega una gran cantidad de la riqueza de Fenicia que cayó en manos de los egipcios. Además de esto, estando ya en el otoño, los jardines y las arboledas "se saciaron de las frutas, los vinos se encontraron dejados en sus prensas como los flujos de agua, su programa en las laderas (terrazas). El ejército se vió desbordado". Bajo estas circunstancias, era inútil para Tutmosis intentar mantener la disciplina, y durante los primeros días después de la rendición, "he aquí el ejército de su majestad estaba borracho y ungido con aceite todos los días como en una fiesta en Egipto". Las dinastías a lo largo de la costa ahora vinieron con su tributo y sumisión ofreciendo así a Tutmosis el haber ganado una posición segura en la costa norte, de fácil acceso por las aguas de Egipto, y la formación de una base admirable para las operaciones de tierra adentro como él había previsto. A continuación, regresó a Egipto, posiblemente no por primera vez, por el agua. 
Le había costado cinco expediciones ganar el sur y la costa, la sexta campaña fue finalmente dirigida contra Kadesh, su enemigo invulnerable. En los treinta años del cierre de las lluvias de primavera encontró Tutmosis donde desembarcar su ejército de la flota en Simyra, por boca de la Eleuterio, por el valle de la que inmediatamente marchó sobre Kadesh. La ciudad estaba en el lado oeste del río Orontes en el extremo norte del valle alto entre los dos Lebanons. Un pequeño afluente del Orontes se unia a la corriente más grande del oeste, justo por debajo de la ciudad, por lo que yacía en un punto de la tierra entre los dos. Un canal fue cortado a través de la lengua de tierra por encima de la ciudad, conectando así las dos corrientes y enteramente rodeaba el lugar por el agua. Dentro de los bancos de los ríos un foso interior que rodea los altos muros reforzado las defensas naturales de agua, de modo que, a pesar de su ubicación en una llanura perfectamente horizontal, que era un lugar de gran fuerza, y, probablemente, la fortaleza más formidable en Siria. En su relación con el país que rodea también el lugar fue elegido con habilidad para, además de comandante del valle de Orontes, también dominó el único camino hacia el interior desde la costa por una larga distancia tanto al norte como al sur. Este fue el camino por el valle Eleuterio, a lo largo de la cual hemos seguido a Tutmosis. La captura de un lugar tal por asedio fue un logro de no poca dificultad, y de hecho el asedio continuó el tiempo suficiente para animar a las ciudades de la costa con la esperanza de que Tutmosis había sufrido. A pesar del castigo infligido a Arvad el año anterior, el puerto de la ciudad opulenta no pudo resistirse a un intento de librarse de la obligación anual al Faraón. Tan pronto como cayó Kadesh, sin embargo, Tutmosis regresó rápidamente a Simyra, embarcó a su ejército en su flota que le estaba esperando y navegó a Arvad  a infligir retribución rápida. 
Esta revuelta mostró a Tutmosis de que debe consagrar otra campaña para el sometimiento a fondo de la costa antes de que pudiera empujar con seguridad hacia el interior más allá del valle del Orontes en el avance planeado de largo en Naharin. Por lo tanto, pasó el verano del año treinta y uno, preparando la campaña septima, en apagar completamente las brasas de la revuelta en las ciudades de la costa. Rodeó la costa con sus flotas, haciendo gala de su fuerza y organización a fondo de la administración de las ciudades. En particular, se encargó de que cada puerto-ciudad debía suministrar generosamente con disposiciones para su próxima campaña en Naharin. A su regreso a Egipto se encontró con los enviados desde el extremo sur, probablemente el este de Nubia, con su tributo al Faraón, lo que demuestra que mantenía una política agresiva en el lejano sur, mientras que al mismo tiempo de modo activo en el norte. 

CAMPAÑA CONTRA Mitanni 
No fue hasta la primavera del año treinta y tres que Tutmosis fue capaz de aterrizar sus tropas en el puerto de Simyra, en su octava campaña. Por segunda vez, marchó hacia el interior, esta vez con el país Eufrates como su objetivo. Continuando la marcha hacia el norte hasta el Orontes se enfrentaron en una batalla en la ciudad de Senzar, donde probablemente cruzó y abandonó el Orontes. Ahora entró Naharin y, marchando rápidamente, no encontró ninguna fuerza seria para enfrentarse a él hasta que él había llegado a la "Altura de Wan, en el oeste de Alepo", donde se libró una batalla considerable. Aleppo debe haber caído, por el Faraón de lo contrario no podría haber llevado sin demora, como evidentemente lo hizo. "He aquí su majestad fue al norte, la captura de los pueblos y por la que se pierde los asentamientos de ese enemigo de miserable Naharin", que era, por supuesto, el rey de Mitanni. 
Tropas Egipcias saquearon el  valle de  Eufrates, una licencia que no habían disfrutado desde la época de sus padres bajo Tutmosis I, unos cincuenta años antes. Una batalla victoriosa en Carquemis, al fin permitió a Tutmosis a hacer lo que él había estado luchando diez años para alcanzar, por ahora cruzó el Éufrates en Mitanni y estableció su frontera en el lado este. Sin invernada en Naharin sin embargo, era imposible que Tutmosis avanzara más lejos, y él era demasiado sabio para arriesgar a exponer al invierno del norte inclemente los veteranos de tantas campañas. Por lo tanto, regresó sin ser molestados a la costa oeste, donde al parecer se encontró con la tableta de su padre, Tutmosis I, y con la mayor satisfacción creó otro de su propio lado.
Sus tropas ya habían cosechado los campos del valle del Éufrates, y ahora era tarde en la temporada. Antes de su regreso, sin embargo, una empresa seria todavía le esperaba. La ciudad de Niy, en algún lugar en la región entre Aleppo y el Éufrates, era todavía invicta y toda su obra en Naharin podría deshacer este lugar se dejó indemne. En la medida en que sabemos, la captura de Niy era una empresa que se podía lograr rápidamente. Tutmosis estaba entonces en libertad para relajarse y nos enteramos de que él organizó una gran cacería de elefantes en la región de Niy, donde estos animales han estado extintos por edades. Él y su grupo atacó al rebaño de Siria al norte de ciento veinte animales. En el transcurso de la cacería del rey, habiendo llegado a cuerpo con una gran bestia, era en cierto peligro cuando su general, Amenemhab, corrieron entre y le cortó la trompa del animal, desviando así el animal enfurecido en el momento crítico. Todo el oeste de Asia ahora observaba con aprensión la expansión del poder del faraón. Los príncipes y dinastas locales de Naharin aparecieron en su campo y trajeron en su homenaje como muestra de su presentación. Incluso lejos de Babilonia ahora estaba ansioso por asegurar la buena voluntad del Faraón, y su rey le envió regalos forjados de lapislázuli. Pero lo que era aún más importante, las personas poderosas de la Kheta, cuyo dominio se extendía lejos hacia las regiones desconocidas de Asia Menor, le enviaron un regalo rico. Como él estaba en marcha desde Naharin para llegar a la costa de nuevo los enviados del rey de Gran Kheta le salieron al encuentro. Llevaban ocho anillos comerciales masivos de plata, con un peso de casi noventa y ocho libras, además de alguna piedra preciosa desconocida y madera preciosa. En Gran Kheta debemos reconocer el imperio hitita, surgiendo de este modo, por primera vez, hasta donde nosotros sabemos, en el escenario de la historia oriental. 
A la llegada de Tutmosis en la costa, él puso a los jefes del Líbano la obligación anual para mantener los puertos fenicios que suministran con la disposición necesaria para sus campañas. Desde cualquier punto de esta línea de puertos se podía llegar en barco desde Egipto en pocos días, él fue capaz de golpear el interior sin demora y llevar a los delincuentes a una explicación inmediata. Su fuerza marítima, la primera que podemos discernir en la historia, fue tal que el rey de Alashiya (? Chipre) se convirtió prácticamente en un vasallo de Egipto. Por otra parte, la flota del Faraón lo hizo tan temido en las islas del norte de que era capaz de ejercer un control suelto sobre el Mediterráneo oriental, en cuanto a las islas del Egeo. Por lo tanto, su general, Thutiy, incluye "las islas en el medio del mar", es decir, las islas del Egeo, como dentro de su jurisdicción como "gobernador de los países del norte". La supremacía marítima de Egipto en el siglo XV antes de Cristo era por lo tanto una anticipación evidente del poder marítimo de los Ptolomeos en la era griega. 

EL IMPERIO DE Tutmosis III 
Esta expansión del poder egipcio en el norte y noroeste se equilibra con la agresividad similar en el sur y suroeste. De las expediciones al Punt Thutmose, aparentemente trajo algo más que simplemente el poder mercantil, de vuelta los cargamentos ricos y variados habituales de marfil, ébano, pantera pieles, oro, y más de doscientos veintitrés fanegas de mirra, además de esclavos y esclavas, y mucho ganado. En algún momento durante estas guerras Tutmosis también ganó la posesión de toda la región-oasis en el oeste de Egipto. Así, los oasis se convirtieron en territorio faraónico y se colocaron bajo el gobierno de Intef, heraldo de Tutmosis, que era descendiente de la antigua línea de señores de Thinis -Abydos, donde se llegó a más fácilmente el Gran Oasis. La región sigue siendo un oasis appanage de los señores de Thinis y se hizo famoso por sus excelentes vinos. 
Los reyes de Asia occidental, a quien los padres de Thutmose habían sido capaces de derrotar por separado y de forma sucesiva, se habían visto obligados a cumplir unidos; y en contra de los recursos militares combinados de Siria y el norte de Palestina bajo su antaño soberano Hycsos de Kadesh, que había forzado su camino a través del norte. Él podría permitirse cierta satisfacción en la contemplación de lo que había logrado en diez años de campaña en Asia. Casi habían transcurrido treinta y tres años desde el día en que Amon le llamó al trono. Ya en su trigésimo aniversario de su arquitecto, Puemre, había erigido los obeliscos de jubileo de Tebas; pero a su regreso de la gran campaña de la fecha para la segunda celebración jubilar habitual se acercaba. Un par de enormes obeliscos, que habían estado en preparación para el evento, se erigieron en el templo de Karnak y uno de ellos llevaba las orgullosas palabras, "Thutmose, que cruzaron la gran curva del Naharin [Éufrates] con poder y con la victoria en la cabeza de su ejército". El otro obelisco de este par ha perecido, pero éste ahora se sitúa en Constantinopla. De hecho, de los obeliscos del gran rey en Egipto, todos cuentan con perecido o se ha eliminado, por lo que ni uno solo sigue en pie en la tierra que él gobernó tan poderosamente, mientras que el mundo moderno posee una línea de ellos llegando desde Constantinopla, a través de Roma y Londres a Nueva York. Los dos últimos, que conmemoran su cuarto jubileo-celebración, ahora se levantan en las costas opuestas del Atlántico, en el Paseo del Támesis y en el Central Park, ya que una vez estuvo a ambos lados de la aproximación a la Sun-templo en Heliópolis. 
Estos ejes señoriales no eran los únicos recuerdos de los logros de Thutmose. En las paredes del templo de  Karnak se registraron largos anales de sus victorias en Asia, extensas listas de los despojos que había tomado, con espléndidos relieves que describen a la parte rica que cayó a Amon, una lista de ciento diez y nueve ciudades que capturó en sus primeras campañas, mientras que a partir de sus recientes éxitos en el norte las mismas paredes llevaban un registro de no menos de doscientos cuarenta y ocho ciudades que se habían presentado a él. Desafortunadamente estos registros no son más que fragmentos de los-registros estatales, hechos por los sacerdotes que deseaban explicar el origen de los regalos recibidos por el templo, y para mostrar cómo Tutmosis fue devolviendo su deuda con Amon por las muchas victorias que el dios favorecimiento les había otorgado él. De ahí que no son más que escasas fuentes desde las que reconstruyen las campañas de la primera gran estratega de los cuales sabemos nada de la historia. 
Pero los tebanos no se limitaban a los monumentos de Karnak por la evidencia de la grandeza de su rey. En los jardines del templo de Amón, como hemos visto, crecieron las extrañas plantas de Siria, mientras que los animales asiáticos desconocidos para el cazador del valle del Nilo vagaban entre los árboles igualmente desconocidos. Enviados desde el norte y el sur fueron apareciendo constantemente en la corte. Galeras levantinas, como en el alto Nilo nunca habían visto antes, deleitó a los ojos de los curiosos en los muelles de Tebas y a partir de estos desembarcos cargas de suntuosas de las mejores telas de Fenicia, vasos de oro y plata de la magnífica mano de obra de la mano de la astucia del artífice de Tiro o los talleres de lejana Asia Menor, Chipre, Creta y las islas del Egeo exquisito mobiliario de marfil tallado, ébano delicadamente labrado, carros montados con oro y electro, e implementos de bronce de la guerra, además de estos, finos caballos de los establos del Faraón y cantidades incalculables de lo mejor que los campos, jardines, viñedos, huertos y pastos de Asia producen. Bajo fuerte custodia surgido de estas naves, también, el tributo anual de oro y plata en anillos grandes comerciales, algunas de las cuales pesaban tanto hasta doce libras cada uno, mientras que otros con fines de comercio todos los días eran de un peso. Serpenteando a través de las calles abarrotadas de la multitud de Tebas preguntándose, los extraños tongued asiáticos en larga procesión llevaban su tributo a la tesorería del faraón. Fueron recibidos por el visir, Rekhmire, y cuando se presentó inusualmente este rico homenaje, les condujeron a la presencia de Tutmosis, donde, entronizado en esplendor, el Faraón les examinó y elogió el visir y sus funcionarios por su celo en su nombre. Fueron escenas como esta que el visir y los funcionarios del tesoro amaban a perpetuar en pinturas hermosas en las paredes de sus tumbas, donde todavía se conservan en Tebas. La cantidad de riqueza que de este modo llegó a Egipto desde Asia y Nubia debe haber sido enorme para aquellos tiempos, y en una ocasión el tesoro era capaz de sopesar algunas ocho mil novecientos cuarenta y tres libras de aleación de oro y plata. 
Lugares similares desvían las multitudes de los Tebas vez provinciales cuando todos los años, hacia el final de septiembre o las arcillas iniciales de octubre, de guerra galeras de Thutmose amarrado en el puerto de la ciudad. Pero en este momento no sólo la riqueza de Asia fue descargado de los barcos, los propios asiáticos, obligados uno a otro en largas filas, se llevaban bajo de las pandillas-tablones para comenzar una vida de trabajo esclavo para el Faraón. Vestían largas barbas enmarañadas, una abominación para los egipcios su cabello caía en misas negras pesadas sobre sus hombros, y estaban vestidos con telas de lana de alegres colores, como el egipcio, impecable en su traje blanco de lino, nunca pondría en su cuerpo. Sus brazos estaban maniatados detrás de ellos en los codos o cruzados sobre la cabeza y atados juntos, o, de nuevo, se clavaban en óvalos puntiagudos impares de la madera, que sirvieron como mano para las esposas.. Las mujeres llevaban a sus niños colgados en un pliegue del manto sobre sus hombros. Con su extraño discurso y posturas groseras los pobres desgraciados fueron objeto de burla y alegría por parte de la multitud, mientras que los artistas de la época no podían abstenerse en caricaturizar a ellos. Muchos de ellos encuentran su camino en las casas de los favoritos del Faraón, y sus generales fueron generosamente recompensados ​​con regalos de este tipo de esclavos, pero se emplea el número más grande en las haciendas del templo, los dominios del faraón, o en la construcción de sus grandes monumentos y edificios, sobre todo el último, una costumbre que se mantuvo hasta Saladino con  la construcción de la catedral de El Cairo con la mano de obra de los caballeros cristianos por él capturados de las filas de los cruzados. Más adelante veremos cómo transforman esta obra cautiva en Tebas. 
Con la próxima campaña pero seis meses distantes, el retorno del rey como cada otoño, comenzó para él un invierno en Egipto, si no tan arduo, por lo menos tan afanosamente ocupado como la temporada de campaña en Asia. Poco después de su regreso en octubre, Tutmosis realizó una gira de inspección a través de Egipto, cuestionando estrechamente las autoridades locales dondequiera que aterrizó, con el propósito de suprimir la corrupción en la administración local durante la recaudación de impuestos. En estos viajes, también, tuvo la oportunidad de observar el progreso de los edificios del templo bien en constrcción, restauración o adornando en más de treinta lugares diferentes de los que conocemos, y muchos más que han perecido. Revivió el Delta, descuidado desde tiempos de los Hycsos, y de allí a la tercera catarata sus edificios se elevaban, como gemas ensartadas a lo largo del río. Volviendo a Tebas sus intereses estaban muy abiertos y su poder se hizo sentir en todas las vías de administración. El aumento de la riqueza del templo Amon exigió la reorganización de su gestión, que el rey lleva a cabo personalmente, dando a los sacerdotes regulaciones cuidadosas para la realización del templo del estado y su creciente fortuna. Como fruto de un momento de respiro de las preocupaciones del Estado, que incluso entregó a su jefe de artesanos en los talleres reales diseños esbozados por su propia mano real para los recipientes que deseaba para el servicio del templo. El propio Tutmosis estaba orgulloso de este logro que se representó en un relieve a estos buques en las paredes del templo de Karnak mientras que en la opinión del funcionario que recibió la comisión era un hecho tan notable que tuvo la ejecución de estos buques por sus artífices que se muestran en los cuadros de las paredes de su tumba-capilla. El gran estado-templo recibió otra torre en el sur, y toda la masa de edificios de Karnak, con la arboleda colindante y el jardín, se le dio la unidad por un muro de cerramiento, con la que Tutmosis los rodeaba. 
La primavera de los treinta y cuatro encontró a Tutmosis de nuevo en Zahi en su novena campaña; para el avance de la frontera asiática de Egipto hasta el Éufrates fue, a la luz de la experiencia pasada, no un logro del que podría esperar resultados duraderos. Algunas rebeliones, probablemente en la región del Líbano, le obligaba a tomar tres ciudades en las que fue capturado considerable botín. Este año, evidentemente, vio la extensión de su poder en el sur también para él apresó el hijo del jefe de Irem, el vecino de Punt, como rehén. Pero, por otra parte, ya era casi dos años desde que había visto Naharin y en tan poco tiempo sus príncipes habían dejado de temer su poder. Formaron una coalición poderosa y de largo alcance, con un príncipe a la cabeza, quien en los Anales de Thutmose llaman ese maldito enemigo de Naharin, probablemente significa el rey de Mitanni. La preparación de Tutmosis le permitió aparecer rápidamente en los llanos de Naharin en la primavera del año treinta y cinco en su décima campaña. Él se enfrentó a los aliados en la batalla en un lugar llamado Araina, que no somos capaces de localizar con certeza, pero es probable que en algún lugar del valle en el Bajo Orontes. "Entonces su majestad prevaleció contra estos bárbaros... huyeron precipitadamente, cayendo uno sobre otro ante su majestad". La alianza de las dinastías de Naharin estaba completamente destrozada y sus recursos para la resistencia futura destruida o llevada por los egipcios victoriosos. Lejos como eran estos príncipes sirios procedentes de Egipto, que habían aprendido la longitud y la fuerza del brazo del Faraón, y fue siete años antes de que de nuevo se rebelaran. 
No sabemos nada de el objetivo de las campañas de undécima y duodécima de Thutmose pero el año treinta y ocho se encontraba de nuevo en la región sur del Líbano en su campaña XIII, mientras que los beduinos turbulentos del sur de Palestina lo obligó a marchar a través de su país el próximo año. A continuación, pasó el resto de esta decimocuarta campaña en Siria, donde se convirtió más que un viaje de inspección pero en los dos años que mantuvo a los puertos suministran como antes, listo para cualquier emergencia. El tributo parece haber llegado en forma regular durante los próximos dos años (cuarenta y cuarenta y uno), y de nuevo el rey de Kheta envío grandes regalos, a Tutmosis.  

CAMPAÑAS EN SIRIA NORTE 

La supremacía egipcia en Asia, sin embargo, no debía ser aceptada por los príncipes de Siria sin un esfuerzo más desesperado para lograr la independencia. Incitado por Kades, enemigo inveterado de Tutmosis, que volvieron a subir en un esfuerzo conjunto final para quitarse de encima la fuerte mano de Faraón. Todo Naharin, especialmente el rey de Tunip, y también algunas de las ciudades de la costa del norte, habían sido inducidas a unirse a la alianza. El gran rey era ahora un anciano, probablemente más de setenta años de edad, pero con su prontitud acostumbrada apareció con su flota de la costa del norte de Siria, en la primavera del año cuarenta y dos. Fue su última campaña. Al igual que su primera fue dirigida contra su archienemigo, Kadesh. En lugar de acercarse al lugar desde el sur, como antes, Tutmosis determinado, para aislarla de su apoyo del norte capturando Tunip primero. Por lo tanto, acampó en algún punto entre la desembocadura del Orontes y el Eleuterio, de donde marchó contra Tunip. Fue detenido en Tunip hasta la estación de la cosecha, pero él capturó el lugar después de una breve resistencia. Se realiza entonces la marcha hasta el Orontes a Kadesh sin percance y pierde los pueblos de la región. El rey de Kadesh contrató los egipcios en la batalla frente a la ciudad, y en el esfuerzo por avanzar contra las tropas experimentados de Thutmose el rey sirio recurrió a una estratagema. Envió una yegua en contra de los carros de Egipto, esperando así excitar los sementales y producir confusión, o incluso una ruptura en la línea de batalla de Egipto, de la que podría aprovechar. Pero el veterano general Tutmosis, Amenemhab, saltó de su carro, espada en mano, persiguió a la yegua en pie, ella arrancó y le cortó la cola, que llevaba en triunfo al rey. Después de una breve inversión, la poderosa ciudad fue tomada por asalto. Los auxiliares Naharin que ayudaban en la defensa cayeron en manos de Thutmose, y no fue hasta necesario para él para marchar hacia el norte. Con la caída de Khades desaparecido el último vestigio del poder Hicsos que una vez había dominado Egipto, una catástrofe de tal grandiosidad que fue recordado por mucho tiempo. Incluso la tradición de finales de los días griegos hizo Tutmosis III el conquistador de la Hycsos. De hecho el nombre de Tutmosis convirtió en proverbial en Asia, y cuando, cuatro generaciones después, sus sucesores no lograron proteger a sus fieles vasallos en Naharin de las agresiones de la Kheta, los infelices abandonados recordado gran nombre de Tutmosis, y escribió patéticamente a Egipto: "¿Quién antiguamente podía han saqueado Tunip sin ser saqueada por Manakhbiria (Thutmosis III)?". Pero incluso ahora, a los setenta años o más, el viejo guerrero indomable tenía los puertos equipados con el proveedor necesario y no hay duda de que si hubiera sido necesario habría llevado a su ejército a Siria de nuevo. Una vez más, recibió a los embajadores de los príncipes tributarios en su tienda, y después de la última campaña otra vez regresó a Egipto.


[2] Se conoce por "Períptero" al edificio que está rodeado de columnas alineadas en cada uno de sus lados, conformando un peristilo (o galería de columnas que rodea un recinto) exterior. Esta composición, muy usual en la arquitectura griega clásica, al menos desde la época de la arquitectura en madera del siglo VIII A.C., fue utilizada, aunque de forma excepcional, en el Antiguo Egipto.


[1]    Aidan Dodson (1990). «Crown Prince Djhutmose and the Royal Sons of the Eighteenth Dynasty». The Journal of Egyptian Archaeology 76.





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